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De lujo: así está quedando el nuevo Estadio Charrúa

La casa del rugby está en obras para recibir el Mundial de fútbol femenino sub17; será la cuarta etapa de una obra que comenzó en 2012 y transformó un escenario abandonado y en riesgo de derrumbe en uno de los mejores centros de alto rendimiento del país

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15 de septiembre de 2018 a las 05:00

Cuando uno entra al nuevo Estadio Charrúa no tiene la sensación de ingresar a un escenario uruguayo. Al menos no el clásico, el que –salvo honrosas excepciones– se ve cada fin de semana por la tele. Es como ingresar a otro mundo: el de uno de los mejores escenarios deportivos del Uruguay, en permanente transformación.  

El viejo estadio de alternativa quedará de punta en blanco en noviembre, cuando sea el escenario principal del Mundial Femenino FIFA Sub17 de fútbol. Para eso está atravesando su tercera transformación en seis años. Cada una fue construir un escalón encima del anterior, lo que hizo que un escenario en ruinas se volviera la joya del deporte uruguayo. 

Esta última etapa requirió una inversión de US$ 1.400.000, que aportaron la Secretaría Nacional de Deportes y la FIFA. 

El grueso fue de la SND, que aportó US$ 1 millón.  Con ese dinero se instaló una carpeta de césped sintético, que sustituye al natural que tenía hasta ahora, se construyó un túnel central por donde saldrán los equipos, se amplió el palco techado, se construyó un piso más de cabinas de prensa y para entrenadores, se crearon de dos nuevos vestuarios, obras internas para favorecer la circulación de los deportistas a la cancha, el techado del área de terceros tiempos y el asfaltado de la caminería exterior. También se usaron US$ 160 mil para iluminar el estadio, para lo que también se destinaron US$ 400 mil de FIFA. Ademád, la intendencia invertirá además en asfaltar las calles del Parque Rivera. 

“La otra inversión grande es en el mantenimiento. Se habían realizado soluciones parciales porque nunca pudimos detenernos”, dijo a Referí el presidente de la URU, Pablo Ferrari. Ahora se aprovechó para hacer un completo trabajo de impermeabilización y de solucionar las juntas de dilatación, que generaba que varios sectores se inundaran. 

Para ejecutar los dineros se creó una comisión integrada por URU, AUF y SND. Los fondos son administrados por la Corporación Nacional para el Desarrollo, que libera los fondos cada vez que la comisión decide y que la SND da el ok formal. 

La transformación

Pero no siempre el Charrúa fue la joya de hoy. De hecho en 2012 era un escenario abandonado, preso de un serio problema: nunca encontrar su real destino.  

Fue construido en 1984 como el escenario de alternativa para el Centenario, algo que nunca se logró porque los partidos de alta convocatoria no llegaban, ya que los vecinos y el centro comunal nunca aceptaron la concurrencia masiva de las barras de Peñarol o Nacional, además de que exigían contraprestaciones en el cuidado del Parque Rivera, a los cuales la AUF y CAFO nunca se comprometieron. De hecho, Peñarol había tenido un proyecto de mudarse allí, que naufragó entre falta de apoyos y la cerrada oposición de los vecinos. Durante ese tiempo fue el lugar de entrenamiento y concentración de la selección uruguaya de fútbol, hasta que en 2002 se creó el Complejo Uruguay Celeste. 

En 2006 recibió una inversión de US$ 800 mil del programa Goal de la FIFA, pero nunca logró la fórmula para darle viabilidad y otra vez cayó en desuso. 

Entonces, en 2012 la Unión de Rugby del Uruguay decidió hacer el intento por reflotarlo y transformarlo en su casa. Con sus oficinas en Cordón, con su campo de entrenamiento atrás de La Tahona, con su gimnasio en el Centro o donde hubiera un acuerdo comercial -lo mismo las clínicas médicas- la URU era un gran rompecabezas. La gestión del presidente Marcello Calandra, secundados por los directivos Pablo Ferrari y Sebastián Piñeyrúa -que luego asumieron como presidentes y también lideraron las siguientes etapas de transformación-, y otros directivos como Antonio Vizintín o Fabio Magno, terminó siendo clave para el acuerdo que sobrevino: lograr una concesión conjunta con la AUF por 10 años, para que lo utilizaran tanto el rugby como el fútbol femenino, que se prorrogaron en febrero por otros 10 años. 

Así el rugby transformó al Charrúa en su casa, y mudó todas sus operaciones.  Con una inversión que superó los US$ 1,5 millones entre 2012 y 2017, transformó un estadio en ruinas y en riesgo de derrumbe en uno de los mejores centros de alto rendimiento de Uruguay. 

En una primera etapa se refaccionó la concentración, el comedor, cancha, vestuarios y oficinas que existían. Pero sobre todo, puso en orden lo que no se veía: humedades y defectos de construcción que habían dejado al escenario con varias zonas en riesgo de derrumbe. 

Luego se le agregaron más detalles: un gimnasio –se techó un espacio abierto en la tribuna principal- y un consultorio médico. Un par de años más tarde, en una de las cabeceras, mudó las oficinas, con vista a la cancha, y acondicionó la cancha auxiliar, que se había convertido casi en baldío. También se eliminaron los alambrados de la cancha. El año pasado se construyó un palco vip.  

Esa primera etapa se solventó con aportes de SND, Ministerio de Transporte y Obras Públicas, donaciones de empresas y donaciones de World Rugby.  

“No estábamos tan equivocados en aquel momento, más allá que nos criticaban. Era un estadio abandonado pero muy noble, que permitió transformaciones permanentes, muy elogiado por World Rugby y FIFA”, explicó Ferrari.

“Destaco mucho la generosidad del entonces presidente de la AUF Sebastián Bauzá, de que podíamos ser unos buenos gestores. Lo cuidamos como si fuera nuestra casa. Ayuda mucho que todos los actores del rugby uruguayo tengan un lugar donde confluyen, y se logre una identidad”, agregó. 

Toda esta obra, sobre todo el nuevo césped y la iluminación será un trampolín para el estadio, pensando en el crecimiento de Los  Teros, en las nuevas franquicias previstas para la Liga Sudamericana de Rugby, e incluso para eventualmente ser alquilado por clubes menores para torneos internacionales. “Creo que nos coloca en una posición diferente a la que teníamos, nos va a potenciar mucho mas, va a ser un antes y un después  como lo fue en 2012. Vamos a poder fijar partidos en horarios que venga más gente, para Los Teros, para las franquicias. Queremos tener un escenario acorde al crecimiento que se viene”, cierra Ferrari, ya pensando en la nueva etapa.

El césped, la joya

Se eliminó el césped natural que tenía la cancha desde su fundación y se instaló una carpeta de césped sintético. Se llamó a una licitación que ganó la empresa Total Grass, que trajo la carpeta desde Holanda. Además, se trabajó mucho sobre la sub base de la cancha, que es lo que recibe la carpeta de césped. Se bajó el terreno 45 centímetros, pero se respeto la ondulación natural, que favorece la circulación de agua. Además, se instalará un riego perimetral.  

Más cabinas y más palco

Se realizará un nuevo  piso de cabinas de transmisión, además de las cinco que hay hoy. Se destinarán a las cámaras de TV –hoy lo hacen desde el techo del primer nivel de cabinas- y para los entrenadores. Para hacer el túnel se sacaron 20 espacios del palco, que ahora se extenderá algunas líneas para los costados, incluido el techo. Se pondrán nuevas butacas, que están próximas a llegar desde China. Además, se está pintando el resto de las tribunas del estadio de color gris. 

Túnel a la cancha

Hasta ahora los jugadores salían del vestuario, pasaban por el hall de entrada, subían la escalera del palco y bajaban por la tribuna para la cancha. Eso se hizo después de cerrar los túneles subterráneos de acceso a la cancha, ya que se inundaban permanentemente por la presencia cercana del lago del parque rivera. Ahora jugadores, árbitros médicos y todas las personas que estén en cancha podrán ir directo de los vestuarios a la cancha,  pasando por ese túnel. Ya está terminado, falta alisar las paredes para que permita ploteo de las paredes. 

Caminería exterior y luces

Se está asfaltando  toda el área peatonal para que los espectadores no tengan que caminar por sectores de tierra. Además, se hará una entrada para que los ómnibus puedan dejar a los planteles en la puerta del vestuario.   
Las luces serán la última etapa de la obra. Se instalarán entre el 6 y el 15 de octubre, y consistirán en cuatro torres exteriores al estadio, instaladas en las cuatro esquinas, que tendrán lámparas led. Para ellas se realizó una licitación. 

Nuevos vestuarios

Uno de los vestuarios actuales, donde recién arranca la obra

Los cuatro vestuarios actuales se transformarán en seis, y se están haciendo a nuevo las cañerías, luz y azulejos. Se incluirán pequeños vestuarios para los entrenadores hombres de fútbol femenino, que luego se podrán usar para los árbitros. Hoy el vestuario de los árbitros está en el rincón entre la tribuna oficial y la cabecera que da a Avenida Italia. 

Techado de áreas abiertas

Se hizo una abertura entre el patio de terceros  tiempos y el del parrillero, lo que dejará un gran salón de eventos que se techará para poder usar todo el año. Es el sector opuesto al gimnasio, que ya había sido techado en 20014. 

Sala de conferencias

En la vieja sala de conferencias de prensa se levantó el piso y se bajó el techo, lo que favorece la acústica. Además se le hicieron conexiones con el vestuario y con la oficina deportiva. 

Antes y después

Cuando el rugby llegó al Charrúa, varios sectores estaban cubiertos de pasto e inutilizables.

La transformación más impresionante se dio en la zona de vestuarios, que de un baldío pasó a ser un espacio de 75 metros por 11, con césped sintético y aparatos de última generación. 

Las oficinas, en una de las cabeceras. En esta obra se le agregaron paredes de yeso

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