Gideon Rachman
El gran plan de Vladimir Putin se está desmoronando
Pero al verse acorralado, el presidente ruso podría volverse aún más despiadado y peligroso
Pero al verse acorralado, el presidente ruso podría volverse aún más despiadado y peligroso
Gideon Rachman
Vladimir Putin es un “genio”, sostuvo alegremente Donald Trump. El expresidente de EEUU habló en vísperas de la invasión rusa de Ucrania y mostró su admiración por el hombre "muy inteligente" en el Kremlin.
Entonces, ¿qué ha logrado este genio? Cuatro días después de la invasión, las tropas rusas no lograron la rápida victoria con la que contaba Putin. La resistencia ucraniana ha sido mucho más feroz de lo que anticipó el líder ruso, conforme el ejército de Ucrania contraataca y la población se moviliza. Los soldados rusos que han sido capturados se han filmado quejándose de que les dijeron que iban a una misión de entrenamiento.
La respuesta internacional también ha sido más dura, más coordinada y más unida de lo que esperaba Putin. Rusia está siendo excluida del sistema financiero mundial. La mayor parte del espacio aéreo europeo ha sido cerrado a las aerolíneas rusas. Ha habido un cambio histórico en la política exterior y de seguridad alemana, con Berlín finalmente enviando armamento a Ucrania y comprometiéndose a gastar más del 2 por ciento del producto interno bruto en defensa. A la alianza de la OTAN se le ha dado un nuevo sentido de propósito. Rusia se está convirtiendo en un paria, y ni siquiera China respaldó al país en la ONU en una resolución que condenó la operación militar de Moscú en Ucrania; Beijing se abstuvo en la votación.
Dentro de Rusia, los ciudadanos en pánico se apresuran a retirar dinero de los bancos. El valor del rublo se ha desplomado, al igual que el mercado de valores ruso. Pequeñas manifestaciones contra la guerra han estallado en todo el país, y los manifestantes fueron arrestados rápidamente. Celebridades locales, oligarcas e incluso los hijos de algunos funcionarios rusos han condenado el conflicto. Los propios funcionarios de Putin se han mostrado visiblemente incómodos al recibir sus órdenes frente a las cámaras de televisión. Los medios oficiales rusos se han quedado en la increíble posición de negar el alcance de la guerra, ya que continúan insistiendo en que se trata sólo de una "operación militar especial" para apoyar a las regiones separatistas de Donetsk y Luhansk.
Mientras tanto, Ucrania está recibiendo un nivel de admiración y reconocimiento internacional sin precedentes desde que el país obtuvo su independencia en 1991. Volodymyr Zelensky, el presidente ucraniano, una vez ridiculizado como un actor cómico sin preparación para el cargo, ha ganado reconocimiento internacional por su liderazgo inspirador. Su valentía física en las calles de Kiev contrasta marcadamente con la cobardía de Putin, que tiene demasiado miedo a un virus como para permitir que sus propios funcionarios estén a distancia de respiración. Crecen los llamamientos para que Ucrania pase por la vía rápida a la adhesión a la UE.
Putin ha logrado todo esto en apenas cuatro días. ¡Genio, puro genio!
Pero es probable que un Putin humillado y acorralado se vuelva aún más peligroso y despiadado. Eso quedó claro el domingo, cuando el líder ruso puso en alerta a las fuerzas nucleares de su país.
Incapaz de lograr la fácil victoria que anticipó, parece poco probable que Putin retroceda. El orgullo, la paranoia y su propia supervivencia personal apuntan al uso de tácticas cada vez más radicales y peligrosas. Un alto funcionario occidental me dijo que “Putin sólo se atrincherará y la situación se pondrá muy fea”.
Los analistas de seguridad occidentales han estado advirtiendo sobre el posible uso de misiles termobáricos en Ucrania, bombas "lanzallamas" que Rusia ha desplegado en Chechenia y Siria, que pueden causar una gran pérdida de vidas. Las amenazas nucleares que está desplegando Putin, aunque claramente tienen la intención de intimidar, no pueden descartarse por completo dado su estado de ánimo.
Dado que parece muy poco probable que el propio Putin retroceda, parece haber pocas formas pacíficas de salir de este conflicto. Un pequeño rayo de esperanza lo ofrece el anuncio de que los negociadores rusos y ucranianos acordaron reunirse en la frontera de Bielorrusia. Pero, hasta el momento, no hay señales de que Putin esté dispuesto a retractarse de sus demandas maximalistas que implicarían un mayor desmembramiento del territorio ucraniano y el final de facto de la independencia del país. El hecho de que el hombre originalmente nominado para encabezar la delegación de Rusia sea un exfuncionario subalterno, conocido por su nacionalismo extremo, no es una señal prometedora.
Puede ser que la única ruta real hacia la paz sea que la élite gobernante rusa de alguna manera obligue a Putin a dejar el poder. Los vídeos que su líder ha publicado que lo muestran humillando a los miembros del establecimiento de seguridad, mientras los obliga a respaldar sus políticas, están destinados a demostrar su autoridad total. Pero también resaltan las dudas dentro de su propio círculo íntimo.
Sin embargo, el sistema ruso actual es menos colectivo incluso que la Unión Soviética posterior a Stalin. Funcionarios soviéticos de alto rango pudieron obligar a Nikita Khrushchev a dejar el poder en 1964. Pero Putin gobierna más como un zar presoviético. Es difícil ver cómo se puede movilizar una oposición interna en contra del presidente, dentro del gobierno.
Aun así, es posible que a medida que aumenten los costos humanos y económicos de la guerra, se vuelva más difícil contener las protestas públicas contra el conflicto. Las tropas rusas dentro de Ucrania también pueden desmoralizarse a medida que sufren pérdidas y se les ordena usar tácticas brutales contra los civiles. Eventualmente, una combinación de la ansiedad de élite, el fracaso militar y un descontento popular podría obligar al líder ruso a dejar el cargo. Pero, por ahora, el peligro que representa Putin para Ucrania, Rusia y el mundo sólo está creciendo.