28 de junio de 2021 15:46 hs

El idioma castellano nos ha unido ha muchos millones de personas de todo el mundo. Sé bien que existen infinidad de formas particulares que se utilizan diariamente en los diversos países que utilizamos esta lengua. Sin embargo, deseo detenerme hoy en la palabra caballero que al menos ha entrado vertiginosamente entre nosotros.

Hasta no hace mucho tiempo a los hombres se nos trataba de señor. Ahora es muy raro que sea así. Si vamos a un restorán nos dirán “caballero” en la recepción  de una empresa, después de dar nuestro apellido, escucharemos un “Tome asiento, caballero” y hasta en un aeropuerto recibiremos un “por favor, caballero, su pasaporte”.

Son casos de la vida corriente que tienen poco feliz empleo si en un gran hotel, y al ser atendidos  en el comedor junto a nuestra esposa, nos pregunten:” ¿el caballero que se va ha servir”? Ante la situación anterior caben algunas respuestas una podría ser: “esta persona que es mi mujer prefiero que la llame señora”. Entonces por esas cosas que suelen suceder en la mente humana el dependiente se percatará de que al hombre lo debe tratar de señor y a su esposa de señora, como siempre ha sido.

“¿Caballero qué desea?” Fue el diálogo en el cual participé no hace mucho tiempo, como se trataba de una persona joven, le sugerí que no usara ese término “mira”, le dije “dime señor, amigo o boludo” este último término puede resultar chocante, pero no es así, la Real Academia Española lo acepta y tiene, además del significado de “tonto”, un uso afectuoso que se da entre las más variadas condiciones sociales.

Usamos siempre tratamientos altos. Por eso el señor no puede pasar de moda. Es el título que se antepone al apellido y también al nombre solo.

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