Los bancos de inversión siguen tratando de predecir cuánto tiempo e impacto tendrán las tensiones en Medio Oriente sobre la economía global. El mayor fondo de inversión del mundo, que tiene sus oficinas en Nueva York, advirtió que el peligro tiene nombre y apellido. "estanflación", o sea, inflación con estancamiento económico.
"Prevemos una transmisión global, si la hay, a través de las cadenas de suministro: ya sea una restricción del transporte de energía a través del Estrecho de Ormuz o daños a la infraestructura de producción energética en la región. Esto crea la posibilidad de un aumento repentino en los precios de la energía y riesgo de estanflación", sostuvo BlackRock, el fondo neoyorquino que maneja 14 billones de dólares de sus clientes.
Qatar, un importante proveedor de gas natural, suspendió su producción después de que los ataques con drones iraníes tuvieran como objetivo sus instalaciones, lo que disparó los precios. Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del mundo, también detuvo la producción en una refinería tras un ataque con drones.
La firma, cuya cabeza visible es el multimillonario Larry Fink, dice que estos acontecimientos se ven influenciados por tres variables fundamentales: la duración de las hostilidades, el grado de interrupción del transporte energético y el resultado político.
"Su interacción determinará si esto se mantiene como un shock de volatilidad a corto plazo o se convierte en algo más persistente. Un shock de oferta sostenido es un riesgo creciente que estamos observando de cerca. Consideramos estos eventos principalmente como un shock de volatilidad. Lo que importará es cuánto se prolongue el conflicto", advierte BlackRock.
Y agrega que las limitaciones en la potencia de fuego y las posibles repercusiones políticas podrían significar que esta intervención dure semanas, no más. Sin embargo, las posibles consecuencias siguen siendo amplias, incluso si la volatilidad disminuye rápidamente, como en los recientes episodios de conflicto en Medio Oriente.
Petróleo, refinería, combustibles fósiles. AP
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Mercados energéticos en la mira
Las perspectivas para los mercados, apunta la firma, dependen de la interacción entre la duración del conflicto y cualquier impacto resultante en el suministro físico de energía. "Una escalada prolongada que perjudique significativamente el transporte de energía a través del Estrecho podría desencadenar un shock de oferta estanflacionario; prevemos un margen de 10 a 14 días para que los mercados energéticos puedan gestionar las interrupciones", vaticina.
BlackRock afirma que los mercados están muy centrados en el riesgo de escalada y en la seguridad de los flujos energéticos, especialmente a través del Estrecho, un punto de estrangulamiento por el que transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo y entre el 20% y el 25% del comercio mundial de gas natural.
bandera Iran y EEUU en Iran tras el ataque
Un hombre camina por un mercado con una bandera de Irán y una estadounidense en la Plaza Persa en Los Ángeles, California.
AFP
Petróleo, GNL y lo que viene
"Los mercados del petróleo son globalmente intercambiables, pero los del gas natural siguen siendo más segmentados regionalmente, lo que implica posibles dislocaciones más pronunciadas en los precios del GNL ante interrupciones severas. En un conflicto prolongado, también podríamos observar una prima de riesgo regional persistente y más alta. En estos resultados, observamos que la dispersión se intensifica, con claros ganadores y perdedores entre productores e importadores de energía, empresas defensivas y cíclicas, y economías con políticas flexibles frente a las vulnerables a factores externos", advierte BlackRock.
Finalmente, la compañía de Fink dice que no cambian sus perspectivas de inversión mientras consideran el riesgo de una crisis más persistente. "Los acontecimientos en Oriente Medio también confirman elementos fundamentales de nuestro marco macroeconómico general: este es un mundo determinado por la oferta, y la IA sigue siendo el principal tema global, lo que refuerza por qué los bonos gubernamentales a largo plazo no constituyen un lastre fiable para la cartera, dados los posibles riesgos de estanflación derivados de una escalada de este último conflicto en Oriente Medio", concluyó.