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“Lo ideal para Cataluña es la solución escocesa”

Alfred Bosch, ministro de Acción Exterior del gobierno catalán, pide instar al Estado español al diálogo

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29 de septiembre de 2019 a las 05:00

Alfred Bosch i Pascual se la pasa haciendo amigos por el mundo, dice. Amigos a los que pide —más que apoyar la independencia catalana— que insten al gobierno español a encontrar una salida al conflicto catalán “digna del Siglo XXI”.

Nada de porrazos, revive; ni de arrastrar abuelitas, enfatiza; y menos mantener presos políticos y suspender al gobierno, “que es legal, que es legítimo, que es constitucional”, y suben los decibelios del énfasis. Decidir en las urnas. En las urnas de los votos.

Es lo que corresponde un hombre como él que se encarga de la Acción Exterior del gobierno catalán, de las relaciones institucionales y la transparencia.

De 57 años, doctor en Historia con una tesis doctoral sobre el Congreso Nacional Africano, el partido de Nelson Mandela, a quien conoció; miembro de ERC (Esequerra Republicana de Catalunya) —“el partido decano de todo esto”, acota—; políglota, de modos afables sin renunciar a la impronta estructurada que exige su cargo, Bosch i Pascual estuvo en Montevideo donde encontró "muchas complicidades” entre los dos territorios: Uruguay y Cataluña.

“Somos dos naciones modestas que siempre hemos vivido con gigantes al lado, compartimos la mentalidad de luchar por el propio carácter, por la propia identidad…y eso es algo que aquí se nota mucho”.

La cita es en el Casal Catalá de Montevideo adonde han llegado de otros países de Sudamérica descendientes de catalanes para una trobada (encuentro) anual. Bosch toma asiento en una pequeña oficina alejada del bullicio y habla, con sus pausas y sus acentos. Sobre todo, los acentos.

Lo inteligente

¿Muchas reuniones? ¿Qué les dice a los que se interesan en el tema catalán?

Hablamos con personas de la sociedad civil, con la comunidad catalana, con personas del gobierno, de todos los partidos políticos relevantes de aquí, con los medios, estuvimos en el Parlasur (Parlamento del Mercosur). En todas partes mucho interés, mucha sensibilidad, un poco de incomprensión, que compartimos, por como (han actuado) el gobierno español y los poderes del Estado en general, la monarquía, el poder judicial, legislativo. La sensación es que se están equivocando y lo que defendemos, lo que sería lo más inteligente y lo más adecuado, sería abrir un proceso de diálogo entre las partes para ver qué salida democrática podemos encontrar a este contencioso. Eso sería lo propio del siglo XXI.

¿La fecha del 1° de octubre de 2017 es más que una fecha?

Mandaron a miles de tropas policiales para intentar desbaratar esa votación (el referéndum de independencia), pegando a la gente, arrastrando abuelitas, cosas impropias. Se llevaron a juicio a los miembros del gobierno catalán, la mitad salió fuera y la otra mitad está en prisión preventiva.

La decisión sobre esos casos estaría por salir.

Sí, parece que es inminente, en unos días quizás, depende de los jueces. Hay cargos muy graves de hasta 25 años de cárcel para estas personas que lo que hicieron fue convocar una votación, sobre una cuestión de alta política como es la independencia de Cataluña, pero que no lastimaron a nadie, que no mataron, que no robaron y se les está pidiendo penas que son superiores a los de un homicida, o a un violador y eso a todas luces y en todas partes del mundo resulta insólito, esa rabia, esa venganza… para nosotros es un juicio político y son prisioneros políticos. Si las sentencias son muy severas y siguen en la cárcel, eso no va a ayudar, solo puede empeorar las cosas.

Dirigentes del independentismo reunidos en Tarragona (Cataluña) examinan una vía distinta a la unilateralidad de la declaración de independencia. ¿Está al tanto?

No estoy al corriente cada minuto de lo que está pasando. Lo que hay es un debate sobre cuál será la reacción a partir de las sentencias, estamos hablando y consensuando una hoja de ruta delante de eso. Habrá manifestaciones, habrá protestas, siempre pacíficas, y haremos llegar al mundo nuestra posición y pedir que se defiendan, no ya la independencia que esa cosa nuestra, no le vamos a pedir a los ciudadanos de Uruguay que se pongan a defender la república catalana, pero que pidan a España sin odio ni resquemores, de forma amistosa, que no se pueden equivocar más, que hay que encontrar algún tipo de acuerdo para que la gente acabe decidiendo en las urnas.

Pasado mañana

El Estado español ha argumentado que en caso de una votación tendría que votar toda España, porque así se gestó el sistema de las autonomías

No he visto ninguna propuesta, no me consta que (Mariano) Rajoy ni (Pedro) Sánchez hicieran esa propuesta, sí que hay sectores unionistas, españolistas, que dicen eso. Si dijeran eso, que no lo han dicho oficialmente, porque no hay propuestas y ese es el problema nadie se sienta al otro lado de la mesa, al menos estarían reconociendo que hay que votar, ya sería algo, pero ni eso. Nuestra contrariedad viene del hecho de que estamos sentados a la mesa, esperando que se siente el gobierno español o el Estado español, y no vienen y eso es lo que consideramos que no ayuda a resolver nada.

Dice que ha encontrado incomprensión sobre la conducta del gobierno y Estado español, ¿la ha encontrado también en torno a las posiciones catalanas?

Cuando venimos acá o vamos a cualquier otra parte del mundo lo que detecto es muchísima comprensión sobre la necesidad de dialogar, de sentarse a la mesa, de encontrar una salida democrática para los tiempos que vivimos. Donde solo vale la fuerza que ejerce el Estado, eso me parece muy, muy peligroso y creo que eso se entiende muy bien, lo que no se entiende es por qué el Estado español no está adoptando una posición mas dialogante.

¿Qué es lo ideal para la independencia de Cataluña?

Lo ideal es buscar un referéndum como el de Escocia, donde se pacte con el Estado y el gobierno español. Lo que pasa es que el gobierno español no quiere ni oír hablar de eso. Y no hablaría en términos de unilateralidad, aunque más unilateral fue la independencia de Uruguay. Lo clave es definir si es factible o no. Lo que pasó en octubre de 2017 es que la gente votó y tuvimos la suficiente fortaleza para mantener esa votación a pesar de la coerción del Estado, pero no hubo la fortaleza para aplicar el mandato. Lo que estamos buscando ahora es si hay otra manera de que se pueda votar y eso sea vinculante.

¿Qué tendría que ocurrir para que eso fuera posible?

Por una parte, para los catalanes y el gobierno catalán por la república catalana, cómo podemos ser más fuertes en el sentido pacífico y democrático, y eso pasa por las urnas. En unas futuras elecciones podemos demostrar que somos todavía más fuertes porque se está dando un mensaje de que esto está pinchando, se está desinflando y tal, que no veo ni en las encuestas ni en ningún lado…

Los medios internacionales reflejaron una merma de la asistencia el 11 de setiembre en la celebración de la Diada (día nacional de Cataluña)

Fueron 600 mil personas, no se cuál es la última manifestación que tuvieron en Uruguay de 600 mil personas. En Buenos Aires sería el equivalente a cinco millones de personas; y en París, de siete millones.

Es muy grande, sí, pero menor que lo que fue

Fantástico, si alguien cree que esto va a la baja es el momento de votar, porque tienen la oportunidad de ganar en las urnas. Que les conviene votar mañana, pues mañana, que pasado mañana, pues pasado mañana.

 

Un estadista, por favor
Alfred Bosch visitó Sudáfrica por primera vez cuando aún existía el régimen segregacionista del Apertheid. Conoció a Nelson Mandela y estudió su figura, y la vida de su partido, el Congreso Nacional Africano.
De Mandela tiene grabadas dos ideas que “son una guía”. Una, siempre hay que hablar, sobre todo con el rival; otra, dialogar no significa renunciar a tus convicciones.
Mandela, como Gandhi, también llamaron a los suyos a la corrección
La gente se impacienta y el papel de un dirigente es saber convencer a los tuyos de que hay que tener paciencia. Que hay que hablar y que hablar no es una traición y eso es lo que le decimos a (Pedro) Sánchez, que no puede ser prisionero de los más impacientes. Le ha faltado coraje político y a nosotros nos gustaría hablar con un gran estadista español.
¿Y ese estadista falta en un lado o en los dos?
Yo creo que los tenemos pero están en la cárcel o en el exilio. 

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