Cargando...
Eva Duarte de Perón votando en el hospital el 11 de noviembre de 1951

Personajes > A 70 años de su muerte

Eva Perón: la defensora de los humildes que llegó a ejercer el voto antes de morir

La obra que encabezó y las leyes que promovió tuvieron un gran impacto y que todavía son parte fundamental de los derechos consagrados por la mayoría de las constituciones

Tiempo de lectura: -'

26 de julio de 2022 a las 05:04

Por Eduardo Anguita

A setenta años de la muerte de Evita puede afirmarse que su vida y su legado no son de una fracción política argentina sino que es parte de los y las grandes protagonistas de la historia del siglo XX y que al recorrer su historia pueden obtenerse muchas pistas para entender los tiempos actuales. No solo por las controversias que Eva Duarte de Perón generó entre peronistas y antiperonistas sino porque la obra que encabezó y las leyes que promovió, las cuales tuvieron un gran impacto y que todavía son parte fundamental de los derechos consagrados por la mayoría de las constituciones aunque, sin embargo, sufren postergaciones que perjudican a los sectores más humildes y en particular las mujeres.

Un elemento adicional de Evita es que murió a los 33 años después de padecer un cáncer de cuello de útero que tenía desde tiempo antes. Recién fue diagnostica clínicamente en octubre de 1951 y, desde entonces, hasta su muerte, el 26 de julio de 1952, no dejó de trabajar intensamente hasta que sus fuerzas no le daban más. Es más, dado el prestigio ganado con su obra, en las filas justicialistas había una demanda plena para que fuera candidata a vicepresidenta acompañando a Juan Domingo Perón en los comicios del 11 de noviembre de 1951.

En una asamblea multitudinaria convocada por la Confederación del Trabajo el 22 de agosto de 1951, hubo un clamor popular para que ella aceptara ese cargo. Dada su situación física, que no era conocida por los centenares de miles de concurrentes, pidió un tiempo para tomar la decisión. Lo hizo el 31 de agosto. Es difícil reconstruir la cantidad de elementos que ella tuvo en cuenta en esos nueve días para decir que no, que no aceptaba. Su discurso del último día de agosto de 1951 pasó a la historia argentina como “el renunciamiento de Evita”.

Basta tomar dimensión de que, pese a su precaria salud y los consejos médicos para que reposara, ella seguía activa durante todo el día. Es preciso entender –y entendernos- que en esta vida se pueden desafiar los límites pero no caer en la omnipotencia de desconocer que somos mortales, que no podemos aceptar responsabilidades que luego no podemos cumplir.

Por eso, ese renunciamiento tiene un significado que traspasa las fronteras políticas y nacionales.

Antes de recorrer los dolorosos momentos de su enfermedad, en unas pocas líneas vale la pena hacer mención de los hitos en los que Evita fue propulsora de derechos, protagonista de decisiones políticas de Estado sin haber tenido ningún cargo oficial de gobierno. Su fuerza, su carisma, su conocimiento de los derechos que podían legislarse y poner en marcha son de alta relevancia.

El voto femenino era una demanda del movimiento feminista internacional. Pocos países lo habían consagrado y se hablaba de voto universal cuando era solo masculino. En la Argentina dormían los proyectos en las oficinas del Congreso. Durante la campaña de Perón en 1945, el Justicialismo prometió que, si ganaba, promovería el voto femenino. Nadie, por entonces, pensaba el protagonismo que tendría Evita tras la asunción de Perón.

Efectivamente, al ganar, el peronismo planteó el proyecto pero el trámite legislativo demoró mucho. Todavía el machismo y el patriarcado sentían un retroceso si las mujeres ejercían ese derecho. De allí que fue preciso esperar hasta setiembre de 1947 para que la ley fuera aprobada. Las mujeres votaron en noviembre de 1951 con una Evita que ya no tenía fuerzas físicas pero que había sido clave en el impulso de esa ley.

Hasta esas elecciones, desde octubre de 1945, en esos seis años, Evita dejó una huella a través de la fundación que llevó su nombre, aunque en su momento generaba mucha controversia frente a sectores políticos contrarios, esa personalización de la obra. Pero para la gente de pueblo, especialmente para las mujeres, Evita era sinónimo de cumplimiento, de garantía. La Fundación Eva Perón hizo obra en todo el país a favor de los sectores más desposeídos.

La enfermedad no le daba respiro. Un mes antes de las elecciones donde Perón ganaba su segundo mandato, estando en el palco de la Casa de Gobierno junto a Perón y otras figuras relevantes del Justicialismo, Evita se desmayó. En la jornada del 22 de agosto, pocos meses antes, también había estado a punto de caer desvanecida. Era una joven y muy linda mujer de tan solo 32 años, de origen pueblerino, que había entrado en el mundo de la radiofonía y el cine, que había encontrado en Perón no solo al hombre de su pasión sino a un conductor político al que respondía pero con sus propios criterios y no pocas discrepancias públicas. Y ya sus fuerzas no daban más.

El 6 de noviembre de ese 1951, tan solo cinco días antes de los comicios donde por primera vez votaban las mujeres argentinas, el cirujano estadounidense George Pack la intervenía en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda. El mismo que ella había inaugurado años antes. La visita de Pack había sido de apenas 48 horas, el tiempo justo para preparar y realizar la cirugía. Evita sufría un cáncer terminal, ella lo sabía. Lo sabía Pack. Era un secreto a voces que padecía un cáncer de cuello de útero.

Una imagen condensa la intensidad de una mujer sin fuerza física pero que, con una papeleta en la mano poniendo en una urna su voto en la cama del hospital, expresaba el poder de la democracia ejercida en el voto femenino. Un derecho por el que Evita peleó. Un derecho que pudo ejercer en condiciones de extrema debilidad.

Una imagen que permite dimensionar, en estos años del siglo XXI cuánto valen los derechos y cuánto podemos hacer por consagrarlos y ejercerlos. Por eso, aunque muchos celebren este 26 de julio a la Eva peronista, desde muchas latitudes del mundo hay muchas Evitas y muchos con nombre femeninos y masculinos -no importa el género- que quieren y necesitan afianzar sus derechos.

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 345 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 345 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 345 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...