"Los resultados de las próximas elecciones presidenciales y legislativas de Estados Unidos desempeñarán un papel clave para determinar los resultados de las políticas sobre la solvencia de la deuda soberana", advierte S&P Global en su último informe previo a los comicios. La calificadora, que tiene al país con la nota "AA+" y perspectiva "estable", dice que los desafíos fiscales siguen siendo la principal debilidad del soberano ya que "la deuda pública neta del gobierno aumenta hacia el 100% del PBI".
S&P Global Ratings considera los resultados de las políticas que afectan factores crediticios clave, no todas las iniciativas. "Una política que mejore o empeore los déficits fiscales y la carga de la deuda de la nación podría afectar nuestra calificación crediticia soberana, dada la calificación crediticia clave de EE.UU. su debilidad es su perfil fiscal y dadas las dificultades de obtener cooperación bipartidista para fortalecerlo", enfatiza la agencia de crédito. "A pesar del aumento de la deuda pública neta, las fortalezas crediticias clave respaldan la calificación", resaltan.
Puntos a tener en cuenta para la deuda
La calificadora espera que Estados Unidos mantenga su fortaleza crediticia a pesar de las elecciones. "A pesar de la polarización política, los dos partidos en el Congreso están ampliamente de acuerdo sobre la dirección de la política exterior hacia China, el escepticismo sobre los acuerdos comerciales y políticas industriales para promover sectores de alta tecnología. Asumimos que las potenciales iniciativas comerciales no disminuirán la resiliencia de la economía bastante cerrada de Estados Unidos, que sigue siendo líder en innovación global", señala.
Mientras tanto, dice S&P, la credibilidad de la política monetaria descansa en la base institucional del sistema, que incluye la Junta de la Reserva Federal y los 12 bancos de la Reserva Federal. "Esperamos que la dura lucha electoral pueda dar lugar a recuentos y apelaciones a procesos de verificación dirigidos por el Estado, que, como en el pasado, se resolverán mediante mecanismos institucionales establecidos", alerta.
El eterno riesgo del límite de la deuda
Los plazos concretos tienden a generar acciones y compromisos en el Congreso, particularmente en medio de diferencias de política fiscal. La suspensión del techo de deuda, por ejemplo, expira a principios de enero de 2025. La agencia espera que el Congreso apruebe el nuevo límite al endeudamiento cuando el Tesoro se quede sin espacio para desplegar medidas extraordinarias y así mantener al gobierno funcionando.
Las proyecciones fiscales de la calificadora suponen que los déficits del gobierno general se mantendrán en torno a los niveles actuales independientemente del resultado electoral. "Ningún candidato se presenta con una plataforma de consolidación de objetivos fiscales significativos, en gran medida debido a los compromisos políticos para mantener componentes clave de gasto obligatorio", recuerdan.