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David Cronenberg era un director que acostumbraba filmar películas llamadas Rabia, La mosca, Scanners, amos de la mente y hasta se animó a realizar una versión de El almuerzo desnudo, basado en William Burroughs. Cine mórbido que, en muchos casos, se regodeaba en el asco, aunque con un nivel de profundidad y belleza plástica dignos de destaque.

Pero de un tiempo a esta parte parece que los gustos de Cronenberg han variado. Hoy se estrena (con un año de atraso respecto al mundo) su última producción, Un método peligroso, protagonizada por el solvente Michael Fassbender como Carl Jung, el buen actor Viggo Mortensen como Sigmund Freud y la esforzada pero dura actriz Keira Knightley como la psicóloga rusa Sabina Spielrein.

El filme explora este extraño triángulo que se generó entre los padres del psicoanálisis y la alumna predilecta, con cruces de cartas, debates académicos verídicos e inevitables cruces amorosos. La reconstrucción de época (a minutos del inicio de la primera guerra mundial) es notable y los sueños premonitorios de Jung sirven de coda a una historia apta para fanáticos de la psicología.

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