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Cómo sobrevivir al fracaso, el gran tema tabú para los emprendedores

Las claves para aprender del "no éxito" y superar los errores

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27 de agosto de 2018 a las 10:00

A veces, la clave es saber retirarse a tiempo. Esa es la lección que aprendió, de la manera difícil, Leticia Gasca, autora del libro Sobrevivir al fracaso y co-creadora de las Fuckup Nights, un movimiento que, en poco más de cinco años, se propagó a través de 230 ciudades (incluida Montevideo) en 80 países.

Una suerte de charlas TED para emprendimientos fallidos, las Fuckup Nights fueron exitosas, precisamente, por el fracaso de sus protagonistas. Porque, de hecho, lo más normal del mundo es fracasar: a nivel global, la mayoría de los emprendimientos no supera los dos años y, sin embargo, es uno de los tabúes más grandes del ecosistema emprendedor.

"La gente teme un riesgo reputacional: que, como ya tuvieron una empresa que no funcionó, nadie más volverá a creer en ellos", analiza Gasca, emprendedora mexicana cuyo propio fracaso fue un proyecto de comercio con artesanos de su país.

Ese miedo se potencia, además, cuando lo que debería ser sólo una idea de negocios se transforma en una extensión de la identidad de la propia persona. En esos casos, mantener la objetividad con respecto al proyecto propio se vuelve una herramienta de supervivencia. "Un inversor profesional sabe que, si tiene una cartera con diez empresas, la mitad fracasará, una será, realmente, muy buena y las otras serán buenas. La realidad es que, si cierran bien, la empresa no tiene por qué perder puntos con los inversores, proveedores o potenciales clientes", matiza.

Al final del día, para Gasca, el emprendedurismo se reduce a una sola cosa: persistencia. Algo que lleva en su interior, como caballo de Troya, la dura realidad de fracasar.


¿Pero cómo funciona el GPS de los emprendedores seriales en un ecosistema que, entre el fracaso como un tema del que no se habla y la exacerbación de casos de éxito puntuales -Facebook, Google, Apple o Windows, entre los más célebres-, puede terminar generando una visión distorsionada de la realidad?

"Yo puse mi primera empresa mientras estaba aún en la universidad y estaba 100% segura de que me iría bien", Gasca se había autocondenado a un éxito que nunca llegó. Pero, a ese error de cálculos, no le faltaban argumentos. "Yo tenía esa gran confianza porque, en los eventos de negocios y en la escuela, me presentaban sólo casos de éxito. No conocía emprendedores a los que no les hubiera ido bien. Mi visión del mundo del emprendimiento estaba totalmente sesgada".

"La gente teme un riesgo reputacional: que, como ya tuvieron una empresa que no funcionó, nadie más volverá a creer en ellos". Leticia Gasca, fundadora de Fuckup Nights

En estos casos, el mantra de Silicon Valley, "fail fast" (fracasa rápido), es más que una frase hecha, es un llamado estratégico para que los emprendedores tengan un contacto directo con la realidad del mercado.

En ese sentido, Gasca es tajante: "Lo más importante que tienen que saber los emprendedores jóvenes es a validar sus ideas de negocios: no porque ellos crean que es una buena idea lo será en la vida real. Es importante probar que el mercado, realmente, quiere ese producto o servicio". Elaborar el prototipo rápido, productos mínimos viables, entre otras opciones. Pero la clave es pasar a la acción. "Puede ser desde hacer un prototipo del producto en cartón y salir a la calle a preguntarle a la gente si lo compraría, o hacer cosas más rebuscadas como crear un anuncio falso en Facebook. Todas esas son formas en las que, en un par de días, puedes ver si esa idea de negocios hace sentido o no", sostiene.

Según Gasca, otro punto importante a considerar, que suele ser subestimado por la pequeña escala de algunos emprendimientos, es contar con un buen programa financiero y la contabilidad en orden desde el primer día. Es que, para cualquier emprendedor, una mala planificación financiera puede ser tan letal como una mala idea
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