El actual presidente de la Generalitat, Salvador Illa, fue investido en agosto de 2024. Desembarcó en el Govern con el propósito de recuperar la estabilidad institucional en Cataluña y normalizar las relaciones tanto con el Gobierno central como con el resto de territorios. Casi en paralelo a ese proceso, que ha cumplido su principal objetivo de proyectar una imagen de creciente normalización en la región, Illa anunció un ambicioso plan inversor de 18.500 millones de aquí a 2030 para que Cataluña recupere el liderazgo económico en España.
Un plan lanzado a principios del año pasado y del que aún tardarán en verse los frutos, porque lo cierto es que Cataluña se encontraba en 2025 más lejos que en años anteriores de volver a ser líder, posición que perdió en 2017 a manos de Madrid. Desde entonces, el diferencial entre ambas comunidades se ha ido ampliando en favor de Madrid, que ha sabido aprovechar sus oportunidades y consolidar su liderazgo como primera economía regional de España.
En 2025, el PIB de Madrid creció un 2,7%, una décima más que la media nacional y dos por encima de la economía catalana (un 2,5%), según los datos de Contabilidad Regional publicados ayer por el INE, que ya incluyen los efectos de las recientes revisiones estadísticas. En los últimos tres años, el crecimiento de Madrid ha sido superior al de Cataluña, haciendo que la brecha en su favor sea la más elevada desde 2017, cuando se produjo el sorpasso económico. El año pasado, el PIB madrileño alcanzó los 337.216 millones de euros, frente a los 319.985 millones de la economía catalana; es decir, 17.231 millones más, diferencia que en 2024 rondaba los 15.600 millones y en 2023 los 12.500.
En otras palabras, la brecha se amplía y el PIB de Madrid fue el año pasado un 5,3% superior al de Cataluña, que se está quedando cada vez más rezagada. Y esto se refleja en su peso en el PIB. Si en 2016 tanto Madrid como Cataluña representaban cada una alrededor del 19% del PIB de España, en 2025 Madrid acarició ya el 20% (el 19,95%), mientras que Cataluña suponía el 18,9%, más de un punto porcentual de diferencia.
Desconfianza
¿Las causas? La sabiduría popular recuerda que la confianza tarda años en construirse, segundos en romperse y una eternidad en repararse. Y eso es lo que está ocurriendo en Cataluña, donde el procés y, sobre todo, el referéndum ilegal de octubre de 2017 provocaron un éxodo empresarial sin precedentes que, a pesar de los casi nueve años transcurridos, todavía no ha cesado. De hecho, entre enero y junio abandonaron Cataluña 143 empresas más de las que entraron, según los datos más recientes de Informa D&B, que muestran además que de las miles de compañías que han salido de la región desde 2017 ni siquiera ha retornado un 8%. Estas cifras ilustran que la desconfianza persiste entre empresas e inversores, a lo que se añaden unos impuestos más elevados que en otras CCAA.
Madrid, que desde hace años ha situado la economía en el centro de sus políticas, ha sabido sacar ventaja de su modelo de progresivo alivio fiscal, de paulatina reducción de la burocracia, de sus medidas de apoyo al tejido empresarial, y de un marco institucional y regulatorio que ha sabido ganarse la confianza de la inversión, tanto nacional como extranjera, de la que sigue siendo el gran polo de atracción en España.
Madrid y Cataluña representan juntas el 38,8% del PIB nacional y, por tanto, su evolución marca en gran medida el devenir del conjunto de la economía, pero no fueron las regiones que más crecieron en 2025. Ese papel lo asumieron CCAA pequeñas, como Murcia, cuyo PIB lideró el ránking con un alza del 3,8%; seguida de Extremadura, que creció un 3,2%, y La Rioja y Castilla y León, que lo hicieron un 3%. En el otro extremo, Cantabria fue la región que menos creció, un 1,7%; seguida de Asturias y País Vasco, las dos con un 1,9%.
FUENTE: RIPE-EXPANSIÓN