Un Mercadona ubicado en Bilbao, se convirtió la semana pasada en testigo de un inusual incidente que requirió la intervención de la Ertzaintza. Se trató de una reto viral en redes sociales, que promueve la búsqueda de pareja durante las compras, atrajo a una multitud de jóvenes al supermercado, generando una situación que pronto escapó al control del personal.
La moda, que ganó popularidad en plataformas como TikTok e Instagram, consiste en que los solteros se identifiquen colocando una piña boca abajo en sus carritos de la compra entre las 7 y las 8 de la tarde. Lo que inicialmente parecía una simple broma digital, se transformó en una masiva convocatoria que desbordó las instalaciones del supermercado.
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A medida que se acercaba el horario del reto, el Mercadona comenzó a llenarse de personas, principalmente jóvenes, que acudían al lugar no con la intención de hacer la compra, sino de participar en esta peculiar tendencia.
Intervención de la Ertzaintza
El personal de seguridad del Mercadona, ante la creciente multitud y el evidente desorden, intentó gestionar la situación, pero pronto se vio desbordado. A las 8:30 de la tarde, con los pasillos abarrotados y el acceso al supermercado colapsado, el vigilante de seguridad decidió contactar a la Ertzaintza.
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Los agentes acudieron rápidamente al lugar y, mediante maniobras disuasorias desde el exterior, lograron dispersar a la multitud sin necesidad de proceder a detenciones. La intervención policial fue clave para evitar que la situación se agravara, devolviendo la tranquilidad al establecimiento.
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Preocupación de los empleados y la empresa
Este incidente generó preocupación entre los empleados de Mercadona, quienes se vieron obligados a lidiar con una situación para la que no estaban preparados. La empresa expresó su inquietud por el impacto de estos retos virales, que no solo interrumpen la actividad normal del supermercado, sino que también suponen un riesgo para la seguridad de trabajadores y clientes.
Mercadona dejó en claro que no apoya ni fomenta este tipo de conductas y ha instado a la ciudadanía a utilizar sus instalaciones de manera responsable, respetando tanto a quienes trabajan en ellas como a quienes acuden a realizar sus compras diarias.
Este episodio en Bilbao es un ejemplo más de cómo las tendencias virales en redes sociales pueden provocar situaciones caóticas en la vida real.