28 de agosto de 2012 12:22 hs

Diez meses atrás, la Policía recibió el pedido de auxilio de un padre que había perdido a sus dos hijos en un parque de diversiones de la ciudad andaluza de Córdoba. Ese fue el comienzo de la historia que hoy conmueve a España.

En octubre de 2011, la prensa ibérica daba cuenta del caso de los hermanos Ruth y José Bretón, de 6 y 2 años, que se encontraban desaparecidos. La falta de resultados en la búsqueda de los pequeños y las inconsistentes declaraciones que su padre, José Bretón, daba a las autoridades hicieron sospechar lo peor: el asesinato de los dos niños por parte su propio progenitor. El móvil: la venganza de Bretón hacia su exmujer y madre de Ruth y José.

El juez a cargo del caso ordenó el procesamiento con prisión de Bretón por "detención ilegal cualificada por desaparición de menores" y simulación de delito. Pero los cuerpos de los niños que se sospechaban muertos no aparecían y el presunto homicida mantenía el relato del extravío, aunque con incongruencias.
La prueba que ahora resulta clave estuvo en poder de la Justicia a las 48 horas de la desaparición de los niños. El hallazgo de cenizas en una fogata en la finca Las Quemadillas, propiedad de los abuelos paternos de los hermanitos, hizo suponer que se trataban de los restos incinerados de sus cuerpos, pero una pericia técnica echó por tierra esa posibilidad al indicar que correspondían a "huesos de pequeños animales, no existiendo huesos humanos".

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Sin embargo, los resultados de nuevos estudios divulgados este lunes, a casi un año del incidente, dieron un vuelco inesperado al caso. El médico Francisco Etxeberria Gabilondo, un especialista forense de renombre que ha trabajado, entre otros, en el estudio de los restos del expresidente chileno Salvador Allende, fue clave en el giro de esta historia espeluznante que estremece a los españoles.

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El ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, informó ayer en rueda de prensa de que los resultados de dos informes periciales externos contradicen al primer estudio realizado por la policía científica poco después de la desaparición de los niños.

El estudio presentado hace 10 meses no convenció a la familia de la madre de los niños, Ruth Ortiz, quien encargó un informe al antropólogo Etxeberria -que fue autorizado a investigar por la Policía y el juez-, que concluyó que entre esos restos carbonizados había restos de huesos humanos, en concreto "inmaduros" y pertenecientes a niños de las edades de Ruth y José.

Ante la contradicción entre el informe del profesor Etxebarria y el que hizo la Policía científica hace 10 meses, el ministro del Interior reveló que la Policía decidió encargar un tercer estudio a otro experto externo, José María Bermúdez de Castro, codirector del equipo científico de los yacimientos de Atapuerca.

Bermúdez de Castro concluyó que los restos de la hoguera correspondían a "al menos un niño de 6,22 años", lo que confirmaba la tesis de Etxeberria.
Los informes de ambos expertos coinciden también en que la temperatura de la hoguera pudo alcanzar hasta 800 grados, gracias a una placa metálica, lo que convirtió ese fuego en un auténtico "horno crematorio" que hace imposible hallar el ADN de los restos.

Venganza

Ruth Ortiz señaló desde un primer momento a su exmarido como responsable de la desaparición de los hijos de ambos, temiendo siempre lo peor. "Todo el que conozca a José Bretón sabe que él no perdió a los niños y, a los que no lo conocen, se lo digo yo. Tiene que decir la verdad. Es el responsable de la desaparición de mis hijos y tiene que hablar", afirmó la mujer a comienzos de este año.

Antes, la mujer había presentado una denuncia en contra de Bretón por "vejaciones y presiones" sufridas por ella durante su matrimonio. Tres semanas antes de la desaparición de los niños, Ruth le había dicho a su marido "que ya no le quería y que ya no estaba bien con su relación".

Para el juez, el macabro plan de Bretón era la represalia a su mujer por haber decidido terminar con la pareja. En varias conversaciones con su entorno familiar, el sospechoso llega a demostrar una actitud de venganza "siendo especialmente significativo el episodio acontecido en el cumpleaños de la niña (Ruth), donde da a entender a familiares del entorno de la esposa que tenía intención de causar un grave daño a su mujer", señala la sentencia.

El juez subraya que Bretón, "obsesionado por el hecho de haber visto romperse su esquema de vida familiar, comenzó a idear la posibilidad de causar un daño grave a su esposa como represalia a su decisión".

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