Marcos Da Costa, de los ómnibus a figura de la plena en un año

El cantante se convirtió en una de las figuras más populares de la música tropical uruguaya, y ahora apunta a sonar fuera de fronteras con el trap y el reguetón

A Marcos Da Costa le temblaban las piernas. Era su primera vez sobre un escenario y enfrente había 10 mil personas, que llenaban el Luna Park de Buenos Aires. Pero el joven de 17 años no estaba solo. A su alrededor estaban los demás integrantes de Falta y Resto, la murga de siempre de su padre, Orlando “Mono” Da Costa. El único de una familia con gusto por el arte que vivía de eso.

Después de esa primera experiencia profesional –ya había pasado por el Carnaval de las promesas–, Marcos Da Costa se quedó cinco años más con la murga. Cinco años de canto, tablados y giras por Argentina. Pero quería desarrollar una carrera propia. El gran problema era el dinero. Por eso se puso a cantar en los ómnibus, guitarra en mano y con un repertorio de baladas de Luis Miguel, Alejandro Fernández, David Bisbal y Luis Fonsi. De la terminal del Cerro, su barrio, al Palacio Legislativo. Del Palacio Legislativo a la terminal. Del Cerro al Palacio. Del Palacio al Cerro. Siempre el mismo camino. Todos los días. Mientras tanto, subía videos a Facebook cantando esas mismas canciones, donde empezó a llamar la atención de un núcleo de seguidores.

Lo que sigue es una historia de esas que parecen de ficción. Un productor que lo descubre, va a buscarlo a su recorrido habitual de ómnibus y no lo encuentra. Se va hasta el Cerro, aunque no sabe donde vive el cantante. Entra a un taller y pregunta por un botija de peinado raro que anda siempre con una guitarra y vive por ahí.

“¡Ah, el Marquei!”, respondió el empleado. “Espera que te lo traigo”. Da Costa interpretó Canta corazón de Alejandro Fernández y el productor, Pablo Fernández, veterano de la escena tropical con pasajes por Chocolate, Antillano y Chicano, le dijo “vos sos El Polaco uruguayo”.

Un año de locura

Marcos Da Costa El animal

Marcos Da Costa habla a toda velocidad. Rápido fue también su ascenso musical. De los ómnibus a las millones de reproducciones en YouTube y la agenda de shows llena hasta fin de año pasaron solo 18 meses. Después de su primer tema, El animal, tuvo que sacar cuatro más a toda velocidad porque tenía que ofrecer un repertorio más extenso para cumplir con todos los que lo buscaban.

Este cantante es uno de los buques insignia de la enésima vuelta de la plena, luego de que la marea de la cumbia pop la tapara durante un tiempo. Ya venía desde antes, con El Gucci, Los Negroni y La Sandonga, pero con el boom de artistas como Da Costa, despegó de nuevo.

“La plena está como la olla en el momento antes de que hierva el agua”, afirmó el cantante. “Estos últimos tres años han sido tremendos”. Pero matizó: “El interior tiene su propia música y la plena no llega a todo el país. Al interior no llegamos todos, solo algunos, y solo si tenés convocatoria. Porque en Montevideo la gente va al baile porque quiere ir al baile, no por la banda que toca. En el interior es al revés, la gente va por la banda y después se queda a bailar”.

En este año tocó al menos una vez en cada uno de los departamentos y le llegó a pasar que lo persiguieran por la calle para saludarlo.

Su pasado murguero lo ayudó a sobrellevar la explosión repentina de popularidad. “Sabía cómo era, que te pidan una foto, que la gente sienta fanatismo por un producto. No es lo mismo, porque aquello era una murga, un grupo, y acá soy un solista, pero alguna noción tenía. Lo manejo como puedo. Trato de seguir siendo un botija de barrio, ser como soy”, relató.

Da Costa agradece el trabajo, pero la maratónica agenda a veces le pasa factura, no tanto por el cansancio físico, sino por el estrés mental de estar todo el tiempo en movimiento y de cumplir con todos los compromisos. “A veces tenés que recurrir a ayuda profesional, o pararte y decirte, ‘¿dónde estás? Estoy acá, vamos a encontrarle la vuelta sino te vas a enloquecer’”, expresó. No entiende por qué se produjo la increíble popularidad que logró, pero no rehúye de ella.

Plena pop

La plena siempre está en la vuelta en las radios, los bailes y los oídos uruguayos. Nunca desaparece. Pero este retorno reciente lo hizo también de la mano de una estructura de producción tomada del manual del pop. Todos los aspectos de la presencia, el sonido y la estética de los artistas está trabajada por un equipo.

Marcos Da Costa El Tra

Por una necesidad de “demostrar” que es un artista y que puede hacer sus propios temas, Da Costa empezó a componer sus propios temas, luego de empezar su carrera a base de covers. Para eso también consultó y contó con la colaboración de otros compositores, como Maximiliano y Pablo Porciúncula (integrantes de Senda 7 y de Agarrate Catalina); Mariano Bermúdez, otro plenero aunque de una generación mayor, y Maximiliano Arrieta, un rapero que descubrió en la calle y lo convocó a colaborar con él.

Marcos Da Costa Downtown

Y también recurren a las colaboraciones entre músicos, algo que también ha tomado el reguetón o el rap. Por ejemplo, tiene en carpeta una canción junto a Valeria Gau. “La música sirve para compartir. Por más que todos queramos laburar, porque esto más allá de ser una pasión también es un negocio, no le puedo decir que no a los que quieren hacer un tema conmigo, y he cantado con gente crack, cada una en su estilo: Valeria Gau, El Reja y Vanessa Britos. Nos ayudamos entre todos”, aseguró Da Costa.

Mirando para afuera

“Para mí la plena es lo más grande que hay dentro de la música tropical uruguaya. Siempre quise cantar plena. Pero también soy consciente que camina solo acá. Y de que el artista uruguayo es en general muy talentoso, pero somos un país chico y cuesta mostrarse y salir. Hay pocos que lo han hecho, como Rubén Rada o Jorge Drexler”, consideró el cantante.

Por eso decidió edificar y lanzar una carrera paralela, fuera de fronteras, centrada en el trap y el reguetón, los géneros que hoy dominan el pop en América. “Si me pincho, me pincho, pero quiero intentarlo”, anunció. Su primera canción será un trap, una canción de desamor llamada Tú no sabes, y ya tiene una productora en Argentina para poner un pie allí. Es su próxima apuesta, y saldrá en agosto.

Antes de eso, hará su debut discográfico en julio, y será un disco de plena. “No la voy a dejar, salvo que meta un hit mundial y me tenga que centrar en la otra carrera. Pero amo la plena y quiero hacer las dos cosas”, concluyó.

¿De dónde vienen las frases de sus canciones?

Uno de los elementos más característicos y queridos de las canciones de Marcos Da Costa son las frases que suelta en el medio de ellas. "Limpia el salón que hay fiesta, demonio"; "Saborcito en pote, Raquel" y su grito de guerra "dame plena, demonio" son algunas de ellas. Esa última vino de la frustración, durante una sesión de grabación. Da Costa cantaba pero no le encontraba la vuelta al tema, y en un momento, enojado, le gritó al productor "A mi dame plena, demonio, quiero sangre, guerra", y este le contestó, sin preocuparse: "¡Ese es tu latiguillo!".

Con sus amigos las inventa, o recibe sugerencias de sus seguidores. La del tanque viene de tener el tanque de su auto en reserva y recordar con el amigo que lo acompañaba la época en que usaban motos y cuando usaban ese recurso para poder seguir unos kilómetros más. "Eso es barrio, la gente lo entiende y quedan".


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