Europa pone a prueba su resistencia ante una tormenta solar extrema: los temibles efectos en la tecnología
El simulacro, desarrollado en el centro de operaciones de la ESA en Darmstadt (Alemania), puso a prueba la capacidad de respuesta ante una llamarada solar de gran intensidad y una eyección de masa coronal dirigida a la Tierra.
3 de noviembre 2025 - 11:36hs
Europa pone a prueba su resistencia ante una tormenta solar extrema: qué pasaría hoy si se repite un "Evento Carrington".
Europa ensayó esta semana el impacto de una tormenta solar extrema sobre sus infraestructuras críticas. El ejercicio, impulsado por la Agencia Espacial Europea (ESA), recreó un escenario similar al histórico Evento Carrington de 1859 para medir hasta qué punto el continente está preparado frente a un fenómeno capaz de dejar inutilizados satélites, redes eléctricas y comunicaciones en cuestión de minutos.
El simulacro, desarrollado en el centro de operaciones de la ESA en Darmstadt (Alemania), puso a prueba la capacidad de respuesta ante una llamarada solar de gran intensidad y una eyección de masa coronal dirigida a la Tierra.
La hipótesis asumía una llegada casi inmediata de radiación y perturbaciones geomagnéticas de alto nivel, un escenario que los expertos consideran plausible en el contexto del actual ciclo solar.
Europe has just run its most extreme space weather simulation yet — a scenario so severe that no spacecraft was left unscathed. https://t.co/SvR7ZZ8idw
Qué consecuencias tendría una tormenta solar extrema en Europa
Los técnicos reprodujeron el efecto encadenado de un fenómeno que, de ocurrir hoy, afectaría simultáneamente a buena parte de los sistemas tecnológicos del continente. Entre los impactos evaluados se encuentran:
• Fallos en satélites de comunicación y navegación. Las partículas energéticas pueden alterar órbitas, dañar componentes electrónicos y reducir la vida útil de las flotas satelitales.
• Interrupciones en los sistemas GPS y Galileo. Las distorsiones ionosféricas afectan la señal y comprometen desde la aviación hasta la logística terrestre.
• Riesgo crítico para las redes eléctricas. Las corrientes inducidas geomagnéticamente pueden sobrecargar transformadores de alta tensión, generando cortes prolongados.
• Caída de comunicaciones móviles, radioeléctricas y de emergencia. El colapso de redes satelitales y terrestres afecta directamente a la coordinación civil y militar.
Los responsables del simulacro apuntaron a un mensaje central: Europa es mucho más vulnerable que hace dos décadas, porque depende de una infraestructura electrónica y digital completamente interconectada.
Por qué aumenta la preocupación ahora
El Sol atraviesa la fase más activa de su ciclo de 11 años, y la probabilidad de eventos extremos crece de forma significativa durante estos periodos. Las tormentas registradas en los últimos 18 meses mostraron picos de actividad que superaron las previsiones iniciales, lo que llevó a acelerar los planes de preparación.
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A diferencia del siglo XIX, cuando el Evento Carrington sólo afectó a las líneas telegráficas, un fenómeno equivalente hoy alcanzaría satélites comerciales, constelaciones de vigilancia, redes eléctricas europeas, transporte aéreo, servicios bancarios y sistemas digitales esenciales.
Cómo se prepara Europa para un escenario real
El simulacro incluyó protocolos de alerta temprana, evaluación de daños y respuesta coordinada entre agencias espaciales, operadores eléctricos, centros meteorológicos y autoridades de protección civil. Entre las acciones que ya están en marcha destacan:
Desarrollo de una misión de vigilancia solar permanente desde un punto estratégico del sistema Tierra-Sol.
Refuerzo del blindaje de satélites frente a radiación extrema.
Instalación de dispositivos de protección en transformadores de alta tensión.
Ensayos periódicos de comunicación alternativa ante la caída de redes convencionales.
El objetivo final es reducir la vulnerabilidad de sectores estratégicos y garantizar la continuidad de servicios esenciales en caso de un evento real.
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Una amenaza silenciosa que puede paralizar el continente
Los informes internos subrayan que Europa debe considerar las tormentas solares extremas como un riesgo equivalente a un gran apagón energético o a una amenaza cibernética global. El impacto económico de un evento severo se calcula en miles de millones de euros y podría extenderse durante semanas o meses.
Aunque la probabilidad exacta es baja, los organismos científicos europeos insisten en que el riesgo es real y creciente. El simulacro de esta semana busca precisamente acelerar la toma de decisiones y reducir la exposición de infraestructuras clave en un momento en el que la actividad solar se intensifica.