30 de julio 2021 - 11:50hs

El 23 de agosto de 2016, Valentina Tortarolo recibió una llamada en su celular. “Hola. Soy Matías Reina. No sé si te acordás de mí. Hace mucho que te estoy buscando. Te escribí por Twitter y LinkedIn. Como no me contestabas, conseguí tu teléfono. Te quiero contratar”. A Reina, uno de los fundadores y CEO de la tecnológica Abstracta, lo conocía de los tiempos liceales en su Salto natal. Unas dos semanas después, Tortarolo estaba trabajado en la apertura de una oficina de Abstracta en Salto.

Se considera una “verdadera reconvertida” al mundo de las tecnologías de la información, Estudió bioquímica y al trabajar en  la cátedra de radiofarmacia del centro de investigaciones nucleares se dio cuenta de que el trabajo que iba a tener como investigadora no le gustaba. Corría el año 2006 y se había instalado en Uruguay la tecnológica india Tata Consultancy Services (TCS). “Estaba expandiendo su plantilla de forma más que exponencial. Mandé el CV y al mes siguiente entré a trabajar. En la primera entrevista, me preguntaron si me gustaban las tecnologías. Me resultó superraro porque pensaba que la tecnología no era plural. Después entendí que sí existen diferentes tecnologías. Era tan lejano mi contacto con el mundo de tecnología de la información que ni siquiera eso entendía”, recuerda entre risas.

Durante los 10 años que trabajó en TCS aprendió desde cómo  escribir un mail hasta cómo gestionar proyectos. Pero lo más importante, asegura, es que entendió cómo funciona el ecosistema. Fue una de las primeras personas en teletrabajar en TCS y lo hizo desde el litoral .

Al pasar a Abstracta, firma especializada en testing de software, se dedicó a gestionar la relación con los clientes de EEUU. Ahora  también está al frente de un emprendimiento de la empresa que busca atacar la problemática de los recursos humanos del sector tecnológico uruguayo.

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¿De qué se trata la nueva iniciativa?

La pandemia pateó el tablero. Hoy se puede contratar el talento uruguayo desde todo el mundo. Es tan fácil como tener internet. Si tenés internet, podés conseguir trabajo en el mundo. Además, en EEUU se reactivó la economía en términos generales, y las empresas empezaron a demandar más servicios. Uruguay está muy bien posicionado en desarrollo,  testing de software y otros servicios.

Los uruguayos son contactados de forma directa por empresas de EEUU con sueldos con los que no podemos competir. Entonces el mercado se enloqueció. Nos empezamos a sacar las personas entre nosotros. Por eso, hay que inyectar personas en el mercado.

(Hace unos meses) Federico Toledo, cofundador de Abstracta,  posteó en LinkedIn que contratábamos personas sin experiencia. Fue arrollador. Tuvimos 1.500 currículums en 24 horas.

Hoy hay dos problemas que son más visibles. Por un lado, hay un montón de personas que no tienen experiencia laboral y eso lleva a que no las contraten. El ser nivel aprendiz es una limitante.

Es gente capacitada a un nivel muy bueno pero sin experiencia laboral. Eso los deja fuera del mercado por un tiempo.

Esa gente no es captada por las empresas de EEUU...

Y además hay un montón que no saben inglés. Y eso no se aprende tan rápido como una habilidad técnica.

¿Y el otro problema?

Tenemos gente que emigra, que sale del mercado porque trabaja directo con EEUU. El mercado necesita nuevos actores para crecer.

La idea es un programa de pasantías en donde les demos a las personas una oportunidad para su primera experiencia laboral. Y que después esta misma entidad consiga empresas que puedan contratarlas. En esos primeros meses estarán acompañados por este proyecto. Estamos trabajando junto al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estamos tratando de conectar estos dos problemas que en realidad se solucionan entre ellos.

¿No es algo para Abstracta sino para todo el mercado tecnológico uruguayo?

La idea es hacerlo a escala para realmente solucionar este problema para testing y desarrollo. Es un spinoff de Abstracta. Es una nueva empresa que estará parcialmente financiada por el BID. Estamos buscando más aliados y gente que se cope con la idea. Tener rotación de distintos grupos de pasantes que vayan saliendo al mercado entrenados con su experiencia laboral acompañados en habilidades técnicas y blandas.

¿Tienen un banco de empresas?

Sí. Serán pasantías pagas (les llamaremos pasantías o de otra manera como primera experiencia). Debería permitir que si la persona tiene un trabajo lo mantuviera. Gran parte de los que no están pudiendo insertarse en el mundo IT hicieron cursos, son reconvertidos. Ya tienen un trabajo pero saben que en IT hay mejores condiciones laborales.

¿Cuándo estará disponible el programa?

Durante todo el primer semestre Valentina Reyes recopiló información y se dedicó a entender bien el problema de las empresas. Hoy tenemos una propuesta para mandar al polo tecnológico de Salto Grande, que son unos aliados geniales y tienen como misión resolver el problema laboral del norte. Hay un montón de empresas superinteresadas en contratar a estas personas. Está muy avanzado y en breve va a salir la primera convocatoria a nivel nacional y online.

Va a haber acciones presenciales pero la idea es que se capaciten para trabajo remoto, porque eso les va abrir más aún las puertas y así es como agrandamos la torta.

¿Deben tener formación?

La mínima tiene que ser Jóvenes a Programar, UTEC, Abstracta Academy, entre otras. En la convocatoria va a estar todo claro.

¿Qué la llevó a decir que sí para encargarse de este proyecto?

Que las oportunidades no están tan homogéneamente distribuídas como el talento. El talento necesita que alguien abra la cortina y pase la luz para germinar. Eso es lo que queremos hacer: llevar las oportunidades hacia donde está el talento. Y si está, por ejemplo, en el Salto profundo, buenísimo.

A partir de su propia experiencia de reconversión, ¿qué les recomienda a las personas que hoy ven que la pandemia aceleró la transformación digital y como consecuencia potenció el riesgo de automatización de sus empleos?

Si yo estuviera en una de estas posiciones encontraría la forma de darle valor a mi sentido humano. Hay mucho que se puede automatizar, pero hay mucho que no. ¿Cuál es esa forma? Cada uno sabrá. Yo haría un curso de cómo le doy tecnología a lo que me gusta, lo que estudié, lo que me da satisfacción. No va a ser posible que ninguna carrera prospere si no incluye tecnología. ¿Es aprender a programar? No en todos los casos. Capaz que es aprender sobre qué aplicaciones o sistemas que utiliza esa profesión puede pararse  mi valor humano. Hay mucho que se hacía antes que ahora es hecho por una herramienta, y da más espacio para volar como profesional en lo que se puede aportar. No tiene límites.

Lo que hay que hacer es sacarnos las barreras mentales. Ahí están los problemas.

¿Cómo está viendo el ecosistema tecnológico en Salto?

Ha crecido tanto en los últimos años, ha madurado de una manera maravillosa. Las empresas se están animando. Se está tejiendo una red con el Norte Tecnológico y el Forotech. Se puede hablar de tecnología. Los nerds nos encontramos y somos libres (risas). Participamos en los medios. Sale una entrevista, un comentario en la radio. Y se habla más en las casas. Los jóvenes están viendo la tecnología como una opción.

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