6 de febrero de 2024 5:04 hs

La eliminación de la selección sub 23 de Uruguay de los Juegos Olímpicos de París 2024 representó un enorme golpe para el fútbol uruguayo, por la expectativa que había generado (con el plus que le puso Marcelo Bielsa), y por la forma en que se fue del torneo de Venezuela, que este lunes inicia su ronda final.

Un triunfo en cuatro partidos; cuarto en la tabla de posiciones del Grupo B en el que compitieron cinco selecciones, y salir por la puerta de atrás en un torneo que venía con una carga emocional muy importante y proponía una cita con la historia, porque en los Juegos Olímpicos de París 2024 se cumplen 100 años del primer título en los mundiales organizados por FIFA que le dieron a Uruguay la primera estrella, representan un contrapeso.

Esto no quiere decir que Bielsa se tiene que ir de la selección ni mucho menos. ¡Por favor! Entendámonos bien. Tampoco estamos en la AUF de las décadas de 1990 y de 2000, en donde la política deportiva andaba en un terreno minado y el entrenador de la selección volaba por los aires al ritmo de los resultados adversos que se cosechaban, sin priorizar los proyectos a largo plazo.

Por suerte, desde que Tabárez implementó su plan de selecciones y evangelizó en el fútbol uruguayo, la política deportiva en el Complejo de la AUF tiene un manejo profesional y responsable.

Volviendo al punto que me llevó a abordar este tema de la eliminación del preolímpico de la selección, quiero compartir un comentario que Álvaro me envió por mail luego de la última newsletter (De Bielsa 2024 a Montevideo 1932: historias de sueños olímpicos marchitos), en donde valoró el “mérito de Bielsa de querer entrenar a esta selección” y me explicó su visión sobre lo ocurrido con la celeste: “Es una categoría difícil para Uruguay porque es una edad en que los jugadores de más destaque ya se han ido. Argentina, Brasil, incluso, Colombia tienen el mismo problema pero tienen mucha más cantidad de jugadores”.

Ese mail fue disparador para que este mediodía en la redacción le preguntar a mis compañeros de Referí, Marcelo Decaux y Seba Amaya, ¿qué te dejó la eliminación de Uruguay?

Me dijeron que:
… no nos podemos ilusionar
… Bielsa no es inefable
… no tenemos tanto recambio como pensamos
… Bielsa no tuvo a todos los jugadores de la generación sub 23, y se arregló con lo que pudo
… Bielsa hizo un trabajo a conciencia, fue por todas las canchas a ver futbolistas, y tuvo un mes y medio de trabajo
... a diferencia de lo que hizo en la selección mayor cuando probó a jugadores fuera de puesto que le rindieron en forma brillante, sobre todo Matías Olivera en La Bombonera, en esta selección no ocurrió
… una cosa fue el ataque y una muy diferente la defensa
… la importancia del primer partido
… su nueva bronca con la prensa

Ahora contame aquí, ¿qué te dejó a vos la participación de Uruguay en el preolímpico?

¿Y si realmente no somos todo lo que imaginamos?

En este intento por desglosar qué fue lo que ocurrió en el estadio Misael Delgado de Valencia, en donde Uruguay jugó cuatro partidos en 10 días, estuve analizando algunos de los temas que ellos planteaban, y otros que fueron surgiendo.

Entonces, me preguntaba, ¿y si realmente no somos todo lo que nos imaginamos? ¿Y si no tenemos la categoría que creemos? O, ¿será que pensamos que la fuerza súper poderosa de la historia nos va a depositar en aquellos lugares al que en este siglo XXI solamente llegan los que están mejor preparados?

@seleccion El equipo titular de la sub 23 que jugó el último partido ante Argentina

¿Sabías por qué entre 1924 y 1950 Uruguay ganó cuatro mundiales? Porque el fútbol del Río de la Plata, con el carácter de los jugadores uruguayos, tenía el sello de calidad y la capacidad de establecerse como el mejor del planeta.

¿Por qué en 2010 estuvimos en la semifinal de un Mundial? Porque después de 40 años, Tabárez puso todos los patitos en fila: puso a la historia en su lugar y la utilizó desde el aspecto positivo, como motor fuera de borda para los grandes sueños, y en la cancha dio forma a un equipo que tuvo a uno de los mejores jugadores de la historia, Diego Forlán, y a uno de los mejores líderes deportivos de todos los tiempos, Diego Lugano, y a un grupo de futbolistas que interpretaron el plan perfecto. Porque guste o no, el plan de Tabárez fue el mejor de Uruguay para los jugadores que tenía.

Entonces, ¿por qué Bielsa no pudo hacer lo mismo en el preolímpico?

¿Sabías que los futbolistas campeones en aquella década de 1920 eran atletas de elite? Eran campeones en fútbol y básquetbol. Eran campeones sudamericanos de atletismo, como el caso del golero Andrés Mazali. Héctor Scarone era el mejor futbolista del mundo. Y José Nasazzi el mayor líder anímico que tuvo la celeste, por carácter, personalidad y ejemplo.

Sabés bien que Diego Forlán fue el mejor jugador del Mundial 2010, y que aquel equipo logró un nivel individual y colectivo en una expresión que se ubica entre las mejores de la historia.

Teniendo en cuenta ese contexto, ¿qué jugadores tuvo Bielsa para armar la sub 23? Seis futbolistas que llegaron del exterior (no todos los que quería el técnico). ¿El resto? Jugadores del medio.

¿Qué ocurre con la competencia local del fútbol uruguayo? Está en el penúltimo o antepenúltimo lugar de Sudamérica. ¿Cómo terminó Uruguay? Séptimo, con la misma cantidad de puntos que Bolivia, que fue cuarto en su grupo.

¿De dónde salió la base de la selección? De Uruguay. Allí está entonces la primera explicación.

En modo argumentación, seguramente ahora estás pensando que la selección sub 20 fue campeona del mundo en 2023 con el 90% de jugadores que actuaban en el fútbol uruguayo. Y levantaron la copa más difícil. Es cierto, pero, ¿sabías que la selección de Broli se preparó durante más de un año y jugó más de 15 partidos internacionales?

Entonces, esto que ocurrió en Venezuela, ¿es responsabilidad de los futbolistas y de Bielsa? No. Es de un mal que tiene la actividad de entrecasa, una organización que eleva su nivel con el plan de José Luis Palma en Liverpool, con la escuelita de Defensor Sporting, con las inversiones en juveniles de los grandes y con la llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas que inyectaron capital en el 50% de los clubes profesionales. Sin embargo, aún no alcanza. Porque cuando la AUF empezó a mejorar su base de formación en los últimos 20 años, el mundo ya estaba en otros niveles y Uruguay sigue corriendo de atrás con relación al resto del continente.

Y mirá este detalle: ¿a qué edad emigran los mejores proyectos de futbolistas que nacen en Uruguay? A los 17 o 18 años. ¿Qué reciben en Uruguay? Esa transmisión genética, inédita en el mundo, de la herencia del fútbol. Reciben conceptos que son innatos. Aprenden las primeras lecciones y, cuando muestran que son diamantes, los grandes clubes del mundo los reclutan y los preparan para la elite. Los llevan al nivel más alto de perfección física y futbolística. Les enseñan a alimentarse. Modelan el espíritu guerrero de los celestes, sin perder la esencia natural de los uruguayos, hasta transformarlos en máquinas que juegan al fútbol.

¿Cuántos de los 11 titulares de Uruguay juegan en el Campeonato Uruguayo? Siete. Sí. ¡Siete! Ahí está una de las explicaciones. Jugaron al ritmo del fútbol uruguayo con el chip de Bielsa. (Comparando con la sub 20 campeona: Broli los sacó del microclima local, los llevó al exterior, los concentró y desarrolló el plan perfecto en Argentina 2023).

También me podrás decir que Colombia tiene una buena organización interna, y quedó décima. Es correcto. En ese nivel entonces entran a tallar otros elementos, la calidad de jugadores que participaron en el torneo.

Entonces, ¿qué ocurrió con Uruguay? Fue al torneo con la base de futbolistas que están en el fondo del ranking de los campeonatos locales de Sudamérica, no se pudo reforzar con los más destacados de su generación, y aquí está lo mejor y lo peor: el plan de Bielsa es muy difícil sostener en la cancha sin calidad física y futbolística de elite.

Por tanto, Bielsa elevó el nivel de estos jugadores. Los hizo conocer lo que les ocurrirá cuando lleguen a Europa. El contrapeso: desarrollarlo en el campo sin la madurez física ni futbolística que incorporarán cuando den un salto al exterior. También estarán aquellos que ni siquiera podrán alcanzar ese estatus, y que el preolímpico de Venezuela será su máximo vínculo con la celeste.

Bielsa plantó la semilla para que Uruguay empiece a elevar su nivel futbolístico (algo que no es nuevo en Uruguay, porque Juan Ramón Carrasco lo hizo durante casi 20 años) y, como todas las etapas de crecimiento, tienen sus dolores, pero a la larga será enriquecedora.

El preolímpico también mostró la peor versión de Bielsa

Este preolímpico también volvió a poner a Bielsa al desnudo con su peor versión: su malhumor y su incapacidad para valorar en su justa medida con lo que se encontraría en un torneo sub 23 en Sudamérica.

Bielsa se equivocó y, posiblemente, no lo reconocerá.

Bielsa no puede dirigir en Sudamérica por debajo de la organización de una selección mayor, por sus niveles de exigencia, por el perfeccionismo que busca en su organización y por su incapacidad para lidiar con todo aquello que no esté a ese nivel. ¿Por qué? Porque se pone de malhumor, y eso lo refleja en varios aspectos que atañen a su función.

Bielsa se equivocó, pero no por el resultado deportivo (a estos jugadores les dejó una experiencia enriquecedora), sino porque no valoró la forma que iba a impactar en él, en su humor, el entorno que tenía para preparar a una selección.

Juan Carlos Hernández / AFP Marcelo Bielsa

Por tanto, si no lo había considerado, en Venezuela se dio de frente con su tren bala (impulsado con motor de tren) contra una muralla de acero. ¡Quedó escrachado!

En Montevideo la preparación tuvo la calidad de la mayor, pero en algunos aspectos en Uruguay y en Venezuela se encontró con esto:
1) no tuvo a todos los jugadores que hubiera querido llevar (a los mejores de la generación);
2) en Valencia compartió la cancha de entrenamiento con las otras selecciones del grupo, no tuvo exclusividad y el mismo día, a la misma hora y en el mismo predio -previo al partido con Paraguay- entrenaron las dos selecciones,
3) largos traslados a los entrenamientos (casi dos horas entre ida y vuelta),
4) la fase de grupos se jugó sin VAR,
5) lo malhumoró la organización y el nivel de arbitraje,
6) el más importante: intentó desarrollar un plan para el que sus jugadores aún no estaban maduros física ni futbolísticamente.

Bielsa los preparó como para que jugaran como la selección mayor y no lo consiguieron. ¿Cuál fue la diferencia? Los jugadores de la mayor compiten en la elite y en tres días absorben lo que quiere el argentino y lo ponen en práctica. Con la sub 23, 44 días en el Complejo de la AUF no fueron suficientes para alcanzar el nivel básico. Lograron un buen funcionamiento ofensivo, pero tuvieron fallas graves en el defensivo que se transformaron en el ancla de este plantel.

Por esa razón, entiendo que Bielsa calculó mal, se dejó llevar por el instinto, porque ya lo había conseguido con Argentina (ganó la medalla de oro en Atenas 2004) y no evaluó el sinuoso camino que debía transitar para sortear el preolímpico que lo depositara en París 2024.

Y en ese error de cálculo, el argentino sufrió un enorme revolcón, que dejó al descubierto al Bielsa malo y de malhumor. A ese que cae de la elite para bucear en el fondo del ranking en aspectos que también hacen a su función. Algo que también tenían Tabárez, Carrasco y tantos otros, pero que no se puede naturalizar. Porque está mal. No corresponde, y la AUF lo llamó al orden, cuando lo hizo ir a todas las conferencias de prensa, aunque no quisiera.

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