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Estados Unidos restringirá todavía más la exportación de semiconductores a China

Se lo anticipó a media docena de empresas líderes. Se trata de componente utilizados para inteligencia artificial y herramientas para la fabricación de chips

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13 de septiembre de 2022 a las 05:02

El gobierno del presidente Joe Biden planea ampliar a partir del mes próximo las restricciones que ya rigen para los envíos desde Estados Unidos a China de semiconductores utilizados para los desarrollos de inteligencia artificial y de herramientas para la fabricación de chips.

Así se lo comunicó el Departamento de Comercio a media docena de compañías mediante una serie de comunicaciones en las que precisó su intención de avanzar con nuevas regulaciones, que modificarán las que estableció el organismo a principios de este año.

Entre ellas se encuentra la prohibición de exportar equipos de fabricación de chips a empresas chinas que produzcan semiconductores avanzados con procesos de menos de 14 nanómetros.

Las notificaciones, admitidas por las firmas KLA Corp, Lam Research Corp y Applied Materials Inc, profundizarán las restricciones vigentes, que les impiden exportar equipos de fabricación de chips a menos que obtengan licencias por parte del organismo.

Las disposiciones afectarán muy especialmente a Nvidia Corp y Advanced Micro Devices, dos empresas que deberían paralizar totalmente sus envíos de chips informáticos a China destinados a los desarrollos de inteligencia artificial si no obtienen autorizaciones específicas.

Las notificaciones cursadas le permiten al Departamento de Comercio eludir los largos procesos de redacción de nuevas reglas, e implementar así más rápidamente controles adicionales, aunque las notificaciones solo se apliquen a las empresas que las reciben.

Los nuevos límites afectarán también a los modelos de chips de alta gama, como unidades de procesamiento de gráficos desarrollados para representar imágenes en videojuegos, pero que en la última década se implementaron en el reconocimiento de voz y objetos en fotografías.

Las restricciones son parte de la guerra fría entre China y Estados Unidos por la primacía en tecnologías de punta. Confrontación que el gobierno de Biden, basándose en los límites iniciados por el expresidente Donald Trump, ha profundizado.

Según el Departamento de Comercio estadounidense, las medidas apuntarán a "prevenir la adquisición y el uso de tecnología estadounidense por parte de China en el contexto de su programa de fusión militar-civil para impulsar sus esfuerzos de modernización militar".

La decisión se inscribe en la estrategia de la Oficina de Industria y Seguridad del Departamento de Comercio, que ha endurecido las restricciones argumentando que los productos se vendían a través de cadenas de suministro civiles, pero finalmente se destinaron a usos militares.

Según fuentes del sector, las nuevas reglas también afectarían a productos que contienen chips específicos, como los servidores para centros de datos que producen las firmas Intel Corp, Dell Technologies, Hewlett Packard Enterprise y Super Micro Computer.

"La estrategia es ahogar a China. Han descubierto que los chips son un punto de estrangulamiento. Sin esos componente avanzados, las empresas chinas no pueden producir los equipos de fabricación", explicó Jim Lewis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en declaraciones a la agencia de noticia Reuters.

Por su parte, un portavoz del Departamento de Comercio se negó a comentar sobre las nuevas regulaciones y sólo afirmó que Washington está "adoptando un enfoque integral para proteger la seguridad nacional y los intereses de la política exterior".

La acción planeada por la Casa Blanca reforzaría el objetivo del gobierno de Biden de frustrar los avances de China, una acción que anticiparon los funcionarios a la Cámara de Comercio de Estados Unidos y que ampliará la lista negra de productos.

Para los medios especializados, las notificaciones se traducirán en una escalada en las tensiones comerciales entre Washington y Beijing, y complementarán el plan de Biden para impulsar el desarrollo doméstico de semiconductores con un respaldo de US$ 52.700 millones durante un período de cinco años.

De hecho, las nuevas restricciones fueron anticipadas durante la presentación del plan, ocasión en la que el comunicado oficial señaló que el programa “incluirá una revisión rigurosa de las solicitudes, así como sólidos requisitos de cumplimiento y responsabilidad para garantizar que los fondos se gasten de manera inteligente".

Hasta ahora, Estados Unidos es un gran consumidor de los microchips fabricados en el extranjero, especialmente en China. Una situación que el gobierno demócrata espera revertir con el programa Chips para las Américas que lanzó a fines de agosto.

El gobierno chino, que rechazó de plano la nueva legislación, acusó a Estados Unidos de sufrir un "delirio paranoide" y advirtió que el plan puede dañar seriamente las relaciones entre ambos países. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbin, califico como error la iniciativa.

En lo inmediato, el plan de Washington para subsidiar la producción de chips y semiconductores, así como las restricciones anticipadas, se da luego que China y Estados Unidos  mantuvieran en mayo las primeras conversaciones comerciales desde que Biden asumió la presidencia.

Wang afirmó que la postura estadounidense es contraria "a la aspiración ciudadana en ambos países de reforzar el intercambio y la cooperación" y que el “contenido de la ley distorsiona hechos y difama el camino de desarrollo de China y sus políticas nacionales e internacionales".

El comité de Asuntos Exteriores de la Asamblea Popular Nacional también expresó una "fuerte insatisfacción y firme oposición" a la ley, según informó la agencia de noticias china Xinhua. "Nos oponemos firmemente a que Estados Unidos trate a China como enemigo imaginario", agregó el comité.

Para las autoridades comerciales de Beijing, más allá del impacto que la ley y las nuevas prohibiciones puedan tener, la estrategia de Washington está llamado a fracasar porque, según su lectura, lo único que harán será "estrangular las posibilidades de las empresas estadounidenses".

La escalada, además, se produce en la antesala de las conversaciones comerciales que entablarán en el próximo otoño boreal Estados Unidos y Taiwán, que cubrirán varias áreas, incluyendo agricultura, comercio digital y las reducción o anulación de las barreras arancelarias entre ambos países.

Se trata de un asunto clave. Taiwán es un productor y suministrador global de los más avanzados semiconductores, usados en multitud de ámbitos, desde los teléfonos móviles hasta los ordenadores, pasando por vehículos y misiles. Su socio comercial más importante, por lejos, sigue siendo China.

Según los resultados de la balanza comercial de Taipéi, el 42% de las exportaciones taiwanesas tiene como destino China y Hong Kong, mientras que sólo el 15% fueron adquisiciones realizadas por compañías estadounidenses, según los datos de 2021.

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