Espectáculos y Cultura > La noche y más allá

El boom de la electrónica en Uruguay

La escena de la música electrónica creció enormemente en los últimos cuatro años, pasó de tener un público de 500 personas a 5.000 en eventos grandes 

Tiempo de lectura: -'

02 de diciembre de 2018 a las 05:00

A la hora 15 el Velódromo Municipal de Montevideo abrió sus puertas para dar lugar a uno de los festivales de música electrónica más grandes realizados en Uruguay: Resistance, una fiesta galardonada como Ibiza Night en la 21ª edición de los DJ Awards Ibiza 2018 y que se realiza en más de 18 países.

El evento, celebrado el pasado 7 de octubre, fue inédito por dos razones: la primera, porque lo protagonizaba el DJ británico, de 56 años, Carl Cox, que visitaba por primera vez Montevideo; y la segunda, porque nunca antes se había realizado una fiesta de electrónica en ese escenario.

Organizada por Key producciones, esta recibió a más de 5.000 personas y se destacó por ser más que una fiesta tradicional: se trató de un festival. Según su productor, Agustín Clark, haber hecho un evento como este en Uruguay fue “un gran logro” y “un gran avance”, ya que “Resistance es una marca de primer nivel mundial”. La temperatura casi veraniega acompañó a la perfección ese encuentro al aire libre que duró hasta la 1 de la mañana.  

Semanas antes, la llegada del reconocido artista había ocasionado conmoción en muchos fanáticos de la electrónica que, sin pensarlo, compraron su entrada. El precio de la más económica era $ 2.600. Aunque a algunos pueda parecerles un monto disparatado, no es el primer DJ ni la primera fiesta que se caracteriza por sus altos costos. Por ejemplo, una botella de 600 mililitros de agua mineral, la bebida más consumida en una fiesta de electrónica, cuesta $150, mientras que un supermercado está a aproximadamente $33.  

Esto se debe a que la escena local ha crecido a pasos agigantados y lo sigue haciendo. Un evento como Resistance era algo impensable cinco años atrás, donde el ambiente se caracterizaba por ser poco masivo y centrado más que nada en la música.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A post shared by Boris Brejcha (@borisbrejcha) on

Boris Brejcha, Kolombo, Nina Kraviz, Ilario Alicante, Kolsch, Stephan Bodzin y Enrico Sangiuliano son algunos de los tantos DJ destacados que visitaron Uruguay este año. Todos ellos de la mano de productoras que corrientemente organizan eventos grandes como Crobar Be Techno, Omnia, One Moon Night, La Terraza MVD. 

Luciano Garrido, productor de Crobar Be Techno y La Terraza, dijo que hace unos pocos años “en la escena de electrónica se hacían fiestas para 200 o 300 personas y eran un éxito”. Sin embargo, hoy en día se llega hasta las 5.000 personas en los eventos más grandes.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

A post shared by LUCIANO GARRIDO (@luciano_garrido_) on

Comercial vs underground 

La electrónica se divide en varios subgéneros: techno, house, minimal techno, dance, tech house, trance, progressive, funky, deep techno y melodic techno, entre otros, lo que conlleva a una división natural de públicos. Pero, a su vez, cada productora se inclina por un camino diferente en sus propuestas. A grandes rasgos, la escena local se divide en dos tipos de fiestas: las de estilo más comercial y las más underground. 

Los eventos comerciales apuntan a un público masivo y, en general, son instancias donde lo visual cobra mucha importancia, por ejemplo, en la decoración. En ocasiones hay individuos disfrazados que pasan por medio de los asistentes y espectáculos de pirotecnia. A esto se le suma el  juego que hace el DJ con las visuales. 
Una fiesta que cumple todas estas características es La Terraza que, a juicio de Garrido, “apunta a ser un producto más amigable”. Se celebra los domingos en la tarde y, en general, al aire libre. “Las fiestas de electrónica eran en un sótano a oscuras y quisimos proponer algo de día. Era una apuesta, porque nunca nos hubiésemos imaginado que iba a tener una repercusión tan grande”, sostuvo.  

Otro evento de este tipo es Elrow, una fiesta europea que se hizo por primera vez en Uruguay en enero y ya va por su tercera edición.
En contraposición, las fiestas underground no suelen estar decoradas más que por las visuales. El objetivo es pasar un momento de calidad musical. Un ejemplo de estas fiestas son las organizadas por la productora Omnia, que según Nicolás Silvano, solo se “pone un buen DJ, pantallas y nada más”. Y añadió: “Para nosotros todo lo que te distraiga de la música son cosas que no suman”. De todas formas, Omnia, de origen argentino y que abrió en Uruguay en 2016, tuvo que adaptarse y “tratar de dar una experiencia un poco más audiovisual”.

Otra fiesta destacada que rompe con lo comercial es Legends, un evento al aire libre que se realiza en ocasiones puntuales en Punta del Este. Su productor, Valentín Rodríguez, sostuvo que lo que se busca es “generar cultura y buenos hábitos”, como no arrojar basura y cuidar la naturaleza. “Lo vivimos como algo de coexistencia”, agregó. 

¿Cuál es la diferencia con eventos como la Resistance? La más grande que ve Rodríguez es que Legends se propone como un agente cultural y los otros hacen más hincapié en el entretenimiento. 

Para Silvano, inicialmente las que se definían como “under” eran “todas las fiestas que se hacían por amor al arte, que no cobraban o que tenían un costo simbólico”. Y afirmó: “Antes no se pensaba como negocio”. Con este sentido, para él ya no quedan verdaderas fiestas “under”.

De la nada al todo 

Si pudiese viajar una década en el tiempo hacia atrás, se podría observar la diferencia abismal que había entre las fiestas de ese momento y las de ahora. En 2008, en una casa que parecía un castillo a un kilometro de la Escuela Militar fue protagonista de un evento de electrónica al aire libre: la Sanga Party. Marcos Hecht, DJ retirado y uno de los organizadores, confesó que, en ese momento, llevar más de 500 personas era muy difícil, “pero a la Sanga fueron como 1.000 y fue una locura”. Se hizo solo esa vez, pero demostró que existía un interés en el público.

El consumo de este estilo musical comenzó por 2004. Aldo Alfaro integraba la productora Vanguardia, que se encargaba de cumplir el rol de representantes de los DJS uruguayos, un rol nunca antes visto y que actualmente no suele utilizarse. “Nosotros emprolijábamos la escena, porque el DJ estaba bastante bastardeado en aquel momento. No accedía a buenos contratos, los pagos eran malos, las condiciones de trabajo no eran buenas”, comentó a El Observador.   

Vanguardia también organizaba fiestas, pero no consiguió difusión. “La escena era pequeña, estábamos saliendo de la crisis donde mucha gente joven se había ido de Uruguay, entonces eso también repercutió en el público y la verdad es que en aquel momento no creció”, relató.

Luego, la locura por la electrónica mermó hasta que en 2014 volvió con fuerza impulsada por un fenómeno mundial. Varios productores consultados coincidieron en que el cambió surgió con la aparición de David Guetta y artistas similares en 2010. “Eso hizo que la electrónica creciera a pasos enormes a nivel global y que, al crecer, tuviera más visibilidad en las radios, en las teles y en todos lados”, opinó Silvano, de Omnia.  

“Con la llegada de estos artistas, se comenzó a mezclar el pop con la electrónica, lo que antes no pasaba”, precisó. 
En Uruguay puntualmente la escena tuvo su boom en 2014 cuando se hicieron por primera vez fiestas como La Terraza y Warehouse, un clásico encuentro de disfraces de Halloween. Silvano indicó que debido a estas propuestas llamativas, en particular por sus características de decoración, a la gente le comenzó a llamar la atención y, en consecuencia, creció el ambiente. 

“La música electrónica antes estaba muy encasillada, era como un círculo muy cerrado. Eran artistas muy underground, entonces para que la gente se sumara era muy difícil, porque ibas a un ambiente por primera vez que capaz que chocaba un poco. No era amigable”, sostuvo Garrido, productor de La Terraza. 

 Si bien las productoras tienen filosofías distintas, logran tener una “sana competencia”. Según Silvano, las fiestas más masivas ayudaron a las fiestas underground. “Nosotros crecemos gracias a ellos que le abren las puertas a un mundo de personas. Hacen productos que llegan a más público y a partir de ahí cada uno elige qué tipo de fiesta prefiere”, indicó Rodríguez, productor de Legends. 

En este sentido, Hecht agregó: “El crecimiento se dio porque la escena estaba realmente madura. Estaba pronta para que pasara”. 

¿Una escena saturada?

El ex DJ Hecth, que en eventos esporádicos retoma su rol, sostuvo que la escena electrónica está en un momento de saturación. Esto será así, en su opinión, “hasta que se rompa, baje un poco y vuelva. Es cíclico”. Al estar saturada, se provoca una división entre los que les va bien y los que les va mal. “No es un negocio seguro para todos”, señaló en entrevista con El Observador.

Si bien siempre existió el negocio en la movida electrónica, hoy en día hay un interés lucrativo mayor. “Sale gente de debajo de la tierra que quiere hacer el negoción y no todos tienen éxito”, completó.

Sin embargo, Gabriel Gil, un DJ nacional de 23 años que tocó en la Resistance, sostuvo que el crecimiento se va a seguir dando al igual que en todo el mundo: “Se está culturizando el tema de la música electrónica, trasciende más allá de todo y se está haciendo más conocida”. 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...