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¿Hay vida fuera de Google?

La guerra de la Unión Europea contra los monopolios demasiado influyentes

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21 de julio de 2018 a las 05:00

Cierta mañana de 2008 un pequeño grupo de muchachos de la redacción de El Observador quedó paralizado cuando se anunció que no habría internet por algunas horas. La mayoría era muy joven, y no concebía la vida sin el buscador Google, Gmail o Wikipedia. Hoy, una década más tarde, esa dependencia se ha acentuado hasta lo indecible. La mayoría de los periodistas –y de los docentes– ya no cuenta con una biblioteca, no sabe cómo buscar información en ellas y da por buena la espuma que cubre la web.

El miércoles la Comisión Europea impuso a Google una multa de € 4.342 millones por el uso de medios ilegales para consolidar su predominio a través del sistema operativo Android. Este sistema, que es propiedad de Google desde 2005, equipa al 85% de teléfonos inteligentes, seguido muy atrás por el sistema iOS, que sirve a los iPhone de Apple.

El sistema operativo es el que hace funcionar el aparato, del mismo modo que Windows, propiedad de Microsoft, mueve la gran mayoría de las computadoras.

La Unión Europea acusa a la compañía estadounidense de obligar a grandes fabricantes de teléfonos, como la surcoreana Samsung o la china Huawei, a preinstalar el buscador Google y el navegador Google Chrome.

Google alega que Android es un sistema de código abierto, al contrario del cerrado iOS, por lo que diferentes fabricantes pueden incorporarlo a sus aparatos sin pagar licencia. Google Mobile Services (GMS) contiene numerosas aplicaciones, entre ellas las omnipresentes Chrome, Play Store, Play Music, Google Maps, Gmail o You Tube. (El presidente Donald Trump, quien vulgariza todo lo que toca, y que está en guerra comercial con Europa, aprovechó para echar agua para su molino nacionalista: "¡Se los dije! La Unión Europea acaba de multar a Google. Ellos realmente se han aprovechado de Estados Unidos, ¡pero no lo harán por mucho más tiempo!", tuiteó).

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La multa europea, siendo enorme, significa menos del 2% del valor de mercado del gigante con sede en Mountain View, California. De hecho, al conocerse la noticia de la multa, las acciones de Google cayeron apenas 0,2% en la bolsa de Wall Street, y otro poco más en la apertura del día siguiente.

Google (Aphabet Inc) es la marca más valorizada del mundo, por encima de iPhone, Microsoft, Coca-Cola o lo que sea. El valor de sus acciones ha aumentado más de 1.300% desde 2004.

Pero la multa de la Comisión Europea sienta un precedente que puede significar serios contrastes en el futuro para marcas cuasi monopólicas como Google, Facebook o Microsoft. Google ya casi desapareció de China a partir de 2010 por su guerra con las autoridades. La resistencia a la censura le significó la pérdida del mercado más grande y creciente.

Google gana cada año unos US$ 95.000 millones gracias a la publicidad metida en su buscador. La compañía también factura por otros negocios: almacenamiento de datos en la "nube", por ejemplo, o cables submarinos para internet que unen Estados Unidos con Europa, Asia o América del Sur, incluido Uruguay.

Paralelamente, la prensa gratuita a través de internet fomentada por Google y Facebook, que se quedan con la publicidad, ha puesto a casi todos los diarios al borde de la bancarrota y a los periodistas en el sendero de la pobreza y la desesperación. Muchos medios de cierto poder buscan negociar su lectura a través de Google y Facebook, que consideran un duopolio pernicioso, o abren sus páginas solo a los suscriptores.

Google gana cada año unos US$ 95.000 millones gracias a la publicidad metida en su buscador
"Google tiene una participación en el mercado del 88% en publicidad de búsqueda; Facebook (y sus subsidiarias Instagram, WhatsApp y Messenger) tiene el 77% del tránsito social móvil, y Amazon tiene una participación del 74% en el mercado del libro electrónico", escribió Jonathan Taplin en el New York Times del 27 de abril de 2017. "En términos económicos clásicos, las tres son monopolios: es hora de desintegrarlos", propuso este docente universitario y autor del libro "Cómo Google, Facebook y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia".

Se han vertido ríos de tinta sobre el potencial riesgo que implican las grandes compañías tecnológicas y las redes sociales para el sistema democrático. Es más fácil de probar la absurda proliferación de noticias flechadas o simplemente falsas, la estupidez y las supersticiones rampantes, que deforman nuestra percepción de la realidad.

La solución no será la censura de los gobiernos, que conduce a corrupción y a crímenes peores, sino la desintegración de los monopolios y la re-introducción de la competencia, como ha ocurrido otras veces en la historia con monopolios naturales. ¿Pero cómo hacerlo? He ahí el dilema.

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