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Crimes of the future (2022)

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David Cronenberg, el bisturí cinematográfico del cuerpo y el alma que volvió a Cannes

El director canadiense presentó este lunes en la Croisette su última y polémica película, Crimes of the future

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24 de mayo de 2022 a las 05:04

El director canadiense David Cronenberg utiliza desde hace medio siglo su cámara para escudriñar las entrañas y el alma del ser humano, para luego plasmar el resultado en películas no aptas para estómagos delicados.

Cronenberg, de 79 años, presenta Crimes of the future en el Festival de Cannes, un certamen donde logró en 1996 el Premio Especial del Jurado por Crash, un thriller que mezclaba erotismo y autos. Tres años después volvía al certamen como presidente del jurado.

Detrás de su rostro flemático se esconde un creador que se declara adicto a la tecnología y la medicina. Dotado de una imaginación sin límites, Cronenberg asegura sin embargo que su vida ha sido extremadamente tranquila. "Nunca he participado en una pelea en un bar, ni en una guerra, nunca he golpeado a nadie".

Pero en sus películas, la sangre abunda. En 1981 hacía estallar cabezas como melones con la película Scanners, y en 1986 su versión de un clásico del terror, La mosca, se recreaba en la transformación viscosa de un científico en un insecto gigante.

Una historia violenta (2005) examinaba esa fascinación, que hace pocas semanas tomó un nuevo giro: Cronenberg anunciaba en una plataforma de criptoarte la venta de un NFT (título de propiedad digital) de una foto de sus cálculos renales, por el equivalente de 30.000 dólares. En su cine los cuerpos son abiertos en canal, el voyerismo es físico y no necesariamente vinculado a la belleza.

"Hay una vieja tradición judía, de examinar las fuerzas obscuras, para que no sean ellas las que vengan a por ti", explicaba en un libro de entrevistas en 1996. "Si le das al diablo lo que busca y te preparas para las cosas más terroríficas, a lo mejor no se van a producir", añadía.

"Eso es lo que hago con mis películas: confinar el horror en la pantalla para que no me suceda a mí".

Kristen Stewart, Viggo Mortensen y David Cronenberg

Cine como catarsis

Nieto de emigrantes judíos provenientes de Lituania, David Cronenberg nació el 15 de marzo de 1943 en Toronto. De padre periodista y madre pianista profesional, de niño le apasionaban los insectos y quería ser escritor.

En su adolescencia cambia de pasión, al descubrir el cine. Explora el "underground" de Nueva York con las obras del artista Andy Warhol. "Sin darme cuenta, me encontré escribiendo guiones en lugar de novelas", explicó.

Lo que no le impidió sacar una novela, Consumed, en 2014.

Autodidacta, sus primeras películas tienen pocas repercusiones: Stereo (1969) y Crimes of the future (1970) son realizadas gracias a productoras de cine X. Cronenberg persiste hasta lograr agitar las aguas del cine estadounidense. Shivers (1975) narra una epidemia de apetito sexual desenfrenado que se abate sobre una ciudad.

Rabia (1977) y la autobiográfica Cromosoma 3 (1979) insisten en esa visión de un cuerpo controlado por el inconsciente.

Scanners (1981) es su primer éxito comercial, adaptación de la novela de Stephen King, La zona muerta (1983).

Videodrome (1982) y  eXistenz (1999) muestran los peligros de la tecnología sin control y la realidad virtual, donde la imagen devora espíritus y cuerpos.

"El arte es catártico y eso es particularmente cierto en el cas de las películas de terror, porque el terror es una emoción primitiva", explica Cronenberg. 

Su llegada a Cannes 2022

Su nueva película, Crimes of the future, prometía sacudir la Croisette con sus imágenes de sangre y vísceras durante su estreno lunes, a mitad del certamen, cuando ya empiezan a despuntar algunos filmes en liza por la Palma de Oro. Y eso hizo.

Viggo Mortensen, Léa Seydoux y Kristen Stewart protagonizan esta historia en la que un artista exhibe sus propios órganos internos en directo.

"Mi interés no es conmocionar y mi objetivo no es que la gente salga de la sala, pero puede pasar", reconoció el director. 

Sobre todo teniendo en cuenta que en el festival, el público "no sólo está formado por cinéfilos, también por personas que quieren estar en la alfombra roja o ver a Léa Seydoux, personas que quizás no están preparadas para un filme perturbador", explicó a  AFP antes de la estrena el lunes por la noche.

Cronenberg conoce bien el tema. Con Crash, en 1996, se llevó el Premio Especial de Jurado. 

Y precisamente esta polémica película fue una de las que inspiró a la directora francesa Julia Ducournau, que el año pasado se alzó con la Palma de Oro con Titane, una mezcla de sexo y automóviles.

Pero puede que la historia no se repita, admite Cronenberg: "en aquella época, los asientos hacían ruido (...) Sabíamos cuándo se iba la gente, y cuántos eran".

Con Crimes of the future es la sexta vez que este cineasta de culto aspira a la Palma de Oro. La última vez fue con Maps to stars (2014), sobre la obsesión por la popularidad y protagonizada por Julianne Moore, quien se llevó el premio a la mejor interpretación.

Esta vez vuelve también con su actor fetiche, Viggo Mortensen, con quien ya estuvo en Cannes en 2005 con Una historia violenta.

Un invitado sorpresa

Antes de la sanguinolenta cinta de Cronenberg, la otra película en competición proyectada este lunes fue Decision to leave, de Park Chan-Wook. El director surcoreano, que saltó a la fama con la ultraviolenta "Oldboy" en 2003, presenta ahora un complejo y elegante thriller, con romance incluido entre el policía y la sospechosa de un crimen.

De las 21 películas en liza por la Palma de Oro, ya se han proyectado la mitad y algunas de ellas empiezan a destacar.

Entre ellas, Triangle of sadness, una sátira feroz sobre el mundo actual del sueco Ruben Ostlund.

O la cinta de James Gray, Armageddon Time, un retrato del Nueva York de los años 1980 a través de los ojos de un niño y de su amistad con un compañero de clase negro.

Holy spider, del director iraní Alí Abbasi, sacudió por su crudeza, al describir la violencia contra las mujeres en ese país.

Y la sorpresa del certamen viene con Eo, del veterano cineasta polaco Jerzy Skolimowski, protagonizada... por un asno. En esta oda a la defensa de los animales y contra el maltrato, el equino realiza un periplo por varios lugares insólitos para él y descubre la violencia humana.

Sin embargo, queda todavía mucho festival por recorrer, con varios pesos pesados del cine ya laureados con el máximo galardón. El jurado, presidido por el actor francés Vincent Lindon, revelará el ganador el 28 de mayo.

(AFP)

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