Durante las últimas semanas, la presencia de un pez invasor altamente venenoso proveniente del Mar Rojo, puso en alarma a gran parte de la costa mediterránea europea.
Este pez globo plateado (Lagocephalus sceleratus), es conocido por su capacidad de producir un veneno 100 veces más tóxico que el cianuro, comenzó a establecerse en las aguas del Mediterráneo, donde su presencia pone en riesgo tanto la biodiversidad marina como las actividades pesqueras y turísticas de la región.
Cómo es el pez globo plateado que aterroriza al Mar Mediterráneo
El pez en cuestión, que fue identificado como una especie invasora, se adapta rápidamente a su nuevo entorno, desplazando a las especies autóctonas y alterando los ecosistemas marinos.
Su principal característica que lo hace tan peligroso es su veneno, ya que contiene tetrodotoxina, una neurotoxina que es extremadamente potente y puede ser mortal en pequeñas dosis. Esta sustancia afecta el sistema nervioso, y en caso de intoxicación, puede provocar parálisis, insuficiencia respiratoria y, en algunos casos, la muerte.
Conocido por su coloración distintiva y su veneno letal, este pez representa una amenaza silenciosa que avanza sin ser detectada en muchas áreas del Mediterráneo y el Adriático. Las autoridades y expertos en biología marina han alertado sobre el potencial impacto negativo de su proliferación, que podría desestabilizar el equilibrio natural de estos ecosistemas.
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El veneno de este pez es tan potente que puede causar graves daños a otras especies marinas e incluso a los seres humanos si se entra en contacto con él. Su presencia en las costas mediterráneas generaron gran preocupación entre los pescadores, ya que podría afectar la pesca local, una actividad crucial para la economía de muchas regiones.
Cómo se expande el pez globo plateado
La expansión de esta especie no solo tiene consecuencias ecológicas, sino también económicas. El turismo y la pesca, dos pilares fundamentales de la economía mediterránea, podrían sufrir graves pérdidas si el pez invasor sigue propagándose a gran velocidad.
El principal riesgo para las personas se presenta cuando los bañistas o pescadores entran en contacto directo con el pez. Si bien el Lagocephalus sceleratus no suele atacar a los seres humanos de forma agresiva, su veneno es tan potente que un simple contacto con sus mandíbulas puede provocar lesiones graves, incluso la pérdida de partes de los dedos.
Las autoridades están tomando medidas para monitorear y controlar su expansión, pero la falta de información precisa y de un plan de acción efectivo ha generado incertidumbre sobre cómo contener esta amenaza.