14 de febrero 2026 - 8:56hs

En un año que avanza con tono electoral, de cara a los comicios de mitad de mandato que se celebrarán en noviembre, el presidente Donald Trump puso nuevamente en el centro de sus declaraciones la Ley SAVE America que, de prosperar, podría volverse uno de sus principales comodines en su intento por preservar el control de ambas cámaras en el Congreso.

En las últimas semanas, el mandatario ha insistido en la necesidad de que se "nacionalicen" los comicios, se endurezcan los requisitos para el voto y se apruebe el proyecto republicano, bajo el argumento de que estos procesos suelen estar "amañados". Este miércoles, consiguió una victoria parcial cuando la Cámara de Representantes dio luz verde a la iniciativa, que ahora seguirá su curso hacia el Senado.

Los estados son "agentes del gobierno federal encargados de contar los votos. Si no pueden contar los votos de forma legal y honesta, entonces alguien más debería hacerse cargo", dijo recientemente al subdirector del FBI, Dan Bongino, en su podcast, a lo que más tarde sumó en un mensaje en Truth Social que "¡NO SE PERMITIRÁN VOTOS POR CORREO, EXCEPTO POR ENFERMEDAD, DISCAPACIDAD, SERVICIO MILITAR O VIAJES!".

Más noticias
Embed - https://publish.x.com/oembed?url=https://x.com/TrumpDailyPosts/status/2020557954395836557?s=20&partner=&hide_thread=false

Sin embargo, su iniciativa ha generado gran escepticismo en analistas, que dudan del real impacto positivo que el proyecto podría tener, mientras que organizaciones de derechos han advertido sobre los perjuicios que podría generar en el común de los votantes.

Qué propone, entonces, la iniciativa y cuál sería su verdadero alcance.

Qué es la SAVE America Act

La Ley para la Protección de Elegibilidad del Votante Estadounidense (más conocida en el país como SAVE America Act) es una iniciativa republicana que exige a los estadounidenses pruebas más estrictas de su ciudadanía al momento de registrarse y emitir su voto. De prosperar, modificaría la Ley Nacional de Registro de Votantes, que data de 1993.

El principal objetivo declarado por sus impulsores es impedir que aquellos que no son ciudadanos legales en el país emitan su voto, partiendo de la idea de que estos grupos suelen votar en su mayoría al bando demócrata.

elecciones-EEUU-2.-jpg-e1667979351137.webp
El principal objetivo del proyecto es impedir que aquellos que no son ciudadanos legales en el país emitan su voto.

El principal objetivo del proyecto es impedir que aquellos que no son ciudadanos legales en el país emitan su voto.

Esta semana, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto en una votación que acabó 218 a 213, con voto positivo unánime del bando republicano --que mantiene la mayoría-- y con todos los demócratas, a excepción de Henry Cuellar, de Texas, oponiéndose. Ahora, el texto seguirá su curso normal hacia el Senado, donde el debate será más complejo dado que, pese a los 53 escaños rojos y su control del recinto, muchos de los legisladores han planteado dudas u oposición explícita a la idea.

Los senadores Mitch McConnell, por Kentucky; Lisa Murkowski, por Alaska; y Susan Collins, por Maine, son algunos de los que adelantaron que no apoyarán el cambio que se propone. Asimismo, cabe destacar que incluso si esto se revirtiera y todos los rojos apoyaran a la Casa Blanca, el partido tampoco lograría llegar a los 60 votos mínimos que le permitirían romper el filibusterismo.

Por otro lado, incluso si prosperara en el Congreso, existen dudas sobre el verdadero impacto que la ley podría tener. Y es que, como advierten muchos analistas, el gobierno parte de dos presunciones erróneas que son, en primer lugar, que existe una gran masa de votantes irregulares activos y, en segundo, que estos votan por los demócratas.

No se trata de ninguna novedad, sin embargo. Los republicanos llevan años intentando la aprobación de una iniciativa del estilo y, de hecho, antes del miércoles, la Cámara de Representantes ya había dado luz verde a dos versiones del texto, aunque el impulso siempre acabó por truncarse en el Senado, por su umbral de 60 votos.

Cuál sería su real alcance

Si es aprobada, la ley requeriría que las personas presenten un pasaporte estadounidense válido o un certificado de nacimiento al registrarse para votar. Además, exige una identificación con foto a la hora de sufragar.

Este requerimiento enfrenta algunos obstáculos. Se estima que unos 21 millones de estadounidenses no tienen documentos para probar su ciudadanía y unos 2,6 millones no cuentan con ningún tipo de identificación oficial con foto, según el Centro Brennan para la Justicia. La propuesta generó a su vez preocupación en algunos grupos, ya que las personas casadas que cambiaron sus nombres no tienen documentos que validen su identidad actual.

Según la Ley de Reforma de la Inmigración Ilegal y Responsabilidad del Inmigrante, de 1996, ninguna persona no ciudadana tiene permitido votar en las elecciones federales, enfrentando penas de hasta un año de prisión. Solo algunos municipios en los estados de California, Maryland y Vermont, así como el Distrito de Columbia, habilitan la participación de los no ciudadanos en los comicios locales, pero se trata de casos puntuales y limitados.

De hecho, datos oficiales muestran que, incluso con estos permisos, la participación de estos sectores es limitada.

Donald Trump. AFP
Trump ve el proyecto como su principal comodín para noviembre pero los expertos advierten de su alcance real.

Trump ve el proyecto como su principal comodín para noviembre pero los expertos advierten de su alcance real.

Por ejemplo, el alcance del voto de los no ciudadanos en Georgia fue, en 2024, de apenas 20 personas del total de 8,2 millones, mientras que una auditoría en Ohio ese mismo año encontró a 597 extranjeros registrados entre los 8,1 millones de habitantes, de los cuales solo 138 efectivamente se acercaron a las urnas.

Los argumentos de Trump y los republicanos

El apoyo a la Casa Blanca, igualmente, excede al Legislativo y se muestra también en la ciudadanía, que en su mayoría está a favor de un endurecimiento de este tipo.

Así, en las últimas semanas, el mandatario ha elevado la presión sobre sus aliados en el Congreso para que retomen el tratamiento del proyecto. "Creo que quienes me respaldan deberían hacer algo al respecto", dijo, a lo que, indirectamente, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, respondió: "Es un aspecto muy importante para garantizar que nuestras elecciones sean libres, justas y seguras, y es un componente fundamental para mantener la república constitucional".

Presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson. AP
Presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

Presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.

Uno de los argumentos utilizados por Trump para impulsar el proyecto es la acusación infundada de que hubo fraude electoral en 2020, cuando Joe Biden le ganó la elección presidencial. "Los ciudadanos estadounidenses, y solo los ciudadanos estadounidenses, deben decidir las elecciones estadounidenses", publicó la Casa Blanca en las redes sociales.

Críticas del bando demócrata

En el polo opuesto, legisladores demócratas y organizaciones de derechos, como el Campaign Legal Center, han criticado la iniciativa y advertido de los riesgos que podría implicar, adelantando que no le darán luz verde en la Cámara Alta.

Días atrás, el líder de la minoría en el Senado, Chuck Schumer, dijo a la prensa que "los demócratas han sido claros durante meses: jamás, ni en un millón de años, consideraremos esta legislación profundamente restrictiva y excesiva. No tiene nada que ver con proteger nuestras elecciones, sino con federalizar la supresión del voto".

Congreso de EEUU. AP

"La SAVE America Act no es más que una versión modificada de las leyes de Jim Crow. Es simplemente indignante, es un retroceso de 100 años" y estaría "muerta al llegar" al recinto, insistió.

Hakeem Jeffries, líder de la minoría en la Cámara, también criticó a la administración Trump y sostuvo que "este es un intento desesperado de los republicanos por distraer" al pueblo de los problemas reales. "La llamada Ley SAVE no se trata de la identificación de los votantes, sino de la supresión del voto, y [el gobierno] tiene cero credibilidad en el tema".

Otros legisladores consideraron que los lineamientos planteados harían "imposible" el voto de muchos estadounidenses que carecen de la documentación exigida, lo que conduciría a una "purga masiva que, inevitablemente, eliminaría a ciudadanos estadounidenses legítimos".

"Es importante que los demócratas tomen esto en serio, se movilicen y se involucren antes de nuestras elecciones", dijo el senador Chris Coons a MS Now.

Por su parte, Eliza Sweren-Becker, del Centro Brennan, sumó en diálogo con CBS News que la ley sería no solo "catastrófica para los votantes estadounidenses" sino también "un caos para los funcionarios electorales" y "una alarma enorme" sobre el futuro de la expresión popular en Estados Unidos.

"La Ley SAVE no tiene nada de sentido común ni de sensatez", sostuvo.

Temas:

Donald Trump midterms SAVE America Act EEUU

Seguí leyendo

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de España