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Olvidos del Oscar: 1955

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27 de febrero de 2018 a las 05:00

Nada más característico de la cultura estadounidense que los jeans y las camisetas blancas de algodón, indumentarias emblemáticas de la era moderna. Nada más propio de la misma cultura, que la imagen de James Dean (1931-1955) vestido con jeans y camiseta blanca, y fumando cigarrillos Chesterfield (la misma marca que fumaba Humphrey Bogart).

En 1955 las mujeres caían fascinadas ante la imagen de Dean y los hombres lo imitaban. En pocos meses, a raíz del estreno de dos películas que lo tenían de protagonista, Al este del paraíso y Rebelde sin causa, y de su prematura muerte, el actor conseguía la posteridad por anticipado y generaba idolatría mundial. Sin embargo, en una de las omisiones más grandes en la historia de los premios Oscar, ninguno de los dos filmes, hoy clásicos, fue nominado en la categoría Mejor Película, en el año que ganó Marty.

Hasta la fecha se sigue discutiendo respecto a las posibles razones por las cuales la Academia se pasó por alto ambos filmes, los cuales, como pocos de esa época, siguen representando el espíritu innovador del cine estadounidense de la década de 1950. Una de las primeras respuestas para intentar explicar la doble omisión sea el hecho que los estilos de Elia Kazan y de Nicholas Ray, directores de Al este del paraíso y de Rebelde sin causa, respectivamente, eran más rupturistas y menos tradicionales que las demás películas consideradas, por lo tanto, no iban con el gusto dominante. Quizá.

En forma póstuma, James Dean fue nominado en la categoría Mejor actor por su trabajo interpretando al personaje Cal Trask en Al este del paraíso. El ganador fue Ernest Borgnine, por Marty. La segunda nominación, en la misma categoría, le llegaría a Dean al año siguiente, por su labor en Gigante. Pasado el tiempo, y considerando su imagen desaliñada, la misma que ayuda a mantener actualizada la vigencia de su mito y que ha sido tan copiada por infinidad de actores posteriores, es beneficioso que no ganara ningún Oscar, ni que fuera premiada alguna de las tres películas que protagonizó.

Los premios asociados al estatus quo y al gusto burgués de la mayoría del público no van con los inconformistas y rebeldes que no necesitan de ropa lujosa para lucir bien.
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