Espectáculos y Cultura > ¿NO LO VIERON A MOLINA?

Brindis por Pierrot en formato literario y la espera por la vuelta de Jaime

El periodista Mauricio Rodríguez analiza en la nueva entrega de la colección Discos el gran hit murguero de Jaime Roos, que marcó un quiebre en su carrera

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06 de septiembre de 2019 a las 05:00

En la carrera de Jaime Roos hay un “Antes de Brindis por Pierrot” y un “Después de Brindis por Pierrot”. El lanzamiento del disco que contiene la canción homónima en 1985 es uno de los puntos de quiebre en la carrera del cantautor montevideano.

El vozarrón de Washington “Canario” Luna suelta el “¿No lo vieron a Molina?” que le dio el empujón definitivo hacia la masividad a Jaime, lo convirtió en un referente de la canción popular y de la murga -por más que ese no fuera el único género en el que se ha movido-, y también transformó al “Canario” Luna en una figura popular por fuera del mundo del Carnaval, y hasta logró que la murga sonara en lugares donde habitualmente no lo hacía.

La canción, esa que todo uruguayo escuchó alguna vez, rodeada por algunas de las canciones más populares de Roos (tanto en las versiones que ya estaban grabadas como en reversiones, tal es el caso de Cometa de la farola), fue un fenómeno. Y sobre ese hit, así como sobre los antecedentes de Jaime que lo llevaron hasta ese momento, es el libro Brindis por Pierrot, parte de la colección Discos de la editorial Estuario.

El periodista Mauricio Rodríguez es el encargado de contar la historia del álbum, a través de una extensa entrevista con Roos, -que se ha convertido en un mito vivo, condición reafirmada por su retiro de los escenarios y su refugio en La Floresta- así como con algunas de las figuras involucradas en la grabación, y a través también del material de archivo. Tanto sobre el libro como sobre la presencia actual de Roos en la música uruguaya, charló el autor con El Observador.

¿Qué marca Brindis por Pierrot dentro de la carrera de Jaime que le hace elegirla?

Es la confirmación del camino murguero de Jaime. Lo cuenta él en el libro, sentía que la canción ya la había logrado componer, pensando en la voz del Canario Luna, pero "le quemaba las manos", esas son las palabras que utiliza Jaime, porque que no tenía un disco o un proyecto medianamente cercano para poder engancharlo. Como no estaba dispuesto a esperar un año más para publicarla, lo que hizo fue recopilar las canciones que la gente le estaba pidiendo. En ese momento estaba con la banda Repique y había acompañado a El Sabalero como integrante de su banda, y en los recitales la gente le empezaba a pedir sus propias canciones: Cometa de la farola, Durazno y Convención, Los futuros murguistas, Retirada, y se da cuenta de que había canciones que estaban llegando a determinado público. Y soluciona ese conflicto con esa reunión de canciones populares, sale a la calle con ese compilado, y como él se ha cansado de decir, le piden murga porque lo asocian a ese género, y en realidad es un cantante pop, de rock. Creo que la magia está un poco en eso, que lo posiciona, para bien o para mal, con todo lo que significa, como cantor popular asociado a la murga.

Este libro se suma a la biografía oficial El Montevideano, al proyecto de Jaime Roos de reeditar sus discos. ¿Hay un interés renovado en su obra?

Creo que hay una intención de revisar y revisitar su obra, si. Hay voces que se van apagando con el paso del tiempo, y no sé si tendrá que ver con esta uruguayez de que todos nos conocemos, pero lo cierto es que no queda testimonio más allá de la obra para las futuras generaciones. Creo que estamos obligados, y en el caso de los periodistas creo que tenemos una obligación adicional de registrar algunas cosas, porque sabemos que va a llegar un momento en el que hay personas que no van a estar más, solo va a estar su obra, pero eso es solo una parte de lo que han hecho. En el caso de Jaime, lo que me gusta de él además de su obra, es que tiene una gran base cultural. Uno charla con él y de pronto se encuentra hablando de literatura, de cine, de historia universal, de la Segunda Guerra Mundial, de Onetti, de Borges, de Cortázar. Son muy pocos los artistas uruguayos populares con los que además de poder hablar de su música y su obra se puede hablar sobre otras áreas del arte. Creo que hay que revisar un poco la gran cantidad de artistas que tenemos en Uruguay en todas las disciplinas. Hay mucho por contar. A veces los referentes cuentan cosas por primera vez. Este libro pretende ser un granito de arena en esa línea. 

En el sentido de las voces que se van apagando, el Canario Luna es el coprotagonista de esta historia. ¿Se imagina qué libro hubiera tenido si estuviera vivo?

Este libro se podía hacer igual si yo no tenía la oportunidad de entrevistar a Jaime. Pero hubiera sido un libro distinto. Teniendo la posibilidad de hablar con Jaime, que fue muy generoso, no solo con su tiempo, sino llamando después para avisarme que se había acordado de otra cosa, o que había encontrado un archivo, habría sido otro, seguramente mucho mejor, si hubiera hablado con el Canario. La relación entre ellos terminó tensa, como cuentan, y luego se amigaron aunque quedó la herida. Imaginar eso es una proyección, que siempre es un riesgo, pero el Canario también ha reconocido que más allá de esa tensión con Jaime, Brindis por Pierrot es su canción en cuanto a la popularidad. 

Hay una mención en el libro, pero la polémica que generó al momento de su lanzamiento por algunas de las figuras que nombra queda en un segundo plano. ¿Cómo manejó ese tema?

Jaime lo ha dicho y lo hablamos mucho en las charlas, fue una especie de pasar lista a los nombres de la bohemia. En el momento en el que sale la canción no se entendió, porque era algo nuevo, no eran nombres referentes de la sociedad, sino de la noche. Le cuestionaron poner en la misma letra a Zelmar Michelini con el Mincho Martincorena, por usar dos ejemplos, pero es que eran los nombres de la bohemia montevideana, de los boliches que él recorría, con el Canario, con otros murguistas, y con su amigo, el fotógrafo Mario Marotta. Se hablaba de Molina, de la Línea Maginot, del Picho López, a veces esas figuras estaban ahí. Molina, hasta ese momento era un desconocido, pero era el Canario Luna de los 60 y los 70 en Montevideo, el Pelé de la murga, el que todos querían tener en su alineación, y era un loco de la guerra. La lista de nombres es caprichosa, porque son los que se nombraban en el mostrador, como participantes o mencionados. El único capricho de Jaime es Zelmar, él quería que estuviera. Porque si bien se lo nombraba en la noche, había una admiración.

El libro termina con las fotos inéditas de Marotta de la sesión de la que sale la tapa del disco. ¿Cómo fue recibir ese material?

Fue una enorme alegría, una gran emoción, porque además de su testimonio, después de la charla me da las fotos de la noche donde se hizo la que terminó siendo la tapa del disco. No hubiera podido tener un mejor cierre que el rescate de esa noche de abril de 1984 donde Jaime se pone a conversar con Dodera, un profesor de literatura que era un parroquiano del bar Cocktail, y tienen esa charla sobre ópera. Es maravilloso.

Jaime Roos tenía a Marotta como fotógrafo personal, Brindis por Pierrot tiene un videoclip en un momento en el que no era común aquí. ¿Lo nota como un innovador en el cuidado de la imagen en la música uruguaya?

Entre otros rubros. De los testimonios que están en el libro, todos lo que te dicen, habiendo participado desde adentro, es que Jaime le dio al género murga la entrada por la puerta grande a la masividad. Ronald Arismendi me decía: "Yo siempre fui murguista, siempre viví de esto, pero no lo veía con orgullo. Ser murguista era grasa, marginal, terraja, algo menor en cuanto al arte". Y este proceso que hace Jaime logró que, según Ronald, "sintiera orgullo de ser murguista". Y Brindis por Pierrot trajo eso. Jaime le trae a la música popular uruguaya ser profesional. Tomarse esto como un trabajo: no tocar en malas condiciones, cobrar por tu trabajo, exigir ciertas condiciones técnicas. Desde el 82 hasta el 85 Jaime fue resistido, fue cuestionado por esto, por querer vivir, como cualquier ser humano querría, de lo que hace. Eso es otra pata que con el tiempo, volviendo a lo del valor testimonial, se le está dando real cabida a lo que significó en su arte, así como los procesos del negocio que trajo en ese sentido. 

¿Jaime Roos es el mayor artista montevideano?

Para mí, sin lugar a dudas, con la admiración que le tengo a Zitarrosa, y con lo que me gusta la obra de Gardel, el artista absoluto de Montevideo es Jaime Roos. Ojalá no tengamos que esperar diez, veinte o treinta años para darle su real dimensión en cuanto a su obra y lo que significó para la música popular uruguaya, como pasó con Darnauchans, o Mateo o un poco con Zitarrosa, que se los terminó de valorar después. Es un mal de la sociedad uruguaya que ojalá, con el tiempo, cambiemos. Que cuando todavía los tengamos con nosotros, produciendo para nosotros, los reconozcamos. 

¿Considera que el misterio en torno a su retiro ha ayudado a esa valorización mientras aún está activo?

No es la primera vez que se aleja de los escenarios. Porque a diferencia de otros artistas, que se dedican a componer, grabar y tocar, Jaime durante más de 40 años hizo todo eso pero además se puso adelante de su propio proyecto. Era su propio mánager, el que se ocupaba del diseño y la estética, estaba muy arriba de esos temas, era muy cuidadoso de su imagen, del sonido, entonces, creo que hay muy pocos, por no decir ningún artista uruguayo, que tenga la capacidad de llegar a ese nivel y estar arriba de todos los temas. Más allá de que en su momento tuvo representantes y mánagers, estuvo siempre arriba de todos los detalles. Y eso seguramente genere un cansancio, que hace que haya tenido esos retiros. Y como si todo esto fuera poco también se ha dedicado a producir a otros artistas, entonces uno imagina que hay que tener una capacidad de trabajo enorme para encima de todo eso seguir produciendo arte, produciendo belleza, poesía. Para quienes lo admiramos, estamos alentando su vuelta, pero tenemos por suerte toda su producción. Como dice Marotta en el libro, “le exigimos cosas a Jaime cuando ya nos ha dado tantas maravillas”. Su obra es enorme, y con una enorme calidad. Jaime tiene un hit por disco, por lo menos. Y ahí, con esos datos cuantitativos, está la respuesta de por qué es el gran artista popular montevideano. 

Volver entero
El jueves 4 de setiembre el semanario Búsqueda publicó que Roos tiene prevista su vuelta a los escenarios en el segundo semestre de 2020, como parte de una gira de regreso que sirve además para festejar los 50 años del inicio de su carrera musical. Según supo El Observador, en consulta con la productora AM, responsable del regreso según el semanario, aún no hay estipuladas fechas, ni escenarios para este ciclo, que implicaría espectáculos tanto en Uruguay como en Argentina, aunque si hay una intención de parte de la productora de producir la gira.
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