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Guardianes de la Amazonia boliviana que promueven el turismo sostenible

La cosmovisión de una comunidad indígena es la principal aliada de la selva boliviana

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10 de junio de 2018 a las 05:00

La cosmovisión de los tacanas encontró en el turismo un aliado para difundir al mundo su labor como guardianes de la selva en la Amazonia boliviana, en la considerada como la reserva natural con más biodiversidad del mundo.

"Somos guardianes del territorio, de la Madre Tierra, convivimos con la naturaleza", sentenció Diego Uzquiano, presidente del Consejo Indígena del Pueblo Tacana, una las comunidades originarias que habitan el Parque Nacional Madidi.

La riqueza biológica de este espacio, reconocida recientemente como la mayor del planeta, tiene en el turismo una oportunidad para "mostrar al mundo" cómo convive en armonía con la selva este pueblo amazónico, subrayó el representante de la comunidad.

El viceministerio de Turismo de Bolivia entregó a los tacanas el pasado 22 de mayo, Día Internacional de la Diversidad Biológica, un centro de recepción de visitantes, unas pasarelas y una torre de observación en la plena selva en la zona de Caquiahuara.

Tras un recorrido de aproximadamente una hora en barca por los ríos Beni y Tuichi, entre un paisaje verde con una naturaleza impresionante, los turistas llegan al corazón del parque para disfrutar no solo de espectáculos como el que brindan con su vuelo las parabas, un tipo de loro.

"Que vean cómo vivimos en armonía con la naturaleza", conservando el laberinto de vegetación y cauces como "nuestros ancestros lo han venido cuidando" desde hace siglos, comentó Noé Marcos Macuapa, corregidor de la comunidad San Miguel del Bala, una de las que habitan el parque.

El recorrido por la selva junto a los tacanas, un pueblo agrícola que mantiene creencias como el chamanismo y que según distintos censos está integrado por algo más de ocho mil habitantes, es una auténtica lección en la que el visitante conoce las hojas de una planta que sana heridas sin dejar cicatriz, la corteza de un árbol con usos inimaginables para el turista o por qué solo con luna nueva tienen efectos afrodisiacos ciertas ramas con forma de miembro masculino.

Para el viceministro de Turismo de Bolivia, Ricardo Cox, es una muestra de la "paz y armonía" con la naturaleza que contagian los pueblos originarios.

"Es parte de una cosmovisión, esa convivencia armónica, esos conocimientos", subrayó rodeado de los representantes de un pueblo que tiene entre sus señas de identidad el conocimiento ancestral de toda la ecología del bosque.

Un bosque que es despensa y farmacia para quien lo habita, deseoso de compartir su universo con el resto del planeta a través del turismo.

El Madidi, una extensión de casi 19 mil kilómetros cuadrados en el extremo nororiental de Bolivia que va desde sabanas de palmeras a grandes montañas de casi seis metros, de valles secos a selva húmeda tropical, alberga a más de ocho mil especies de flora y fauna.

Eso le convierte en la reserva natural con mayor biodiversidad del planeta, según ha concluido recientemente tras dos años y medio una expedición de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés).
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