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Director de Falta y Resto tras polémica con Nacional: "Yo nací censurado"

El murguista habló de la baja de la Supercopa, la ausencia de la Falta y Resto en este carnaval y la necesidad de reivindicar la lucha feminista en las murgas

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30 de enero de 2019 a las 18:07

La murga Falta y Resto iba a ser la encargada de llevar adelante un espectáculo previo a la Supercopa que se disputará, este domingo, entre Nacional y Peñarol. No obstante, la presión a través de las redes sociales de los hinchas del cuadro tricolor –disconformes porque el director de la murga está estrechamente ligado a Peñarol– hicieron que la Asociación Uruguaya de Fútbol decidiera cancelar la actuación.

“No sabía que era tan aguda la visión extremista que se tiene del amor por el equipo como para rechazar a una murga –que es causa y alegría– por un tema tan irracional como es la pasión en contra”, expresó en diálogo con El Observador el director y fundador de la Falta y Resto, Raúl Castro. A su vez, el músico y letrista lamentó el hecho de que esta baja perjudique a 20 trabajadores integrantes de la murga.

De todas formas, Castro entiende que desde la organización de la copa se hizo lo que se tenía que hacer para evitar “cualquier cosa que sea causante de un desnivel emocional de la tribuna”. “Si es necesario que la Falta no cante para que estén las cosas tranquilas, nosotros estamos de acuerdo”, afirmó.

La relación de Castro y la murga con el aurinegro se da entre pasiones y expresiones artísticas: grabaron canciones para el cuadro, actuaron en instancias importantes como la inauguración de su estadio y Castro afirma que siente un “gran amor por la hinchada de Peñarol”. Pero todo eso no quita que sienta, según dijo, “un gran respeto por Nacional”. 

“Nací censurado”

La baja de la murga en la instancia de un clásico es quizá una cosquilla al lado de todas las censuras que vivió Castro a lo largo de su carrera carnavalera. “Yo nací censurado, si sabré de esto”, manifestó con la tranquilidad de quien fue silenciado varias veces pero nunca dejó de cantar. “Me censuraron del '72 al '74 con los dos primeros discos de Patria Libre en plena dictadura; en España, me echaron por cantar en contra de Franco en el '75, después con la Falta en el '82 y '83”, recordó el artista. Además agregó a la lista la falta de autorización que tuvieron este año que les impidió concursar en carnaval.

Falta y Resto no participa en el Concurso Oficial actual porque Hugo Brocos, dueño de la murga junto con Castro, no puso su firma (lo que hace que la agrupación no se pueda presentar con el mismo nombre). ¿El motivo? Todavía incierto, o al menos, sin una versión unificada. Mientras Brocos afirmó (en diálogo con El Observador en setiembre) que no firmó por problemas con su socio que vienen desde hace mucho tiempo; desde el resto de la murga el motivo que se describió públicamente fue otro. Soledad y Leandro Castro Lazaroff –hijos de Castro e integrantes del conjunto– fueron los primeros en manifestar a través de sus redes sociales que Brocos no firmaba por disconformidad con la inclusión de las mujeres a la integración de la murga. Desde el año pasado, la murga tiene un coro paritario.

Pese a la ausencia en el concurso y los tablados, la Falta eligió no parar y presenta en distintos puntos del país y Argentina su espectáculo Ilegales. “Por distintos motivos no podemos cantar, no podemos tratar de transformar la realidad en alegría, que es lo que hace la murga. Eso me toca con la tristeza, lo único que puedo hacer es seguir cantando para transformarlo en alegría de vuelta”, reflexionó Castro. Al murguista –que celebró casi una cuarentena de carnavales sobre las tablas con Falta y Resto– lo que más le afecta de no participar en el concurso este año es el no poder tocar en los tablados. Explicó que, en estos escenarios, el circuito está armado para que actúen los que concursan y eso está bien para él, además afirmó que tampoco participarían en tablados populares –que al parecer podrían actuar a primera hora– para no sacarle trabajo a otros compañeros ni provocar problemas.

 

“Amamos cada tablado pero eso no quiere decir que sea la única manera de comunicarnos con el pueblo. Tenemos muchas cosas que decir, este es un año electoral y movido para los uruguayos y la opinión de la Falta tiene que estar en la calle”. Por eso, el conjunto actuará en Montevideo el 23 de febrero en La Trastienda, el 28 en el Centro Cultural Florencio Sánchez y el 5 de marzo en la Sala Zitarrosa.
Del silencio al grito 

“Estoy en un género que ha sido históricamente la representación del hombre uruguayo, donde los hombres se disfrazan de mujer para ser mujeres. Durante 100 años los hombres uruguayos fuimos los representantes de la murga, pero también fuimos reflejo de la sociedad. Y hoy si somos realmente reflejo de la sociedad, no podemos subir al tablado siendo todos hombres”, dijo Castro.“A la hora reflejar lo que sucede en mi sociedad si tengo la chance hasta en la elección del número de integrantes, ¿cómo no lo voy a hacer?”, agregó.

Para Castro es mucho más sincero y lógico que sean las mismas mujeres quienes canten y opinen. De hecho identificó que las mujeres de la Falta le otorgaron una impronta muy grande de valentía y de riesgo a la agrupación.

Entre los comentarios que resuenan cuando se habla de feminismo y murga, prevalecen aquellos que consideran que las voces de las mujeres no suenan igual de bien que las de los hombres. Sin embargo, estas apreciaciones se basan en valoraciones estéticas que para Raúl Castro están en cierto punto enmarcadas en un sistema patriarcal con el que marchó durante mucho tiempo la murga.

“Mi gusto fue cambiando, me fui dando cuenta de que el patriarcado se me había metido en la opinión estética sin mucho sentido. Cuando pude compartir con las mujeres me di cuenta de todas las posibilidades que te da el tener un coro paritario con siete varones y siete mujeres y es espectacular”, manifestó el carnavalero. Además opinó que las voces femeninas dan un sinfín de posibilidades que el timbre masculino no logra y ejemplificó con un tango que canta Camila Sosa y un flamenco criollo “recontra murguero” que interpreta Jhoanna Duarte (ambos en Ilegal).

Falta y Resto es de las murgas más veteranas. Sin embargo, su fundador destaca que con el tiempo se han ido transformando en una murga cada vez más joven. “Me llena de satisfacción compartir con la juventud, con sus opiniones y aprender todos los días de una murga que se está viendo cada vez con mayor expectativa y respeto por parte de la gente”, concluyó Castro.

Un elemento que puede llegar a pesar mucho a la hora de pensar una murga es el concurso oficial y toda la estructura que lo rodea. Consultado sobre si la visión estética machista que predomina muchas veces en la murga también se traduce al jurado, el murguista contestó: "Con el corazón, el único jurado que tengo es la gente. Me parece muy escolar el jurado de carnaval, muy de fiesta de fin de año. Esto es arte popular, masivo, pesado y profundo, que queda en el corazón de la gente y no en una vitrina –porque las copas se oxidan y las medallas se humedecen–".

El futuro de Falta y Resto en los próximos carnavales es incierto. Castro afirmó que hay que dejar que pase el tiempo y se abrazó a unos versos que entonó su murga en 1983: “Si alguna vez no vuelve Falta y Resto / habrá mil murgas formadas por la gente / porque lo que se canta pueblo adentro / es inmortal y vivirá por siempre".

Pañuelos rojos
Durante el desfile inaugural de carnaval, mujeres integrantes de distintas agrupaciones utilizaron un pañuelo rojo. Este pañuelo que también será visto por varios tablados. Según publicó hoy La Diaria, la idea del pañuelazo partió desde un colectivo principalmente formado por mujeres murguistas que buscan visibilizar el rol del género femenino en carnaval (entre ellas, integrantes de la Falta).
En relación a esta acción Castro exclamó: “Todo lo que contribuya a visualizar la injusticia que se vive todavía hoy con la situación de las mujeres en el carnaval y en la vida cotidiana cuenta con mi apoyo”.
“El patriarcado tiene que ver con todo un sistema social y económico de entender la realidad. En este momento la razón está al servicio de la fuerza y tenemos que tratar por todos los medios –en este caso, cultura, emoción, pasión y arte– que el hombre ponga la fuerza al servicio de la razón”, reflexionó Castro.

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