Lamine Yamal es un diamante en bruto. Está destinado a marcar una época en el fútbol moderno. El extremo de la selección española de tan solo 16 años, fue elegido por la UEFA como el mejor jugador del partido en las semifinales de la Eurocopa ante Francia, que finalizó con triunfo de La Roja por 2-1.
El jugador del FC Barcelona fue el autor de un golazo a los veinte minutos que sirvió a su equipo para empatar el tanto de Kolo Muani y fue un constante peligro para el combinado dirigido por Didier Deschamps durante casi todo el partido, sobre todo en la primera parte, en la que firmó una actuación para el recuerdo.
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En un momento fundamental del encuentro, en el que España estaba golpeada por el tempranero gol de Francia, Lamine hizo una de las suyas: capturó la pelota, bailó sobre ella para dejar en el camino a Rabiot, se perfiló y sacó un zurdazo para colocar la pelota en el ángulo superior derecho de Mike Maigan.
Seis partidos de España en la Eurocopa y dos marcas para la historia de Lamine Yamal en los que apareció, los seis. Si ante Croacia se colocó al frente de los jugadores más jóvenes en aparecer en una Euro, dejando atrás la polaco Kazper Kozlowski, su obra de arte Francia lo convirtió en el goleador más juvenil.
En la previa justamente se hablaba de que era el único récord que le faltaba adueñarse, ya que cuando sonó el pitazo inicial, se transformó en el futbolísta más joven en disputar una semifinal de Eurocopa, superando nada más y nada menos que a Pelé. Solo restaba el gol, y llegó. En un partido caliente, de peso, en donde por lo general lo juegan los jugadores con experiencia. Ante cualquier adversidad, Lamine con sus 16 años rompió cualquier tipo de dilema establecido.
Sublime, descomunal, excelso. No hay más adjetivos calificativos para definir el encuentro del culpable de la supervivencia de España en la Eurocopa. Fue un martillo desde el principio y su puesta en escena fue un centro envenenado marca de la casa directo a la cabeza de Fabián Ruiz, que mandó la pelota por encima del larguero para acariciar el primer tanto del choque. Porque no solo marca, sino que también asiste.
Nunca antes en la víspera de unas semifinales, unas declaraciones fueron tan inoportunas como las de Adrien Rabiot. El centrocampista de Francia, seguro de sí mismo y algo altivo, se presentó ante los medios de comunicación en la sala de prensa del Múnich Football Arena para lanzar un comentario provocador que encendió sobre el terreno de juego a Lamine Yamal y que fue el principio del fin del combinado dirigido por Didier Deschamps.
"Lamine ha demostrado ser un jugador que puede enfrentarse bien al estrés, tiene muchísimas cualidades. Puede jugar en su club y en un gran torneo como este. Tiene la cabeza fría, pero puede ser un poco difícil jugar una semifinal así en un gran torneo como este. Va a ser cuestión de que podamos meterle presión. Queremos sacarle de su zona de confort. Si quiere jugar una final, tendrá que demostrar más cosas de las que ha hecho", dijo.
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El golazo de Lamine Yamal en la cara de Rabiot.
Y da la curiosidad de que en la foto del golazo de Lamine, figura en un segundo plano y completamente superado, Andrien Rabiot.