1 de junio 2024 - 19:59hs

El Real Madrid lo hizo de nuevo. No hay con que darle. Los de Carlo Ancelotti derrotaron al Borussia Dortmund por 2-0 en la gran final de la UEFA Champions League en Wembley y conquistaron su trofeo número 15° de su historia. Los goles fueron de Dani Carvajal y Vinícius Jr.

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Un inicio de juego totalmente insólito y nunca antes visto: antes del minutos, un aficionado invadió el campo de juego para sacarse una foto con Jude Bellingham y los efectivos de seguirdad no se dieron cuenta. Con el pasar de los segundos, más aficionados se metieron en la cancha hasta que los guardias se dieron cuenta y los retiraron.

En el aspecto futbolístico, un Real Madrid muy confiado con la pelota y en la asociación de pases, empleando mucha movilidad los mediocampistas, al igual que Bellingham retrocediendo unos metros. Las primeras impresiones del encuentro mostraron a un Borussia dispiesto a ser muy agresivo a la contra aplicando una de sus virtudes, que son la profundidad por las bandas y el juego aéreo.

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En el cuadro alemán, Emre Can situado bien en el centro del campo, pendiente de Bellingham constantemente de sus movimientos, acompañado de Sabitzer que se alterna con Brandt para romper líneas. Unos primeros minutos muy estudiados, sin un claro dominador pero con el Dortmund con la intención clara de jugar de igual a igual al Madrid.

El equipo de Carlo Ancelotti, al momento de defender y cuando no tenía la posesión, se paró con un 4-4-2 bien marcado y organizado, con Jude situado en el centro a la izquierda, Valverde sobre la derecha y Vinicius junto con Rodrygo en la ofensiva. En este aspecto, el conjunto amarillo se compactó muy bien en el centro, achicando espacios y obligando a la defensa del Madrid a saltear líneas.

La gran virtud del equipo blanco es las combinaciones en las bandas, tanto por derecha como por izquierda. Con la subida de Carvajal, el apoyo de Valverde y de Bellingham, más la referencia de Rodrygo más adelantada, el Madrid supo encontrar nexos para destrabar los bloques defensivos del Dortmund.

La chance más clara la tuvo el Borussia Dortmund, apostando a una jugada que le dió rédito en la serie contra el PSG: Can lanzó un balón largo a espalda de los centrales para el pique de Fullkrug y Brandt apareció por el centro para definir dentro del área, pero su disparó se fue desviado.

Una muy buena tarea defensiva del elenco alemán en la mitad de la cancha, siendo muy compacto e impidiendo que el Madrid pueda realizar pases verticales por el centro. De hecho, en el inicio, Toni Kroos nunca pudo encontrar de manera directa a Bellingham, empleando ese pase rao y vertical característico. No obstante, si el conjunto español movió muy bien la pelota, buscando variantes para profundizar y con criterio.

Momentos más tarde, Adeyemi tuvo la ocasión más clara del encuentro: Hummels profundizó con un pase largo, la defensa del Madrid se durmió, Carvajal salió tarde y el delantero alemán quedó cara a cara con Courtois, a quién intentó esquivar pero el balón se le abrió mucho y Rudiger tapó su remate.

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Esa ocasión le brindó mucha confianza al cuadro alemán, que rápidamente tuvo otra chance clarísima aprovechando el desconcierto en la defensa del Madrid. Otro pase a la espalda de la defensa para Fullkrug, cara a cara con el arquero, lográ impactar con lo último y su remate impactó en el palo. Momentos de mucha confusión para los de Ancelotti.

El Real Madrid fue obligado a jugar por las bandas, debido al bloque defensivo impuesto por el Dortmund en el centro del campo, y la pasa muy mal en defensa. Los alemanes aguantan y, cuando roban, salen disparados hacia el ataque, llegan con mucha gente y encuentra un Madrid mal parado y con problemas para reacomodarse.

Un problema que parece que no tiene solución en el Real Madrid el armado de la defensa post pérdida de balón. El Dortmund con tres simples pases rompe toda la estructura defensiva del merengue y lo lastimó con mucha facilidad, llegando con mucha gente y quedando siempre en superioridad numérica.

El desarrollo del encuentro comenzó a favorecer al Borussia Dortmund con el correr de los minutos, a tal punto que en el aspecto táctico fue muy superior al Real Madrid: encuentra espacios constantemente, rompe líneas con los avances verticales a espaldas de los mediocampistas y no logró descifrar a Brandt que se movió por todo el frente de ataque.

El conjunto alemán mantuvo la intensidad y los avances y poco a poco la figura de Courtois se fue haciendo enorme, al igual que en aquella final en París. Dió la sensación de que el parámetro y el termómetro del Madrid fue Kroos: tuvo algunos errores en las entregas poco comunes en él y ahí fue cuando lastimó el Dortmund.

Un primer tiempo en el que los alemanes fueron superiores, de menos a más. Se fue acoplando al partido y manejando los hilos del encuentro. El cotejo se jugó como quizo el Dortmund y fue mejor que el Real Madrid, que inclusó sufrió. Algo que no estaba en los planes de nadie, teniendo en cuenta que los de Ancelotti saben afrontar estas adversidades, no estaba en los papeles este sufrimiento en una final de Champions.

De cara a la segunda mitad, ninguno de los dos equipos efectuaron modificaciones. En los primeros instantes, el libreto fue el mismo que los primeros 45 minutos: el Borussia tapando huecos en el centro, obligando al Madrid a jugar por afuera y a tirar centros, y pasar rápido en la transición de defensa-ataque.

No obstante, el Madrid tuvo su primera chance de riesgo para regresar al encuentro a través de una genialidad de Toni Kroos y su pegada majestuosa. El alemán ejecutó un tiro libre con destino de angulo, pero Kobel voló por los aires y le extirpó el grito de gol. La primera impresión y es que los de Ancelotti salieron con intenciones de cambiar su mentalidad y volver a equiparar las cosas.

Con el correr de los minutos, el Madrid comenzó a tener más criterio a la hora de mover la pelota de un costado al otro. Inició por derecha, derivó en la izquierda y apostó a un centro cruzado para la aparición de Carvajal. Sin embargo, esta herramienta debido a la gran labor del Dortmund en el centro del campo.

Algo sorprendente fue que el Borussia Dortmund siempre encontró una opción de pase progresiva, para avanzar, criteriosa. Un aspecto que no se notó en el Real Madrid, que por momentos dió la sensación que careció de ideas claras y recursos para construir avances y ataques. La línea editorial del encuentro persistió y Fullkrug tuvo otra chance de gol, al conectar un cabezazo que, nuevamente, atajó Courtois. Gran nivel del belga tras su inactividad.

El conjunto de Carlo Ancelotti recurrió y apostó a las individualidades de sus delanteros, básicamente de Vinícius Jr. y de Rodrygo, para intentar generar peligro y causar tiros de esquina, una vía distinta para intentar marcar. No obstante, pese a que el desarrollo no tuvo grandes cambios, se lo vió más asentado al cuadro español en el juego.

Uno de los cambios que implementó el Madrid, tácticamente, fue retrasar más a Toni Kroos y colocarlo en la base de la cancha, adelantando a Camavinga. El aspecto físico le empezó a jugarle en contra al Dortmund, ya que hizo un gran desgaste y poco a poco el elenco blanco comenzó a crecer en el encuentro.

Sin embargo, como este equipo tiene acostumbrado a todo el mundo, cuando peor está es cuando aparece: tras un tiro de esquina, una de las herramientas que le dió resultado al elenco blanco, apareció Carvajal en el primer palo para conectar de cabeza y estampar el 1-0 en la final. Pese a ser dominado, pasa a ganarlo.

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Ya de por sí con el correr de los minutos, pese a ser inferior, se lo notaba más comodo al Real Madrid. El cambio posicional de Camavinga, de adelantarlo un escalón más, fue uno de los motivos para esa mejoría del cuadro merengue que, tras el gol, tuvo en los pies de Bellingham la chance de estirar aún más la ventaja.

El gol impactó en la moral del Dortmund que, tras realizar un trabajo perfecto durante 70 minutos, vió como una jugada aislada demolió todo. El Madrid comenzó a jugar, aprovechando esa inyección de confianza, y el elenco alemán se lo notó más suelto y no tan estructurado, en parte por la urgencia de marcar y el cansancio físico.

Como se evidenció tras el gol, el Dortmund quedó desconcertado y golpeado. De esa manera, un error en la salida de Maatsen al regalarle la pelota a Bellingham en su propio campo, el inglés habilitó a Vinicius que enfrentó al arquero y definió cruzado para poner el 2-0, bajarle el martillo al partido y encaminar la décimoquinta Champions.

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El Real Madrid no pierde finales de la Champions. Es así, la historia es así. Un promedió magnífico: 18 disputadas, 15 ganadas. Es el único equipo que sufre 70 minutos y termina saliendo campeón igual. El Borussia Dortmund perdonó mucho y, en este escenario, no te lo podes permitir. Los de Carlo Ancelotti culminan una magnífica temporada y conquistan su Liga de Campeones número 15 de su historia.

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