El partido Alternativa para Alemania (AfD), que logró el segundo puesto en las recientes elecciones en el país, ha interpuesto un recurso ante el Tribunal Constitucional para intentar zafarse de la etiqueta de supuesto grupo extremista de extrema derecha que le otorgaron los servicios de Inteligencia alemanes, después de varios rechazos en otras instancias judiciales.
Los principales líderes de AfD, Alice Weidel y Tino Chrupalla, han anunciado el jueves este nuevo capítulo en una disputa legal con la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, el nombre oficial de la Inteligencia interior, que arrancó hace más de tres años.
Hasta ahora, los tribunales de Alemania sí han entendido que la Inteligencia estaba en su derecho de sospechar de AfD y, por tanto, de utilizar contra ellos determinados métodos de vigilancia interior.
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Marine Le Pen, líder de la derecha extrema de Francia.
El crecimiento de la derecha extrema en Europa
Sin embargo, Weidel y Chrupalla han recalcado que utilizarán todos los medios a su alcance para proteger al partido y a sus militantes de lo que consideran "insultos infundados".
Tras el buen desempeño en las últimas elecciones alemanas, AfD es ahora el primer partido de la oposición, en contraposición con la coalición conformada por la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD), cuyos votos sumados en el Parlamento alcanzaron para erigir al dirigente de derecha, Friedrich Merz, como nuevo canciller y jefe de gobierno en Alemania.
La popularidad de Afd, que tuvo en las elecciones el respaldo del gobierno de Donald Trump en EEUU, es parte del surgimiento de partidos de derecha extrema en Europa, como es el caso de Agrupación Nacional en Francia, liderado por Marine Le Pen; y el del propio Vox en España, liderado por Santiago Abascal.