12 de abril de 2026 15:27 hs

Aunque el presidente necesita la aprobación del Congreso para retirar a Estados Unidos de la OTAN —e incluso tiene restricciones para reducir tropas en Europa—, expertos advierten que las embestidas verbales de Trump ya están debilitando el núcleo del tratado: la credibilidad de que los aliados acudirán en defensa mutua.

Petroleros esperan para pasar por estrecho de Ormuz - AP
Estrecho de Ormuz

Estrecho de Ormuz

Los ataques no son nuevos: desde su primer mandato Trump reprocha a los socios europeos el incumplimiento de los compromisos de gasto en defensa. Pero en esta segunda presidencia la retórica se ha vuelto más estridente y amenazante. Tras una reunión con el secretario general Mark Rutte, descargó insultos y advirtió que “la OTAN no estuvo ahí cuando la necesitábamos, y tampoco estará ahí si volvemos a necesitarla”.

Más noticias

Las motivaciones detrás de estos embates son múltiples. Analistas consideran que Trump busca presionar a los aliados para que aumenten su gasto militar y respalden sus operaciones, incluso cuando se trata de guerras de elección como la de Irán. Por otro, utiliza la confrontación como herramienta política interna: al acusar a la OTAN de ineficaz, refuerza su narrativa de que Estados Unidos carga con aliados “aprovechados” y proyecta una imagen de liderazgo duro frente a su base republicana.

Artículo quinto

La Organización del Tratado del Atlántico Norte nació en 1949 como un pacto defensivo entre Estados Unidos, Canadá y varios países europeos, con el objetivo de garantizar que un ataque contra uno de sus miembros sería considerado un ataque contra todos. Esa cláusula de defensa colectiva, el famoso Artículo 5, constituye el corazón de la alianza y su principal valor disuasorio.

La OTAN fue concebida como una alianza defensiva, no como un instrumento para guerras emprendidas por uno de sus miembros. El tratado no obliga a participar en ofensivas unilaterales, como la lanzada por Washington contra Irán. La única vez que se invocó la disposición de defensa colectiva fue para apoyar a Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Donald Trump junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la cumbre de la OTAN en la Haya, el 25 de junio de 2025. AP.webp
Rutte y Trump en la cumbre de la OTAN en La Haya

Rutte y Trump en la cumbre de la OTAN en La Haya

Estados Unidos es el pilar de la OTAN: aporta el mayor presupuesto militar, mantiene decenas de miles de soldados desplegados en Europa y controla bases estratégicas que sostienen la capacidad de respuesta del bloque. Sin Washington, la credibilidad de la alianza se debilitaría gravemente.

Esa credibilidad, advierten expertos consultados por Axios, ya está erosionada. El exembajador ante la OTAN Ivo Daalder señaló que Trump ha sembrado dudas sobre si Estados Unidos cumpliría con el Artículo 5, y que esa desconfianza “va a persistir más allá de la era Trump”.

Por su parte, Mark Webber, profesor de política internacional en Birmingham, afirmó que “ya está bastante entendido y temido entre varios europeos que, incluso si Estados Unidos permanece en la OTAN, es poco confiable”.

En la misma línea, el historiador Francis Fukuyama escribió en The Guardian que “es difícil imaginar que la actual guerra con Irán y la crisis sobre el estrecho de Ormuz no representen una ruptura fundamental en la estructura de seguridad del Atlántico Norte”.

Las represalias

El Wall Street Journal reveló que la Casa Blanca estudia un plan para castigar a los países de la OTAN que no apoyaron la guerra contra Irán. La propuesta contempla reubicar tropas estadounidenses desde naciones consideradas “poco útiles” hacia aquellas más alineadas con Washington y Tel Aviv. Aunque la medida quedaría lejos de una retirada total —que Trump no puede ejecutar sin el Congreso—, refleja la fractura creciente entre Estados Unidos y sus aliados europeos.

estados-unidos-ha-descartado-el-envio-una-fuerza-la-otan-ucrania

Entre los países en la mira figuran España, Alemania, Italia y Francia, que bloquearon o limitaron el uso de bases y espacio aéreo para operaciones en Irán. En contraste, aliados del este como Polonia, Rumania, Lituania y Grecia podrían beneficiarse, ya que respaldaron la coalición para vigilar el estrecho de Ormuz y facilitaron el uso de sus instalaciones militares. El diario advierte que incluso se evalúa cerrar bases en España o Alemania, lo que alteraría el equilibrio militar en Europa.

Trump ha calificado la falta de apoyo en la guerra con Irán como “una marca que nunca desaparecerá”. Un elemento a tomar en cuenta es que los cambios en la distribución de las tropas se traducirían en un incremento de efectivos cerca de la frontera entre miembros de la OTAN y Rusia, algo que inevitablemente provocaría la reacción de Moscú.

La política interna

Los sondeos muestran que la OTAN conserva un respaldo amplio en Estados Unidos y es vista como un activo importante para la seguridad nacional. Sin embargo, lo que antes era un consenso transversal se ha transformado en un tema cada vez más atravesado por la polarización política.

En febrero, una encuesta de AP-NORC mostró que siete de cada diez estadounidenses consideraban positiva la pertenencia a la OTAN, el nivel más alto registrado desde 2022, cuando la alianza se unió para respaldar a Ucrania frente a la invasión rusa.

Ese mismo mes, Gallup encontró que más de tres cuartas partes de los ciudadanos apoyaban mantener o incluso aumentar el compromiso de Estados Unidos con la OTAN, la cifra más alta desde que comenzó a medir en 1998. El dato más llamativo fue entre los republicanos: cerca de seis de cada diez respaldaban la continuidad o el incremento del compromiso, frente a menos de la mitad en 2022, y apenas un 13% defendía la retirada total, como ha sugerido Trump.

Los líderes de los Estados miembros de la OTAN. AFP.jpg
Reunión de la OTAN en La Haya

Reunión de la OTAN en La Haya

Tras el inicio de la guerra con Irán, las percepciones comenzaron a cambiar. Una encuesta de Pew Research a finales de marzo mostró que el respaldo de republicanos e independientes afines cayó del 49 % al 38 % en un año, reflejando un desgaste en la confianza hacia la alianza, explicó CNN.

Aun así, casi seis de cada diez estadounidenses seguían considerando que la OTAN es beneficiosa para el país, lo que confirma que el apoyo general se mantiene, aunque más atravesado por la polarización política.

En conjunto, los datos sugieren que los acontecimientos recientes han impactado en la opinión pública: la alianza conserva respaldo mayoritario, pero con fisuras crecientes en sectores clave del electorado.

Más noticias

Te puede interesar

Más noticias de Uruguay

Más noticias de Argentina

Más noticias de España