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Colin Firth interpreta al acusado Michael Peterson

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El asesino de la escalera regresa al streaming de la mano de una adictiva serie de HBO Max

La serie The Staircase, que puede verse en HBO Max, es una apasionante nueva mirada a uno de los casos criminales más sonados de Estados Unidos en los 2000

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23 de julio de 2022 a las 05:02

Hay gente que tiene cara de nada y después está Colin Firth. 

Mejor dicho: Colin Firth no tiene cara de nada. Tiene, más bien, cara de no haber hecho nada. Cara de yo no fui, ese plato no lo rompí, la culpa no es mía, cara de ser esa persona a la que le confiás todo, el que tiene pinta de buen padre, buen esposo, buen amigo, buen profesional, buen vecino, buen jefe, buen tío, buen tipo. Tipazo. 

Por eso The Staircase, la última producción en donde puede verse el trabajo del actor inglés de 61 años, merece algunos aplausos de entrada, o al menos la atención de los más escépticos. Porque la serie que HBO Max estrenó hace ya algunas semanas es muchas cosas que ya serán dichas (o no) en este artículo, pero para empezar es eso: un lugar donde Colin Firth no es un buen tipo. Es, en realidad, siniestro. Calculador. Un hombre lleno de secretos y mentiras. Un padre de familia que maneja los hilos de su extraño clan con manipulaciones bastante sórdidas y que tiene, quizá, algún que otro cuerpo en el armario.

Pero su personaje no es una invención, sino que se trata del retrato –con algún que otro retoque ficcional, eso sí– de Michael Peterson, novelista y excandidato a concejal por el condado de Durham, Carolina del Norte, que en octubre de 2003 fue declarado culpable de la muerte de su esposa, Kathleen Peterson, ocurrida pocos días antes de la Navidad del 2001. Es probable que ese nombre, Mike Peterson, no suene demasiado, pero quizá su apodo lo haga un poco más: el asesino de la escalera. Porque allí, en los peldaños que subían hasta la habitación que ambos compartían, fue donde se encontró el cuerpo de su mujer cubierto de heridas y (mucha) sangre.

El caso fue una explosión mediática. Las cosas que se filtraron sobre Peterson y su familia –su bisexualidad, por ejemplo, o el hecho de que su prole era un ensamble que, en total, era el resultado de al menos tres matrimonios fracasados–, sumado a diversas situaciones que se dieron durante la investigación de la fiscalía –mentiras, otras muertes misteriosas en el pasado del acusado, evidencias alteradas–, lo provocaron. Pero también lo hizo el hecho de que, casi desde el comienzo del periplo judicial, un equipo de documentalistas franceses acompañó a Peterson a diario, y registró los hechos fundamentales de su historia. El resultado de esas grabaciones, que se emitieron por primera vez en 2004 y que recién concluyeron en 2017 con una suerte de “punto final” que tuvo el caso, puede verse en Netflix en la serie documental que se llama de manera idéntica a la de HBO Max, a la que inspira y sirve de base. 

La evocación a aquella producción anterior no es en balde. Justamente, en esta nueva serie su creador, el realizador Antonio Campos, tomó una decisión: contar el homicidio de Kathleen, las teorías que lo rodearon y la investigación que condujo a un final judicial que no se spoileará, pero también involucrar en pantalla la filmación del mencionado documental francés, y la manera en la que esas cámaras permanentemente encendidas afectaron los vínculos familiares de Peterson y hasta la propia resolución del caso. ¿Suena confuso? El caso lo es. La culpa, en parte, la tiene Mike Peterson y las sombras que lo acompañan. Quién lo hubiera dicho: a Colin Firth el personaje le queda calzado. Y no está solo, porque The Staircase tiene en su elenco varias cartas bajo la manga: Toni Collette está paranoicamente maravillosa como Kathleen Peterson, Michael Stulhbarg es el abogado defensor, Juliette Binoche aparece desde París con un personaje clave y entre los hijos del matrimonio principal hay varias caras conocidas, entre ellas Patrick Schwarzenegger, hijo de Arnold, y Sophie Turner –Sansa Stark, para los amigos.

Colin Firth interpreta al acusado Michael Peterson

Hambre de thriller

Antonio Campos sabe cocinar al thriller en fuego lento, y después servirlo en las porciones justas para que cada bocado tenga peso al final, a la hora de pagar la cuenta. El realizador estuvo detrás de la producción de otro éxito del streaming, la serie de Netflix The Sinner, y de una película tan fantástica como oscura y perturbadora titulada El diablo a todas horas (2020). En este caso, además de una destreza probada a la hora de manejar los elementos que toda buena producción de este tipo debe tener –tensión acumulada, información en cuentagotas, plot twists salpicados a conciencia y personajes bien desarrollados que le den buen pie al circo mayor–, Campos tenía el plus de haber acompañado a los realizadores del documental francés a algunas de las locaciones originales que fueron parte del caso Peterson mientras se desarrollaba. De esta forma, el director, guionista y productor tuvo una probada real del aire enrarecido que se respiraba alrededor del asesino de la escalera. 

Catorce años después de conocer el caso por los primeros episodios del documental sobre Peterson en un DVD prestado, Campos consiguió con su versión de The Staircase meterse en la lista de los responsables de las mejores propuestas del año. Su serie es formidable desde el minuto uno, desde el llamado desesperado del eventual asesino al 911, hasta su final ambiguo. 

El guion de la serie, además, es exitoso al conseguir que la balanza entre las dos grandes tensiones de la historia estén equilibradas con destreza y cuidado. Por un lado, el crimen y la culpabilidad (o no) del personaje de Colin Firth se adoban y renuevan en cada episodio con altas dosis de intriga y claroscuros bien fundamentados. Por el otro, el desmoronamiento familiar es constante y en pedazos, un hielo menos sólido de lo que aparenta que de repente empieza a derretirse en un caldo de recriminaciones y acusaciones cruzadas. En ambos casos, los actores destacan, incluso aquellos con menos tiempo en pantalla. Está claro, de todos modos, que los laureles se los llevan Firth, Collette, Binoche y Dane DeHaan, una promesa de Hollywood que todavía no ha sido cumplida y que en esta serie se encarga de ponerle rostro al errático hijo mayor de Peterson. Los personajes perturbados siempre le salieron bien y acá es coherente con ese historial.

Colin Firth y Toni Collette

Ante una oferta de series que ya es imposible de abarcar para cualquier persona que tenga que regalarle ocho horas diarias al trabajo, hay que aprender a confiar. En las señales, en las pistas que pueden hacernos quedar cara a cara con una propuesta valiosa. En este caso, las marcas son claras. The Staircase es un potente true crime que estira sus brazos al presente, que se vuelve adictivo a pesar de la longitud de sus capítulos y que encima tiene a un Colin Firth consagratorio que se pone en la piel del ¿malo? ¿Del bueno? Hay que ver The Staircase para saberlo. Y ni así: el hombre sabe disimular. Con esa cara no podría matar ni a una mosca. O sí.

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