Hayden, en la actualidad "número dos" del Director Nacional de Inteligencia, John Negroponte, es un militar condecorado que lleva casi cuatro décadas en el servicio activo.
A esa larga lista se suman varios cargos en el Pentágono, así como la que según los analistas se convertirá en la "manzana de la discordia": sus seis años (1999-2005) al frente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés).
La iniciativa se mantuvo en secreto hasta diciembre del año pasado, cuando el diario "The New York Times" reveló su existencia.
Sus detractores recuerdan que una normativa de 1978 prohíbe las escuchas en territorio estadounidense a menos que cuenten con el permiso de un tribunal especial.
En medio de la polémica, Hayden se ha erigido como el principal defensor de las escuchas y ha repetido, una y otra vez, que el programa es legal y constitucional.
Pero esas declaraciones no convencen a los críticos, que adelantan que será difícil que el Senado confirme su designación como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), como apuntan hoy los principales medios de prensa de EEUU.
A la espera de que Bush haga pública su decisión, algo que según la prensa local podría ocurrir este mismo lunes, las quinielas mencionan a otros candidatos.
El "elegido" tendrá ante sí una tarea ingente, al recibir una CIA a la que salpican escándalos como la existencia de cárceles secretas en Europa, y que se ha visto en entredicho por no haber localizado al líder del grupo terrorista Al Qaeda, el saudí Osama bin Laden.
Goss fracasó, según distintos observadores, en su tarea de devolver a la agencia a sus años de esplendor y vio precipitada su caída, según distintos medios, por sus diferencias con Negroponte, el "superespía" que desde el año pasado dirige las 16 agencias de inteligencia de EEUU.
(EFE)