El reciente terremoto de 5,2 grados en Marruecos, que se sintió en varias regiones de Andalucía y el sur de Portugal, volvió a poner sobre la mesa la actividad sísmica en la Península Ibérica.
Aunque España no es un país especialmente conocido por sus terremotos devastadores, a lo largo de la historia ha registrado algunos sismos de gran magnitud que dejaron una profunda huella.
1. El terremoto de Lisboa (1755), el más destructivo en la Península
Aunque su epicentro estuvo en el Atlántico, cerca de Lisboa, este sismo de magnitud estimada entre 8,5 y 9 grados sacudió con fuerza el suroeste de España. Ciudades como Sevilla y Cádiz sufrieron importantes daños, mientras que el tsunami generado por el sismo impactó las costas andaluzas, causando inundaciones y víctimas mortales.
2. El terremoto de Torrevieja (1829), un desastre en la Comunidad Valenciana
Con una magnitud estimada de 6,6 grados, este sismo afectó gravemente la provincia de Alicante, en especial a la ciudad de Torrevieja. El desastre dejó cerca de 400 fallecidos y destruyó la mayor parte de la localidad. Tras este evento, se implementaron mejoras en las construcciones para resistir futuras sacudidas.
3. El terremoto de Albolote (1956), Granada bajo escombros
En la región de Granada, una de las zonas con mayor actividad sísmica de España, un terremoto de 5,1 grados golpeó los municipios de Albolote y Atarfe en abril de 1956. Aunque la magnitud no fue extrema, la escasa calidad de las construcciones provocó que más de 70 personas perdieran la vida y alrededor de 250 resultaran heridas.
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4. El terremoto de Lorca (2011), el sismo más letal en décadas
Uno de los terremotos más recientes y significativos en España tuvo lugar en Lorca, Murcia, en mayo de 2011. Con una magnitud de 5,1 grados, causó la muerte de nueve personas y dejó más de 300 heridos. La razón de su devastación se atribuye a la poca profundidad del hipocentro y a la fragilidad de algunas edificaciones.
5. El terremoto del Golfo de Cádiz (1969), un aviso del Atlántico
Este sismo de magnitud 7,8, aunque tuvo su epicentro en el Atlántico, impactó gravemente la costa suroeste de España. Se sintió con gran intensidad en Huelva, Sevilla y Cádiz, generando alerta de tsunami en la zona.