El cruce de dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre Argentina y Cabo Verde quedó envuelto en una fuerte polémica extrafutbolística. En las últimas horas, una grave denuncia por presunto abuso sexual contra Ryan Mendes, referente y capitán de la histórica selección africana, sacudió la concentración del equipo y encendió las alarmas en los despachos de las máximas autoridades del fútbol internacional.
Ante la gravedad del asunto, que tomó estado público a nivel global, todas las miradas se posaron sobre la FIFA para conocer las medidas disciplinarias o institucionales que se adoptarían a las puertas de un partido de eliminación directa.
Sin embargo, la entidad que rige el fútbol mundial optó por mantener una postura de máxima cautela y apego a los canales formales, evitando intervenir de forma directa sobre la participación del futbolista de manera inmediata.
Respeto a los tiempos de la Justicia
Desde el organismo con sede en Zúrich se remarcó que, al tratarse de un caso que ya está bajo la órbita de la justicia ordinaria y siendo investigado formalmente por la policía de Nueva Zelanda -país donde habrían ocurrido los hechos denunciados el pasado mes de abril-, corresponde aguardar las resoluciones de las autoridades competentes.
La FIFA mantiene su protocolo habitual de no interferir en procesos penales en curso hasta que no existan fallos en firme o imputaciones que exijan una acción de oficio por parte de su Comité de Ética.
Por su parte, el entorno de la denunciante, una mujer de nacionalidad brasileña que se desempeñaba como traductora, manifestó haber intentado buscar contención y respuestas en primera instancia dentro de la propia Federación de Fútbol de Cabo Verde.
Según trascendió, al no recibir el respaldo ni la atención esperada por parte de la entidad africana, la presunta víctima decidió canalizar todo el proceso a través de la vía médica y las denuncias policiales correspondientes en territorio neozelandés.
Mientras el combinado caboverdiano asimila el impacto de la noticia de cara al duelo contra Argentina en Miami, la FIFA sigue de cerca la evolución del expediente, pero sostiene el principio de presunción de inocencia, dejando en manos de la federación de origen la decisión de alinear o no a su capitán en el campo de juego.