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¿La moto o el móvil?

En una década los precios de los smartphones de gama alta aumentaron exponencialmente; cuando el iPhone X se lanzó con un precio superior a los U$S 1.000 en 2017 fue motivo de burlas y dudas, pero se convirtió en el celular más vendido de Apple ese año. La tendencia sigue y en varias marcas, pero ¿vale la pena la inversión?

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22 de septiembre de 2018 a las 05:00

Primero, un repaso a la historia. El primer iPhone, de 2007, salió a la venta con un precio de US$ 499 (modelo base); un año después, el iPhone 3G se lanzó con una importante baja de costo: US$ 199. Este precio se repitió en los siguientes iPhone 4 (2010), iPhone 4s (2011), iPhone 5 (2012) y iPhone 5s (2013). Estos saltaron de 4GB a 8GB a 16GB. El iPhone 5c, por su parte, fue el móvil más barato de la manzana: pudo adquirirse desde tan solo US$ 99 (16GB). Más tarde le tocó el turno a los iPhone 6 y 6 Plus: desde US$ 199 para 16GB a US$ 499 para 128GB.

Pero en 2015 se dio un salto. Los iPhone 6s y 6s Plus pasaron a costar US$ 649 y US$ 749 respectivamente en sus versiones de 16GB y US$ 849 y US$ 949 en la de 128GB. Los modelos 7 y 7 Plus se lanzaron con precios ligeramente más caros; y un poquito más arriba estuvieron los iPhone 8 e iPhone 8 Plus: US$ 699 y US$ 849 y US$ 799 y US$ 949, respectivamente para las versiones de 64GB y 256GB de memoria.

Más de U$S1.000

El iPhone X –la edición del décimo aniversario– fue el primero que superó la barrera (económica y psicológica) de los US$ 1.000. Su modelo de 256GB costaba US$ 1.149. A pesar de las burlas que apuntaban a que el precio era exorbitante y a que no iba a venderse más que la serie 8, el X –el del notch y los animojis– terminó siendo el dispositivo más vendido de todos los lanzados en 2017 por la marca en su primera semana en el mercado. 

Además, inauguró el club de los celulares de mil (y pico de) dólares, del que ahora forman parte el P20 de Huawei, el Samsung Galaxy Note 8 y Note 9 y los alta gama de One Plus, entre otros. En solo dos años, para poner otro ejemplo, el costo del Galaxy en EEUU aumentó 15% desde el S7 al S9. 

Vlad Savov, periodista del sitio The Verge, lo analizó así: “Lo que más me llama la atención es la rapidez con la que ha cambiado la forma en la que hablamos de estos productos. En agosto de 2017 nos referimos al iPhone de US$ 1.000 con el mismo aire de incredulidad con el que tratamos a los AirPods de aspecto alienígena. En agosto de 2018, hablamos de teléfonos caros de la misma manera en la que discutimos los AirPods hoy: diferentes, no para todos, pero vale la pena para aquellos que deciden dar el paso (…) Con los smartphones, las empresas simplemente se arriesgaron a que nosotros, los consumidores, encontráramos más valor en nuestros teléfonos que el precio que pagamos cada dos años. Y tenían razón”. 

Apple demostró que los compradores convencionales están dispuestos a pagar casi tanto o más por sus celulares que por una computadora portátil o por unas vacaciones o por una moto. ¿Pero esta tendencia se mantendrá? 

Casi lo mismo por más

Todas las empresas venden sus dispositivos con la promesa de que el nuevo teléfono es mejor que los anteriores. Es lógico. Los anuncios se apoyan en la importancia del móvil como un dispositivo que se usa para todo y que está presente en casi todas las horas del día: comunicación, trabajo, fotografía, entretenimiento, salud y muchos etcéteras. Y a medida que la potencia del procesamiento, la tecnología de la cámara, la duración de la batería y la velocidad de internet mejoran generación tras generación, el precio sube un poquito más. 

“Los consumidores están dispuestos a pagar una prima por un smartphone porque es posiblemente el producto más importante en sus vidas”, aseguró Ben Wood, analista jefe de investigación de CCS Insight al sitio Cnet.

O en palabras del editor del sitio financiero Barron, Jack Hough: “Esto es una ganga en comparación con tu cepillo de dientes eléctrico de US$ 50. Pensá en el tiempo que pasás con tu teléfono y con el cepillo de dientes”.

Pero lo cierto es que, hace por lo menos dos años, la industria perdió parte de su capacidad de sorprender a través de la innovación. Esto se hace evidente cuando las últimas versiones de los buques insignia de la mayoría de los fabricantes no aportan mejoras significativas y muchos teléfonos de gama alta parecen clones. Sin ir más lejos, los nuevos miembros de la familia iPhone bautizados como XS y XS Max parecen una actualización menor; es decir, no implican ninguna revolución, sino una estandarización del modelo. 

Otros analistas sostienen que, en algún momento, los usuarios se cansarán de la modesta mejora que viene asociada a un precio más alto. El segmento considerado gama alta Premium hace que cada venta sea más rentable pero, al mismo tiempo, los usuarios se aferran a sus teléfonos por más tiempo.

Una pieza sofisticada como el chip Qualcomm Snapdragon 845 –presente en el S9 y Note 9– empuja los precios hacia arriba. Agregar un sensor de profundidad 3D como el del iPhone X o las tres lentes del Huawei P20 Pro desarrolladas por Leica cuesta más. Lo mismo sucede con los materiales como el vidrio, la cerámica o el aluminio de grado aeroespacial que se usan para construir el armazón. Y también son costosos los procesos de fabricación de elementos totalmente nuevos,  como lo fue la pantalla curva y lo será la pantalla flexible.

Carolina Milanesi, analista de Creative Strategies, se refirió a este tema en diálogo con Cnet: “Ciertamente hay más acceso a estos teléfonos que nunca antes. La lista de materiales está creciendo para estos dispositivos, pero creo que hay un margen superior aplicado por las marcas a sus productos.

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