Para la cosecha citrícola de 2021 se espera “una producción interesante, bastante buena, quizás levemente inferior a la del año pasado, con algún dañito por vientos y rameado, pero buena”, informó a El Observador Leonardo Olivera, director de la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), tras una reunión que tuvo con el Sindicato Único de Citrícola Salteña
Baja en la producción puede afectar la exportación y precios
En 2020, según detalla la Encuesta Citrícola Primavera 2020 de la Dirección de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) del MGAP, se produjeron 217.493 toneladas tomando en cuenta los cuatro rubros: naranja, limón, mandarina y pomelo, un 10% menos que la zafra anterior (concretamente, 25.152 toneladas menos que en 2019).
El director explicó que la baja esperada en la producción de este año se debe, principalmente, a que 2020 fue un año más ventoso y hubo rameado –cuando la rama choca con la fruta y daña la cáscara–, “y para la exportación queda fea (la fruta), no la compran”.
En su visita a Salto, Olivera recorrió chacras de mandarinas que puntualmente se vieron afectadas por la caída de granizo del 12 de diciembre.
“Vimos daños muy significativos, con perdida de producción muy importante”, dijo, y añadió que toda esa fruta estaba destinada a la exportación. “No solo la producción es muy baja, sino que lo que salga no irá a exportación porque quedó dañado por el granizo. Va a tener que ir a industria –para jugo– o a consumo interno”.
Según comentó, en este caso no solo se afectó entre el 70% y 60% de la producción y la exportación, sino también los precios. Productores le explicaron que la tonelada de mandarina para exportación vale US$ 1.000 “y esto (lo que se obtiene con daños) vale US$ 200 o US$ 180, por lo cual hay una pérdida de valor muy grave en esas hectáreas”, indicó.
Cajones de naranjas para la venta. Protocolos sanitarios
En la reunión que Olivera mantuvo con la gremial, se enfatizó en la importancia de cumplir con los protocolos sanitarios en toda la cadena productiva. “Es muy necesario cumplir los protocolos, el uso de alcohol en gel, el distanciamiento y el tapabocas obligatorio, en el ómnibus que va a la chacra, en la cosecha y cuando se hace el packing, no solo para poder cosechar, sino también para exportar y que esos ingresos vengan a las empresas y al país”, comentó.
En 2020 se exportaron US$ 66 millones en cítricos, según datos del anuario de la Oficina de Programación y Política Agropecuaria (Opypa) del MGAP. Para este año, se estima una exportación de US$ 65 millones.
El 44% de la producción citrícola nacional se destina a exportación en fresco, 41% a venta en el mercado interio y 14% a procesamiento industrial, detalla el informe de Opypa.
Allí se destaca que en el marco de la pandemia hubo mayor demanda internacional de cítricos y eso redundó en precios de exportación atractivos respecto a años anteriores. Los principales destinos fueron Estados Unidos –a donde se vendió mandarina– y la Unión Europea –a donde fueron limones y naranjas–.
Empaque de cítricos. Los destinos
En 2020 el 49% de la mandarina se exportó, el 41% se destinó al consumo fresco en el mercado interno y el 5% se industrializó, con base en datos de Opypa.
En la naranja esos destinos fueron 47%, 45& y 8%, respectivamente.
Finalmente, por citar el tercer rubro cítrico relevante, el limón, el 32% se exportó, el 27% se orientó al mercado interno y el 41% se industrializó.