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Cuando Romina Celeste aseguró –falsamente– en un video que Yamandú Orsi había golpeado a una mujer trans en el Parque Roosevelt, el entonces candidato del Frente Amplio guardó silencio y descartó contraatacar con una denuncia. Y cuando la falsa víctima sí llevó el caso a la Justicia en la madrugada del 13 de marzo del 2024, Orsi convocó a una conferencia para negar los hechos y afirmar que no se bajaría de la contienda, en un tono tan monocorde que hasta motivó un análisis no verbal de un youtuber argentino respecto a que lo esperable ante una denuncia falsa hubiera sido que el dirigente se mostrara “enojado”.

Y cuando durante la campaña una serie de encuestas marcaron un acortamiento de distancias por parte de sus adversarios –primero con Carolina Cosse en la interna y luego con Álvaro Delgado en las nacionales–, el candidato favorito para las urnas apenas se movió de su campaña de “baja intensidad” y continuó sin arriesgar discursos que entusiasmaran a la izquierda.

Ambos antecedentes –que con el diario del lunes terminaron dándole la razón– son evocados estos días en Torre Ejecutiva para reivindicar el rumbo en pleno asedio de las encuestas.

Ni el propio Orsi ha negado que los números son malos: "Evidentemente, si hay gente que no está muy conforme es porque hay algo que no está saliendo bien", dijo este martes. El mandatario añadió que prenden una luz “anaranjada” y que está “analizando” para tener un “panorama” que le “explique por qué son las cosas”. "Podés mejorar en todo. En todo. Que alguien piense que en alguna área funciona al 100%... Siempre hay algo para hacer", se limitó a contestar cuando lo consultaron sobre qué cambios haría en su gestión.

No obstante, Orsi y su equipo son renuentes a tocar el equipo en el corto plazo, según aseguraron desde Torre Ejecutiva a El Observador. En su entorno afirman que el presidente “no cobra al grito” ni “reacciona” con “volantazos” ante la “presión” de las encuestas. No es su estilo, repiten una y otra vez en la mesa chica del mandatario.

20250806 Oddone, Yamandu Orsi

Pero la baja aprobación del gobierno sí abre algunos frentes. Uno de ellos será la Rendición de Cuentas, que será el tema central de un Consejo de Ministros que tendrá lugar la semana que viene o la próxima.

Si bien el ministro Gabriel Oddone declaró a comienzos de año a Búsqueda que el proyecto de ley sería de “gasto cero”, en Presidencia existe la convicción de que habrá que aumentar el espacio fiscal si pretenden cumplir con determinadas metas, como el incremento de transferencias sociales anunciado tras el diálogo social y el plan para afrontar la problemática de calle. El debate quedará sellado en Torre Ejecutiva una vez que Oddone presente la situación del país al resto del gabinete.

El cambio de época

La caída en la aprobación –demostrada esta semana tanto por Equipos como por Factum– marca que no hasta ahora no ha sido exitosa la estrategia de “poner el pie en el acelerador” a partir de marzo del 2026 a la que ha referido el secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez.

Semanas atrás, el dirigente del MPP dijo en entrevista con El Observador que eso respondió en parte a que recibieron “el golpe de que la ciudadanía hace una evaluación relativamente baja para las expectativas” del gobierno. “Desde el 2 de marzo hay un escenario distinto en términos políticos: el Consejo de Ministros se reúne más, los gabinetes también, el presidente tiene más presencia, y estamos desplegando un conjunto de políticas”, graficó y ubicó al Plan Más Barrio como “lo más parecido a un buque insignia” de este gobierno.

Por un lado, en el Poder Ejecutivo mantienen una vela encendida a que en el futuro muevan la aguja las políticas implementadas con el nuevo presupuesto nacional. Pero por otro, reconocen que no están logrando el objetivo y que hay evidentes problemas de gestión, con planes que han sido manejados por el gobierno –como mejoras en la salud o la reforma del transporte– que no han llegado a la población.

La mesa chica del presidente siguió con atención el último análisis del politólogo Ignacio Zuasnábar en entrevista con La Diaria. El director de Equipos Consultores analizó que “estamos en un mundo donde los ciudadanos se vuelven más acelerados a la hora de exigir cuentas a los gobernantes”.

En esa línea, sostuvo que los 20 puntos de saldo negativo que tuvo el segundo gobierno de Tabaré Vázquez “eran producto de un enojo mucho más grande con el gobierno que hoy”, donde no ve “un clima de enojo generalizado”. Zuasnábar resumió el fenómeno actual como de menor paciencia por parte de la ciudadanía. “Tengo la sensación de que, por lo menos hasta ahora, es que este 48% de desaprobación no incluye tanto nivel de enojo social como en aquel proceso de 2016 a 2018”, continuó.

Yamandú Orsi en el cierre de campaña del Frente Amplio.jpeg

En Torre Ejecutiva repiten a menudo que hay un “síntoma de época” que afecta a todo el sistema político –incluida a la oposición– y que les enseña que “no es tanto un tema de luchas políticas, sino de insatisfacción de las sociedades modernas”. Esa es la clave, sostienen en Presidencia, que debe descifrar Orsi y que incluso en el pasado le fue funcional para ganar una elección sin ningún plan revulsivo: cómo conectar con el sentimiento de la gente.

El presidente también ha acusado golpes en la simpatía de la opinión pública hacia su figura, donde durante la campaña ocupó el podio junto al entonces presidente Luis Lacalle Pou y el exmandatario José Mujica. En ese plano que miden todas las encuestadoras, Orsi perdió el saldo positivo pero se mantiene en segundo lugar del ránking, por arriba del resto de los dirigentes, pero detrás de un Lacalle Pou que se mantiene despegado del resto, según pudo reconstruir El Observador.

Ese indicador es señalado en el entorno de Orsi como otro síntoma del cambio de la época a tener presente.

Los números

Equipos Consultores divulgó este martes que la desaprobación de la gestión del presidente –que tiene un crecimiento sostenido desde que asumió– trepó en el último registro al 48% de los consultados, casi doblando a los que la aprueban (27%).

La última caída se explica, ya no por el descontento de los votantes de la oposición, sino por adherentes de Orsi en el balotaje: mientras que al inicio del gobierno lo respaldaban un 64% de sus votantes, ahora esa proporción bajó a un 45%, y creció a un 28% la desaprobación en ese sector.

Zuasnábar explicó en La Diaria que la aprobación es “mucho más alta” entre los votantes de Orsi en segunda vuelta que tienen “identidad de izquierda” respecto a quienes no la tienen. “Acá hay una cuestión de contraste con el micro clima político. Uno escucha voces críticas a Orsi desde la izquierda, pero no necesariamente se ve reflejado en el electorado”, expuso el politólogo.

Factum, por otro lado, informó en VTV Noticias que Orsi tiene una desaprobación del 46% y una aprobación del 29%, lo que muestra un deterioro creciente y el nivel más bajo desde que asumió.

"Las expectativas de los votantes, la coyuntura económica y la situación internacional, junto con las propias decisiones y mensajes del gobierno en estos temas, han ido mellando la percepción de la opinión pública sobre el desempeño del gobierno y la aprobación del presidente", concluyó la encuestadora.

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