El cantante Joaquín Sabina ha perdido un recurso contra la sentencia de la Audiencia Nacional y tendrá que pagar 2,5 millones de euros en impuestos por el IRPF de los años 2008, 2009 y 2010.
La Audiencia Nacional confirmó que Sabina debía pagar estos impuestos porque cedió sus derechos de autor a empresas familiares, lo que se considera una forma de evasión fiscal.
El Tribunal Supremo ha inadmitido el recurso de Sabina, por lo que la sentencia de la Audiencia Nacional es firme. Sabina tendrá que pagar los impuestos que adeuda, más los intereses de demora.
Sabina había recurrido la resolución del Tribunal económico-administrativo Central (TEAC), de 2019, que a su vez confirmó la del Tribunal Económico Administrativo Regional de Madrid, de 2017, sobre la reclamación interpuesta por el cantante a liquidación por el IRPF en esos tres ejercicios y contra la sanción que le fue impuesta.
Para el Supremo, "no se fundamenta suficientemente que concurren alguno o algunos de los presupuestos" que, conforme a la ley, "permiten apreciar el interés casacional objetivo y la conveniencia de un pronunciamiento" de esta Sala.