4 de agosto de 2012 21:26 hs

Cuentan algunos de los directores de Vamos Uruguay –que por estos días se aprestan a renunciar a sus cargos en el Estado– que cuando su líder Pedro Bordaberry anunció la decisión de romper con el gobierno, recibieron unas muestras de solidaridad que, a primera vista, pueden parecer inesperadas. Fueron sus colegas de trabajo del oficialismo, con los que tenían un trato casi cotidiano, los que, mayormente y en primer lugar, le expresaron su pena por la renuncia.

Porque pese a que la relación entre el gobierno de José Mujica y los líderes de la oposición blanca, colorada e independiente parece estar atravesando su peor circunstancia, las cosas son bastante diferentes en los entes, empresas públicas y demás organismos del Estado.

La mayoría de los directores opositores consultados por El Observador dijeron tener un trato más que correcto con sus adversarios políticos y señalaron que pueden cumplir cómodamente con su rol de contralor y que casi nunca se les escamotea la información que requieren para cumplir ese papel.

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“La verdad es que me llevo muy bien con mis compañeros de trabajo. He construido una muy buena relación que me permite trabajar con tranquilidad y obtener toda la información que solicito. El buen trato también se da con todos los gerentes. Cumplo mi rol de contralor y puedo aportar y criticar cuando me parece”, dijo a El Observador Enrique Antía, exsenador, exintendente de Maldonado y actual representante de los blancos de Unidad Nacional en el Directorio de UTE.

Cómo se recordará, Unidad Nacional y los colorados de Vamos Uruguay han dado pruebas claras de que quieren ganarse el electorado más “conservador” o, al menos, más molesto con el gobierno de Mujica.

Sin embargo, tampoco esa disputa parece hacer nido en la relación que se da en las oficinas del Estado. “Tengo total libertad de acción dentro de la empresa. Tengo las puertas abiertas para conseguir información y mis compañeros de trabajo son personas abiertas y amplias. Tipos bien. Me siento parte de un equipo que, como decimos afuera, me da vela en todos los temas importantes”, dijo Julio César Silveira, exintendente de Artigas, exdiputado de la UNA y representante en la administración de Correos.

En tanto, Alejandro Drapper marca alguna diferencia con sus compañeros del sector en el que sigue teniendo un peso importante el expresidente Luis Alberto Lacalle. “Sin duda alguna los primero meses no fueron nada fáciles. No es que me lleve mal con mis pares, pero es bien claro que en muchas resoluciones disentimos. La relación ha ido mejorando, pero muchas veces una información que debería ser entregada en 72 horas se demora meses”, señaló Drapper.

Respeto

Si bien Jorge Larrañaga (Alianza Nacional) ha cortado buena parte de los puentes que lo unían al presidente Mujica y, con más o menos fervor, participa de las críticas casi permanentes contra el oficialismo, sus hombres en la administración se sienten más que cómodos en sus funciones.

El director de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación (Ursec), Gustavo Delgado, precisó que la relación con sus colegas “es muy correcta y existe total acceso a la información. Todo esto se ve favorecido porque se trata de una entidad de pequeña dimensión que permite el trato cotidiano todos los días. Las propuestas pueden ser formales o se puede conversar informalmente antes de tratar los temas”, dijo Delgado.

Algo muy parecido le pasa a Carlos Daniel Camy, director de ANCAP. “Tenemos una muy buena relación personal con (Raúl) Sendic lo que nos ha permitido tener discrepancias notorias en muchos temas sin que se rompa el vínculo. Participamos del contralor, pero también aportamos a la gestión. No tengo ninguna traba para obtener la información que requiero”, señaló el jerarca

“Nos hemos sentido comprometido con muchas de las acciones de la empresa y cuando hemos votado en contra hemos sido respetados. También tengo muy buena relación con los gerentes de la empresa”, agregó.

La pasada semana en radio Sarandí, la senadora frenteamplista Lucía Topolansky destacó a Camy como uno de los directores de la oposición que más aporta a la gestión del Estado.

Asimismo, el director de la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND), Rodrigo Goñi, dijo que desde el momento en que asumió el cargo fue puesta a su disposición toda la información relevante. “En estos dos años se me ha facilitado siempre el acceso a todos los elementos necesarios para resolver de la mejor manera las cuestiones de la CND. Más aun, se me posibilitaron diversas instancias de capacitación en las herramientas novedosas como los contratos de Participación Público Privada”, reconoció el integrante de Alianza Nacional.

“Hasta el momento nunca se adoptó una resolución importante de directorio sin haber sido consultado previamente. Más aun, en la enorme mayoría se me permitió participar en el proceso que motivaron las mismas”, agregó.

Cristalinidad

Por su lado, los colorados de Propuesta Batllista (PB) también sienten que de ninguna manera están perdiendo el tiempo ocupando los cargos en el Estado. Propuesta Batllista es el ala del Partido Colorado que orienta el senador José Amorín y que se resistió a seguir los pasos de Bordaberry en su ruptura con el gobierno. “La relación que tenemos en ANCAP es excelente, hay una estima personal que hace que las coincidencias y discrepancias las podamos expresar de la mejor manera”, dijo Juan Justo Amaro Cedrés, integrante del directorio del ente petrolero. Señaló que varias veces votó en contra de resoluciones de la mayoría de ANCAP –como la compra compulsiva de petróleo a Venezuela–, pero también supo tener muchas coincidencias. Además resalto la “cristalinidad” con la que se tratan los temas y recordó que durante el “affaire Pluna” solicitó una auditoría externa que tuvo el apoyo unánime del directorio. “Se trabaja con lealtad, con honestidad, con gusto y sin que haya cosas ocultas”, sintetizó.

El también colorado Alberto Iglesias (h), de Uruguay es Posible, señaló que en el Banco de Seguros del Estado existe una relación “aceptable” entre los miembros del directorio. “No tenemos relación social, no vamos a los partidos de fútbol juntos. No estoy de acuerdo en algunas cosas que se están haciendo. Pero todo se hace en un marco de respeto”, sostuvo.

En tanto, Dardo Rodríguez, quien integra el Directorio del INAU en nombre del Partido Independiente, reconoció que en el organismo existe una “relación de mucha sintonía y hay objetivos que son compartidos. Hasta el día de hoy no hemos tomado una sola resolución dividida”, aseguró

En definitiva, y al parecer, si los líderes políticos tuvieran la misma relación que aquellos que trabajan en las entrañas del Estado, otro sería el clima político del país. l

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