26 de mayo 2024 - 0:34hs

Toni Kroos disfrutó de una despedida con honores en el estadio Santiago Bernabéu, a la altura de la leyenda forjada en una década repleta de éxitos, de un centrocampista inolvidable para el Real Madrid que colgará las botas tras la mejor temporada de su carrera a los 34 años, aguantando como pudo el llanto que inundó la grada.

"Gracias, don Antonio", rezaba la pancarta de un aficionado de avanzada edad que quiso transmitir su agradecimiento en la grada del Bernabéu. Fue el sentir de todo el madridismo a una pieza clave de cada uno de los 22 éxitos de la última década que el centrocampista alemán logró en el Real Madrid.

Con el deseo de haberse retirado incluso antes, a los 32 años, pero una aventura tan magnífica y una ligazón tan fuerte al club y a la ciudad de Madrid, que fue retrasando su decisión de colgar las botas hasta el momento en el que siente que no puede ponerle freno antes de entrar en una fase que no quiere vivir.

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Kroos se va dejando su mejor imagen sobre los terrenos de juego, al mando siempre del Real Madrid, imponiendo el estilo, la seguridad en el pase, la paz con balón cuando el equipo sentía agobio por la presión del rival, la precisión en el desplazamiento en largo para lanzar contragolpes letales o dar aire con cambios de orientación. El cerebro de todo.

Su entrada al campo más especial se produjo en su partido 464 con el Real Madrid, el quinto extranjero con más encuentros en la historia del club blanco. Un pasillo de todos sus compañeros, incluidos los lesionados Aurélien Tchouaméni y David Alaba, todos con camisetas con el dorsal 8 en su espalda, al que se sumó incluso el rival, el Real Betis, en el reconocimiento a un futbolista único.

Su triunfo 300 lo dejó para la final de la UEFA Champions League. No llegó en un partido en el que jugó 87 minutos, antes de dejar su sitio a Dani Ceballos en el campo y marcharse como entró al césped, con todo el público del Bernabéu en pie, el aplauso ensordecedor de 80.000 personas, con reverencias de la grada a un futbolista al que añorará el Real Madrid. Tras unos minutos con el brazalete de capitán. Representante de una generación que ha marcado a base de Copas de Europa una nueva etapa inolvidable del conjunto madridista.

Desde la final de la Liga de Campeones del 1 de junio en Wembley, la opción de conquistar su sexta Copa de Europa, la quinta de blanco con el Real Madrid, Kroos pasará a encabezar la lista de los mejores centrocampistas de la historia del club español.

"Gracias leyenda", rezaba la pancarta gigante del fondo sur en un lateral mientras que desde el segundo anfiteatro colgaba una con la figura de Kroos y los 22 títulos conquistados en el club que engrandeció su carrera. 464 partidos con el Real Madrid, 299 victorias, 89 empates y 75 derrotas, autor de 28 goles y 93 asistencias.

En sus inicios 48 encuentros en las filas del Bayer Leverkusen y 205 con el Bayern Múnich. Sumados a los 108 que disputó como internacional con Alemania, selección a la que vuelve para poner el broche a su carrera en una Eurocopa que acoge su país, alcanza 825 partidos oficiales en su carrera.

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"Toni, Toni Kroos....Kroos", se coreó en la grada del Bernabéu, que reconoció cada pase preciso del alemán y dedicó aplausos en cada saque de esquina. De pie tras una falta en el minuto 85 en la que acarició el gol segundos antes de ser sustituido y vivir los momentos de máxima emoción.

Primero en el centro de un círculo hecho por todos sus compañeros, a los que abrazó antes de sentir el respeto y la admiración de la afición, rendida a sus pies. El abrazo de máximo respeto con Carlo Ancelotti al llegar al banquillo. Un hombre de hierro que no se derrumbó ni con las lágrimas de sus tres hijos, a los que cogió en brazos mientras el Bernabéu lloraba, ni con la emoción del abrazo a su mujer.

"Te quiero Toni Kroos", retumbó durante minutos desde la grada de animación en los últimos compases del partido y cuando de verdad llegó el final de Kroos en el Bernabéu. Manteado por sus compañeros en el centro del campo. Acudiendo al fondo junto a sus hijos para escuchar el cántico, con la ovación de la plantilla en el centro del campo en gestos de máximo respeto, dejando todo el protagonismo al alemán.

Acabó dando una vuelta de honor par agradecer a cada espectador diez años de cariño, degustando sus últimos minutos sobre el césped, en la despedida de leyenda que otros jugadores no pudieron disfrutar. Los besos a la grada, la mano en el corazón, los aplausos de vuelta fueron gestos que no dejó de hacer Kroos, que se emocionó por un día. El agradecimiento eterno en forma de pancarta: "Kroos maestro, gracias por todo".

FUENTE: EFE

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