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La disponibilidad de agua, un elemento clave a considerar.

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Cambió el viento y los arroceros temen que el área deje de crecer, ¿qué pasó?

Los arroceros no solo lamentan que el área arrocera no logre un tercer crecimiento consecutivo, también temen que si no hay un cambio en el escenario hasta pueda descender

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13 de julio de 2022 a las 20:06

Con base en una nueva realidad que incide en las decisiones del productor, el incremento en el área de cultivo de arroz para la próxima campaña está en duda, cuando hace algunas semanas el avance se descontaba. Incluso, si el panorama actual no cambia, hasta puede haber un rebote, con una leve caída en el área arrocera.

En mayo, con la cosecha recién concluida, se esperaba un nuevo empuje del área arrocera para avanzar en casi 20 mil hectáreas, hasta alrededor de 180 mil ha.

En aquel momento Alfredo Lago, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA), dijo a El Observador que la expectativa era de un nuevo progreso en la superficie de siembra para el ciclo 2022/2023, no obstante había que esperar por el comportamiento de factores clave: la estimación de los costos productivos, el precio del arroz y el nivel de reservas de agua –dijo que era necesario un invierno “normal a llovedor”–.

Ahora, a mediados de julio, Lago dijo que si bien la ecuación económica derivada de la última campaña es positiva (aunque no en igual magnitud que la del ejercicio del año anterior), “preocupa mucho en primer lugar que el precio del arroz a nivel internacional no esté en la misma línea en la que han estado otros rubros agropecuarios, como soja, trigo, maíz, colza y carne”.

Añadió que los precios mejoraron desde 2020, pero sin la explosión que tuvieron otros productos.

También incide en las cuentas el encarecimiento logístico, por el costo del flete marítimo, dado que es verdad que quien compra en el destino está pagando más que lo que pagaba antes, pero el exportador está recibiendo menos que lo que obtenía el año pasado dado lo anterior.

“Los precios, considerando lo histórico, no son malos, pero no alcanzaron el nivel de otros rubros”, expresó.

Relacionado con eso, los costos de muchos insumos están muy influenciados por el valor de los commodities agrícolas, “entonces subió el fertilizante, subió el agroquímico, subió la energía y nosotros no tenemos la capacidad de esos otros rubros para afrontar esas subas; tenemos un ingreso a través del precio similar y un egreso a través de los costos bien mayor, alrededor de US$ 300 más por hectárea”.

En un sector acostumbrado a lograr productividades elevadas (se viene de un récord en 2021 y la segunda mejor marca en 2022), “compensar eso por el lado de la productividad no es sencillo”, dijo.

Hoy, comentó, el productor en una cuenta rápida ve que si saca de 9.000 a 10.000 kilos por ha y obtiene US$ 220 por ha hace como mucho US$ 2.200, con un costo que va a estar en ese entorno, entonces se pasa a tener una visualización del negocio para la zafra que viene que “en el mejor de los casos da un empate”.

Lago tiene la expectativa de que el precio del arroz “va a mejorar, habrá una tendencia alcista, pero estamos hablando de un producto básico para la alimentación que los países quieren que sea barato, es la forma inclusive que muchos tienen para controlar no solo la inflación, también la paz interna y hacen fuerza para que el arroz siga siendo el alimento más barato que pueda haber”.

También dijo que el productor tienen a mano alguna alternativa, como hacer soja en zonas arroceras, algo a lo que el productor “le va agarrando la mano” y que está sobre la mesa cuando para el caso del arroz es riesgo crecer con una perspectiva de rentabilidad cero o hasta negativa.

Por lo tanto, afirmó, “mantener la corriente de crecimiento de área que tuvimos en los dos años anteriores va a ser muy difícil, es probable que eso se paralice y hasta que tal vez tengamos alguna hectárea menos”.

Otro tema que es clave es el de la reservas de agua. “Estamos bastante por debajo de lo que estábamos a esta altura del año pasado, ha llovido ahora y las reservas van a mejorar, pero tiene que llover por encima del promedio para generar el agua necesaria”, expresó.

Concluyó que si bien existe una fortaleza, por el lado de la elevada productividad que se obtiene si no hay contratiempos, “hoy con eso no alcanza para crecer”.

 

El antecedente

La zafra de 2021/2022, la última concretada, consideró un área de 164 mil hectáreas en la que hubo una productividad de 9.250 kilos por ha y un volumen de 1,517 millones de toneladas.

El área nacional con cultivo de arroz, tras un récord logrado al cierre de la década de 1990 con 205 mil ha, en los últimos años tuvo un pico de 195 mil ha en 2010/2011 y luego, con algunos rebotes puntuales, normalmente fue descendiendo hasta un piso de 136 mil ha en 2019/2020. Luego hubo, en las dos últimas campañas, sendos crecimientos, a 143 mil ha primero y luego a 164 mil.

Con base en una proyección realizada por Uruguay XXI, este año las exportaciones de arroz podrían alcanzar un valor de US$ 497 millones, constituyendo uno de los pilares del récord global que se espera por las colocaciones externas de bienes, estimado en US$ 14.000 millones.

 

Los récords del arroz

205 mil hectáreas en 1998/1999
9.400 kilos por ha en 2020/2021
1,631 millones de toneladas en 2019/2011

 

 

 

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