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El régimen goleado

Viendo que el panorama en cuanto a triunfos pintaba ser decepcionante el gobierno prohibió la televisión estata

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26 de febrero de 2018 a las 05:00

Corea del Norte sigue siendo en muchos aspectos un misterio blindado que ni siquiera ha podido ser penetrado por los servicios de inteligencia chino y estadounidense. Del país, cuya extensión territorial es menor que la de Uruguay, 120.549 km2, se sabe menos de lo que se cree que se sabe, tanto a nivel de funcionamiento de las distintas reparticiones del gobierno y de las fuerzas armadas, como en lo relativo a la vida cotidiana de sus casi 26 millones de habitantes.

Por ejemplo, ¿cuántas horas por día ven televisión? ¿Pueden ver, al menos deportes? Para los recientes Juegos Olímpicos que se realizaron en Pieonchang, Corea del Sur, y que concluyeron antes de ayer, el país situado al norte envió una delegación de 22 atletas y a una tropa femenina de 230 bellezas comandada por Kim Yo-jong, hermana de Kim Jong-un, para motivar a los atletas. Al inicio de la justa deportiva todo fue sonrisas y más que uno creyó que el régimen estaba teniendo un cambio a nivel externo y que el impredecible líder buscaba un mayor acercamiento con el mundo libre. Pero a medida que las competencias se fueron desarrollando, la situación regresó a la normalidad, esto es, a la crueldad que caracteriza a uno de los últimos bastiones comunistas del planeta.
Las sonrisas desaparecieron de los rostros de los atletas norcoreanos, que pasaron de la ilusión al pesimismo, y de este al miedo por las posibles represalias que los esperaban al regresar a su país. Todo se debió a la acumulación de desazón, ya que ninguno de los 22 pudo ganar una medalla. Corea del Norte terminó las competencias en el hielo y la nieve con las manos vacías y el líder está furioso. Viendo que el panorama en cuanto a triunfos pintaba para ser decepcionante, el gobierno prohibió a la televisión estatal, cuyo único canal es al que tiene acceso la población, transmitir las competencias para que la gente no se enterara del mal desempeño deportivo de sus compatriotas, ni conociera las victorias de atletas representando a países enemigos.

La última vez que los norcoreanos pudieron ver por televisión una competencia deportiva fue en junio de 2010, cuando Portugal derrotó a Corea del Norte por 7-0 en la Copa Mundial de Sudáfrica.

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