Un fenómeno atmosférico recurrente está captando nuevamente la atención de científicos y ambientalistas: la llegada de bacterias y hongos procedentes del desierto del Sáhara a través de las partículas de polvo en suspensión que alcanzan el sur de Europa.
Este proceso, conocido como transporte eólico de polvo sahariano, no solo tiñe el cielo con tonos anaranjados, sino que también acarrea microorganismos que podrían tener implicaciones para la salud y el medio ambiente.
El viaje de las partículas desde el Sáhara
Cada año, el viento arrastra enormes cantidades de polvo del desierto del Sáhara hacia Europa, un fenómeno que es especialmente visible en países del sur como España, Italia o Francia.
Sin embargo, este polvo no solo transporta arena fina, sino también microorganismos como bacterias y hongos que viajan miles de kilómetros adheridos a las partículas.
Estudios recientes han confirmado la presencia de microorganismos en estas nubes de polvo, algunos de los cuales pueden ser inofensivos, mientras que otros podrían tener un impacto en la biodiversidad, los cultivos agrícolas y, en algunos casos, la salud humana.
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¿Qué implicaciones tiene este fenómeno?
El polvo sahariano y sus microorganismos pueden afectar a diferentes sectores:
- Salud pública: Aunque la mayoría de los microorganismos no son peligrosos, algunos pueden desencadenar alergias, problemas respiratorios o agravar afecciones preexistentes como el asma. La exposición prolongada a partículas en suspensión también es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.
- Agricultura: Algunos hongos transportados podrían alterar los ecosistemas locales al introducir nuevas especies a los suelos europeos, afectando tanto a cultivos como a plantas autóctonas.
- Clima: Las partículas de polvo contribuyen al calentamiento o enfriamiento atmosférico dependiendo de cómo interactúan con la radiación solar. Además, tienen un papel en la formación de nubes y precipitaciones.
Los científicos han advertido que el cambio climático podría intensificar este tipo de fenómenos en el futuro. Las condiciones de sequía y las altas temperaturas en el Sáhara facilitan que el polvo se eleve y sea transportado a largas distancias. De hecho, episodios de calima (polvo en suspensión) se han vuelto más comunes en España, afectando tanto a la calidad del aire como a la visibilidad.
Recomendaciones para la población
Durante episodios de calima intensa, las autoridades suelen recomendar:
- Reducir actividades al aire libre, especialmente para personas con problemas respiratorios.
- Mantener las ventanas cerradas para evitar la entrada de polvo en los hogares.
- Utilizar mascarillas o filtros de aire en casos de exposición prolongada.
Este fenómeno, aunque natural, pone de relieve la interconexión global entre continentes y ecosistemas, así como la necesidad de seguir investigando sus impactos para mitigar sus posibles efectos adversos.