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El precio del petróleo

Una y otra vez, en el último tiempo, la situación se repite

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08 de marzo de 2019 a las 05:00

En los últimos cinco años, la historia se repite. 

Tal como viene ocurriendo desde 1973, la evolución del precio internacional del petróleo depende de las decisiones de Arabia Saudita y la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Pero en estos últimos años, cada vez en mayor medida ese protagonismo necesitó de la ayuda de Rusia. Y a su vez, esta concertación ha enfrentado una contención cada vez más significativa por la irrupción productiva de Estados Unidos.

En el 2014, Arabia Saudita intentó frenar la expansión petrolera de Estados Unidos mediante un aumento de su producción, rebajando el precio internacional a US$ 30 el barril. Pero dos años después, ante el fracaso de este intento, el reino saudí decidió ampliar el alcance de la OPEP y buscó por primera vez en su historia la adhesión de Rusia, un país que no era miembro del cartel, para restringir la producción y subir el precio a US$ 65. 

A principios de 2018 el anuncio de Estados Unidos de que en el mes de mayo iba a retirarse del tratado nuclear con Irán, despertó la inquietud del mercado y propició una nueva tendencia de suba del precio internacional. Esta incertidumbre, unida a las dificultades de la producción de Venezuela, impulsó una suba del precio que desembocó en el mes de noviembre en un nivel de U$S 86 el barril, el máximo de los cuatro años anteriores. 

Pero como otras veces en el pasado, apenas dos semanas después, el precio bajó casi un 30% hasta un nivel de U$S 60, el menor  del año pasado. 

Este desplome fue causado en parte por el anuncio de un gradualismo no esperado en la aplicación de las sanciones de Estados Unidos a Irán, que les permitió a China, India y Japón mantener sus importaciones del petróleo iraní. Además, al mismo tiempo, la OPEP recortó su proyección de la demanda mundial de petróleo para el 2019, reforzando la previsión de un mercado con exceso de producción. 

Fue entonces que a fines del año pasado Arabia Saudita anunció su propósito de restringir su producción en unos 500.000 barriles diarios, que se sumarían a otro tanto por parte de sus socios. Pero ante las dificultades de Venezuela e Irán, ese propósito inicial debió ser reforzado, al punto que los datos más recientes indican que en este mes, la producción saudí será de 9,8 millones de barriles diarios, una baja de más de un millón de barriles con respecto a noviembre pasado.  

Venezuela, afectada por sus problemas internos y las sanciones de Estados Unidos, ha reducido sus exportaciones a 1,1 millones de barriles diarios desde los 1,5 de noviembre. A su vez, las exportaciones de Irán, a la larga afectadas por las sanciones americanas, han bajado a un nivel de 1,2 millones de barriles diarios desde los 2,5 millones de un año atrás. 

En adición, Rusia está cumpliendo con su compromiso de baja de la producción, aunque en forma gradual. Así en el primer bimestre del año ha reducido su producción en unos 140.000 barriles diarios, para aproximarse a su promesa a la OPEP de una baja de unos 228.000 barriles.

En conjunto, el efecto neto de estas movidas ha sido el de mantener al precio internacional del petróleo en torno a los US$ 65. Porque pese a la presión alcista que sobre el precio internacional están ejerciendo por una u otra razón los socios de la OPEP, la pujanza de la producción de Estados Unidos ha incidido en sentido contrario. En particular, se espera que en este año ella sea del orden de los 12,4 millones de barriles diarios, que es una suba anual  de 1,45 millones. 

En este marco tan inestable, la semana pasada Donald Trump volvió a pedir a Arabia Saudita y a la OPEP una mayor prudencia en sus decisiones de política de precios, insistiendo en su prédica de los últimos meses del año pasado. Ello pese a que con su decisión de fines del año pasado de restringir su  producción, el reino saudí ignoró el pedido del presidente americano. 

En teoría, además de su posición dominante para asegurar la fortaleza militar del reino, Trump tiene otros instrumentos para incidir en forma más directa en sus decisiones petroleras. A vía de ejemplo, el Congreso estadounidense tiene en estudio un proyecto de ley para darle al gobierno la facultad de acusar a los miembros de la OPEP por sus acciones de concertación de la oferta para determinar el precio internacional del petróleo. En el mismo sentido, Estados Unidos podría volcar al mercado parte de sus reservas de carácter estratégico. 

Pero así como ocurrió con la prescindencia de la Casa Blanca ante el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, todo indica que una vez más, en esta ocasión Trump no habrá de ir más allá de un simple pedido de cautela, más bien con el fin de prevenir nuevas acciones restrictivas de la producción de Arabia Saudita. 

En contrapartida, hay que esperar que esta vez los gobernantes saudíes  atiendan con una mejor disposición el mensaje de Trump, y se abstengan de nuevas acciones restrictivas, para permitir una cierta estabilidad del nivel actual de los precios. 

Para complicar las cosas, en estos días, la incertidumbre sobre el desenlace de la negociación entre Estados Unidos y China sobre la guerra comercial está agregando un nuevo factor de inestabilidad en el mercado. 

Habrá que ver cómo sigue esta historia. 

 

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