Se vió una mala presión por parte de los mediocampistas del Real Madrid. Vinicius y Bellingham apretaron a los defensores, pero los tres jugadores de atrás no acompañaron el movimiento, lo que produjo un hueco enorme en el centro del campo que aprovecharon muy bien tanto Goretzka como Laimer.
Mucho más activo el elenco alemán, ganando los duelos individuales en el centro del campo y lanzado al ataque siendo profundo, apostando por un juego más por las bandas, empleando un estilo más práctico y simple, ante un Real Madrid que dió la sensación que entró en otra sintonía y a otra revolución.
Muy compactado y estructurado en defensa el conjunto español, con al menos siete futbolistas dentro de su propia área. En los primeros minutos el planteo del Real Madrid se asemejó mucho al que llevó a cabo en el Etihad Stadium ante el Manchester City: bien replegado atrás, cuidando su arco y apostando al contraataque utilizando la velocidad de Vinicius y Rodrygo.
Este planteo en parte también se dió por el rendimiento del Bayern, que desde un primer momento salió con la idea de ser protagonistas y de tomar la iniciativa. Una gran tarea por parte de Laimer y Goretzka, los dos centrocampistas de contención del cuadro alemán que, ni bien recibió la pelota algún delantero del Madrid, ejerció una rápida presión y cortó el avance.
Toni Kroos y Aureline Tchouameni se pegaron mucho a los dos centrales del Real Madrid, lo que le permitió a Muller y los dos mediocampistas del Bayern mover la pelota con mucha soltura, facilidad y espacio, además de alejarse de Bellingham y Vinicius, sumando a que Rodrygo y Valverde se desempeñaron por las bandas para controlar la subida de los laterales.
Con el correr de los minutos el cuadro de Carlo Ancelotti empezó a amigarse con la pelota y a acumular pases, sin ser profundo ni gravitante, pero le brindó confianza para asentarse en el desarrollo del encuentro y no estar tan replegado en su propia área. También por su parte, el Bayern cedió terreno y retrocedió unos metros, bajando un poco los niveles de presión.
Sin embargo, una auténtica maravilla de Toni Kroos rompió cualquier esquema del Bayern Munich, sumando a un excelente movimiento de Vinicius: el brasileño retrocedió con su marca en la espalda para generar el espacio y rápidamente atacó ese mismo espació que generó. El alemán profundizó con un pase magnifico y el brasileño no falló y estampó el 1-0.
Lo mismo que sucedió en Inglaterra. De a poco, el Real Madrid fue durmiendo el desarrollo con posesiones largas y juntando pases para, con un simple movimiento, rompa el cero y pase a ganar el encuentro.
Con la ventaja del Madrid, el libreto del encuentro volvió a ser el de los primeros minutos, con un Bayern Múnich más adelantado y presionando, con tenencias más largas, con movimientos de los mediocampistas y de Musiala y Sané, sumado a que el elenco de Carlo Ancelotti volvió a replegarse unos metros hacia atrás. Una faceta distinta del Real Madrid a la que estamos acostumbrados, de esperar, atacar y no perdonar.
Sin embargo, con el correr de los minutos el partido se tornó más a favor del Real Madrid. Dió la sensación de que el Bayern Munich no quiso presionar alto para no ceder el espacio a Vinicius, pero al mismo tiempo eso provocó que el elenco español maneje la pelota y el cuadro alemán no la encuentre prácticamente. El Madrid ajustó la marca en el centro del campo y tapó las vías de ataque.
Al conjunto de Ancelotti no le importó que los centrales del Bayern y los laterales se pasen la pelota entre sí. No fue a presionar el pase horizontal, sino el vertical. Cuando recibieron Musiala y Thomas Muller, ahí fue cuando el Real Madrid se replegó atrás, se hizo un equipo corto en la mitad de la cancha y eso obligó a que el elenco alemán juegue para atrás y su posesión sea anunciada.
El segundo tiempo comenzó con un Madrid más protagonista, aunque sin ser profundo. Se lo vió los primeros minutos con buenas asociaciones, haciendo circular la pelota por todo el ancho del terreno de juego e intentar avanzar cuando los espacios se presentaban, además de estar atento con las marcas incluso adelantando sus lineas para tomarlas.
Desde que Vinicius marcó el gol, el Bayern no volvió a ejercer esa presión alta e intensa como al inicio del encuentro, algo que le favoreció al conjunto español porque le cedió la posesión. Un error del equipo alemán ya que, al ser el Madrid el que controlaba la posesión, eso le permitió tomar confianza y construir mejor el ataque.
Una virtud que posee el elenco de Ancelotti es que no necesita mucha gente para atacar ni muchos pases para generar peligro. El Bayern no ejerció una presión escalonada y eso produjo que, al contragolpe, siempre encuentre el cuadro español un hombre libre.
No obstante, de la única manera en la que el Bayern podía generar peligro, llegó el empate, que fue a través de la destreza individual de sus futbolistas: el futbolista más desequilibrante del cuadro alemán, Leroy Sané, recibió sobre la derecha, rompió líneas en diagonal con la pelota controlada y sacó un bombazo para poner el 1-1.
La embestida del Bayern Munich fue automática y rápidamente llegó el resultado: Musiala encaró sobre la izquierda, se metió dentro del área entre tres futbolistas y Lucas Vázquez lo tocó dentro del área y el árbitro sancionó penal, que Harry Kane cambió por gol con su disparo cruzado y puso el 2-1. Un momento de confusión para el Madrid, que en un minuto, le remontaron el encuentro.
Lo que pudo haber conseguido el Bayern Munich en los primeros 20 minutos de partido, lo obtuvo en tan solo tres. No es casualidad las dos acciones de gol ya que nacen de un buen movimiento de piezas por parte de Tuchel, intercambiando de banda a Musiala y Sané con el perfil favorable hacia adentro: primero llegó el golazo del extremo encarando hacia el centro y momento más tarde, en la primera intervención de Jamal sobre la izquierda, le cometieron el penal.
El conjunto alemán comenzó a jugar con la desesperación del Real Madrid y movió la pelota, aprovechando también el golpe anímico para el cuadro alemán y la confianza del Bayern. Los de Thomas Tuchel intentaron de no bajar el ritmo ni jugar más cerca de su arco para no cederle protagonismo al Madrid, aunque estando en desventaja en el marcador, adelantó un poco sus líneas.
El Bayern comenzó a avanzar para intentar aumentar la diferencia, con un Musiala realmente encendido y una segunda parte magnífica, siendo indescifrable para todo el mediocampo del Madrid y ejerciendo el rol de hilo conductor en las transiciones del equipo bávaro. Tuvo aproximaciones y llegadas claras para estirar la diferencia, pero Lunin se encargó de que no sucediera.
El elenco de Thomas Tuchel fue superior y fue de menos a más en la segunda mitad, con muchos puntos altos de algunos futbolistas. El Bayern interpretó y entendió que la mejor manera de no sufrir era defendiendose con la pelota, aprovechando incluso la facilidad que otorgó el Madrid que le sirvieron para aumentar la diferencia en el marcador.
No obstante, cuando no pasaba absolutamente nada en el encuentro, un avance aislado de Vinicius le permitió profundizar por el centro y conectar con Rodrygo, quién giró dentro del área y le cometieron un claro penal: el propio Vinicius se hizo cargo, agarró la pelota y convirtió el empate 2-2 para el Real Madrid.
El trasncurso final del encuentro no tuvo un claro dominador ni jugadas claras de gol, por lo que el resultado no se modificó y el encuentro terminó iguaaldo. Un empate que claramente lo favorece al Real Madrid, por cómo se dió el encuentro en lineas generales, porque no perdió y porque tiene la ventaja de que define de local.
Ambos equipos se fueron repartiendo los bloques de dominio. Empezó siendo superior el Bayern hasta el primer gol del Real Madrid, que le dió confianza para manejar el encuentro y sentirse cómodo. Sin embargo, en tres minutos el cuadro local revirtió el resultado y, desde ese instante, hasta los últimos diez minutos del encuentro, fue superior y pudo estirar la ventaja, pero no fue así.
Resultado en silencio en el Allianz Arena y todo se decidirá el próximo 8 de mayo, cuando ambos equipos se vean las caras en la revancha de la semifinales de la UEFA Champions League en el Santiago Bernabéu, para definir a uno de los dos finalistas de esta edición.