¿Sabías que ciertas razas de perros son más propensas a la obesidad debido a factores genéticos? Investigadores de la Universidad de Cambridge han identificado una mutación genética que predispone a los perros a acumular peso más fácilmente.
La mutación afecta particularmente a algunas razas de perros, alterando su capacidad para regular el peso corporal de manera eficiente. ¿Te has preguntado alguna vez por qué, pese a una dieta controlada y ejercicio, algunos perros siguen ganando peso? Este estudio proporciona respuestas que podrían sorprenderte y revelarte detalles únicos del mundo de las mascotas y su salud.
La influencia de la genética en la obesidad canina: un estudio revelador
El estudio realizado por la Universidad de Cambridge ha profundizado en cómo una mutación genética específica afecta a los perros, especialmente a las razas retriever, haciendo que sean más susceptibles a la obesidad. Este defecto genético se encuentra en el gen POMC y tiene un impacto directo en la regulación del apetito y el consumo energético de los animales.
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Razas como labradores y flat-coated retrievers son más susceptibles a la obesidad debido a una mutación genética.
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Interferencia hormonal: la mutación afecta la producción de dos hormonas esenciales, una que regula la sensación de saciedad y otra que controla el consumo de energía. Esto resulta en un aumento del apetito y una disminución en la capacidad de quemar calorías.
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Experimentos clave: para evaluar los efectos de una mutación en perros, se utilizó un grupo de 87 Labradores Retrievers o Retriever de pelo liso. Dentro del estudio, se realizaron dos pruebas diferentes: una evaluaba la sensación de hambre y la otra medía el consumo de energía de los perros.
Según dejaron en claro, la mayoría de los caninos incluidos en el estudio tenían un peso saludable, aunque algunos estaban ligeramente sobrepeso:
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Prueba de saciedad: los perros fueron alimentados repetidamente hasta que decidieron no comer más. Los resultados mostraron que tanto los perros con la mutación como los sin ella consumieron cantidades similares de comida, indicando que la sensación de llenura era comparable.
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Prueba de apetito: después de un desayuno estándar, se presentó a los perros una salchicha inaccesible. Los perros con la mutación hicieron esfuerzos significativamente mayores para alcanzar la comida, demostrando un nivel más alto de hambre.
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Prueba de consumo de energía: se midieron los gases exhalados por los perros mientras dormían, revelando que los perros con la mutación generaban menos gases y, por ende, quemaban aproximadamente un 25% menos de calorías que los perros sin la mutación.
Resultados de la investigación sobre razas de perros con obesidad
La investigación de la Universidad de Cambridge concluye que los perros con la mutación en el gen POMC enfrentan un desafío doble en términos de gestión del peso. Aunque estos perros no necesitan una mayor ingesta de alimentos, la alteración hormonal provoca que la sensación de saciedad se desvanezca prematuramente, llevándolos a sentir hambre poco tiempo después de comer.
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Estos perros no solo sienten más hambre, sino que también consumen menos calorías.
Además, esta misma alteración hace que el cuerpo conserve más energía de la necesaria, reduciendo la cantidad de calorías quemadas durante la digestión.
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Persistencia del hambre: los perros con esta mutación sienten hambre con más frecuencia, a pesar de haber consumido suficiente comida. Esto se debe a que su sensación de saciedad desaparece más rápidamente.
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Bajo consumo energético: tras la ingesta de alimentos, estos canes conservan más energía de lo habitual, lo que resulta en un menor gasto energético y, por tanto, una mayor facilidad para ganar peso, incluso con la misma cantidad de comida que otros perros.
Recomendaciones para abordar la obesidad en estas razas de perros
Ante este panorama, los investigadores han desarrollado una serie de recomendaciones para los dueños de perros con esta predisposición genética. La meta es gestionar mejor el apetito de los perros y evitar el aumento de peso excesivo:
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La obesidad en perros puede llevar a enfermedades serias como diabetes y problemas articulares.
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Distribución de alimentos: una estrategia efectiva es dividir la ración diaria en múltiples porciones pequeñas y distribuirlas en diferentes áreas de la casa. Esto no solo prolonga el tiempo de alimentación, sino que también involucra al perro en una actividad física adicional mientras busca su comida.
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Uso de comederos interactivos: estos dispositivos requieren que los perros resuelvan pequeños rompecabezas para acceder al alimento, lo que prolonga el tiempo de alimentación y enriquece mentalmente al animal.