La Puerta de Alcalá refuerza su defensa "anti palomas": dos águilas y un halcón al rescate del monumento
El Ayuntamiento de Madrid recupera los vuelos de águilas y halcones para ahuyentar a las palomas y prevenir daños químicos irreversibles en el monumento.
Dos águilas y un halcón protegerán la Puerta de Alcalá desde el 1 de mayo.
La Puerta de Alcalá contará de nuevo con una patrulla aérea natural a partir del próximo 1 de mayo. Dos águilas y un halcón sobrevolarán el histórico monumento madrileño para ahuyentar a las palomas, cuya presencia se ha identificado como la principal causa de afección biológica desde la restauración en 2023.
Desde el Ayuntamiento de Madrid han confirmado que esta fase preventiva consistirá de tres vuelos por semana. El equipo estará integrado por un águila de Harris, un águila de cola roja y un halcón híbrido, una combinación genética para intimidar a las aves del entorno.
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Una de las aves rapaces que protegerá la Puerta de Alcalá.
Una defensa natural contra la corrosión química
La medida responde a la necesidad de proteger la piedra de los depósitos químicos generados por las palomas. Estos restos, compuestos por excremento, plumas y nidos, provocan alteraciones estéticas graves y daños químicos profundos en la estructura, debido a la presencia de sustancias como amoníaco, ácido úrico y sales ácidas.
El icónico monumento de Madrid fue restaurado en 2023.
Estos restos biológicos actúan como un ácido que corroe la superficie de la piedra y sirve de alimento para bacterias y hongos. Con el tiempo, esta suciedad acumulada facilita que crezcan musgos o incluso pequeñas plantas cuyas raíces rompen la piedra, sumando daños físicos a la degradación estética que ya sufre el monumento por la presencia constante de estos animales.
Eficiencia probada para la conservación del patrimonio
Desde la Dirección General de Patrimonio Cultural se han seleccionado estos vuelos disuasorios basándose en la alta eficiencia de sus etapas anteriores y con el objetivo de que las palomas se alejen definitivamente de la Puerta de Alcalá.
El uso de aves adiestradas impide que las palomas aniden en los huecos más resguardados de la lluvia y el viento, donde suelen acumularse la mayor parte de los residuos. Esta iniciativa se consolida como la herramienta principal para evitar que el emblemático arco madrileño vuelva a sufrir el deterioro que obligó a su reciente y compleja restauración.