El acuerdo arancelario sellado entre la Unión Europea (UE) y el Gobierno de Donald Trump, que fija un arancel del 15 % a los productos europeos y compromete al bloque comunitario a realizar inversiones en energía y armamento estadounidense, despertó una ola de reacciones de dirigentes europeos, que van desde el alivio hasta la crítica frontal.
Meloni: “El arancel del 15 % es sostenible, pero hay que ver los detalles”
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó de “sostenible” el arancel del 15 % pactado, aunque advirtió que habrá que analizar la letra chica.
“Valoro positivamente el hecho de que se haya alcanzado un acuerdo, siempre he pensado y sigo pensando que una escalada comercial entre Europa y Estados Unidos habría tenido consecuencias imprevisibles y potencialmente devastadoras”, dijo desde Adís Abeba.
Meloni precisó que “el que se firmó ayer es un acuerdo marco, jurídicamente no vinculante, por lo que aún hay que profundizar en los detalles, como son las posibles exenciones, especialmente en algunos productos agrícolas”.
Francia pide un reequilibrio
El ministro delegado de Comercio Exterior, Laurent Saint Martin, aseguró que el acuerdo “no es equilibrado” para Francia, aunque destacó que aporta “visibilidad y estabilidad” a las empresas.
“La buena noticia es que hay un acuerdo, y por tanto que nuestras empresas tienen visibilidad”, dijo en France Inter, e insistió en que Bruselas debe “trabajar ahora en reequilibrarlo durante la negociación sobre los servicios”.
Alemania agradece el consenso comercial
El canciller alemán, Friedrich Merz, fue de los primeros en reaccionar:
“Saludo el acuerdo alcanzado entre Ursula von der Leyen y Donald Trump. Es positivo que Europa y EE. UU. hayan llegado a un consenso y eviten así una innecesaria escalada en las relaciones comerciales transatlánticas”, expresó.
Merz subrayó que el pacto evita un conflicto que habría “afectado gravemente a la economía alemana, orientada a la exportación”, sobre todo a la industria automotriz, cuyos aranceles bajarán del 27,5 % al 15 %.
Orbán: “Trump se comió a Von der Leyen”
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, fue tajante en su pódcast Hora de luchadores: “Donald Trump se comió de desayuno a Ursula von der Leyen y el acuerdo es mucho peor que el británico”.
Orbán aseguró que será “muy difícil comunicar que el acuerdo es un éxito” y cuestionó que la UE se haya comprometido a comprar “energía y armas a Washington”. “¿En nombre de quién ha logrado (Von der Leyen) ese acuerdo?”, lanzó.
Sefcovic: “El mejor acuerdo posible en circunstancias difíciles”
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, defendió la negociación: “Diría que este es claramente el mejor acuerdo que podíamos conseguir en unas circunstancias muy difíciles”.
Su rol fue celebrado por el primer ministro eslovaco, Robert Fico, quien destacó que EE. UU. dejara los aranceles en el 15 % y lo consideró “un buen resultado” para la industria automotriz, aunque deslizó dudas sobre “las compras de energía y armas”.
Bélgica: alivio sin celebración
El primer ministro belga, Bart De Weber, reconoció que recibe el acuerdo “con alivio”, pero “sin celebración”.
“Los aranceles aumentarán en varias áreas y algunas cuestiones clave siguen sin resolverse”, advirtió en redes sociales.
Eslovaquia celebra el alivio para su industria automotriz
Desde Bratislava, el primer ministro Robert Fico celebró que se haya frenado el alza prevista: “Este es un buen resultado de las negociaciones del comisario Maros Sefcovic, a quien la Comisión Europea ha enviado a las misiones más difíciles”.
Eslovaquia, el país que más coches fabrica por habitante en la UE, temía que aranceles altos “pusieran en peligro las ventas de vehículos” a Estados Unidos, su segundo mercado tras Alemania.
España: advertencias y críticas
El gobernador del Banco de España, José Luis Escrivá, consideró que el impacto del acuerdo “será moderado” para el país, pero pidió “leer la letra pequeña”.
Podemos: "Humillación total"
Desde la oposición, la reacción de Podemos fue fulminante. Su secretario de Organización, Pablo Fernández, calificó el pacto de “una humillación total” y de “sometimiento absoluto a Trump”. “Las inversiones comprometidas se van a pagar con terribles y sangrantes recortes”, denunció.