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Hacia la luna y más allá: las odiseas espaciales de 2019

En el aniversario 50 de la llegada del hombre a la Luna, nuevas aventuras espaciales 

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10 de enero de 2019 a las 05:00

Por Michael Roston/New York Times Service

Justo cuando estábamos recuperando el aliento por lo emocionante y atareado del 2018 gracias a los eventos espaciales y astronómicos, empezó el 2019 a toda velocidad. Antes de terminar la primera semana de este año, ya vimos cómo aluniza una sonda china, veremos un eclipse y cómo la nave espacial New Horizons de la NASA completa un vuelo de reconocimiento sobre el objeto más distante que se haya visitado en el sistema solar.

A continuación te mostramos algunos de los lanzamientos, acontecimientos de la ciencia espacial y otros eventos que tenemos previstos.

El año empezó con el alunizaje exitoso de la misión Chang’e-4 de China. La nave espacial partió en diciembre y llegó a la órbita lunar cuatro días y medio después. La Chang’e-4 se convirtió en la primera nave espacial en realizar un alunizaje suave, o intacto, en el lugar más lejano del satélite: el sitio que nunca le da la cara a la Tierra.

La hazaña de la nave espacial china es el primero de una serie de posibles alunizajes.

A la luna

Una empresa israelí, SpaceIL, tiene programado enviar un módulo de descenso a la Luna en febrero. En un inicio, SpaceIL fue una de cuatro finalistas en la competencia Lunar X Prize de Google. Sin embargo, el premio quedó desierto porque ninguna de las empresas pudo cumplir con la fecha límite para el lanzamiento: el 31 de marzo de 2018. Si la misión israelí tiene éxito, el país será tan solo el cuarto en completar un alunizaje suave en la Luna, después de Estados Unidos, la Unión Soviética y China.

No obstante, Israel podría perder esa distinción ante India, país que podría lanzar a finales de enero el Chandrayaan-2, el primer módulo de descenso y vehículo de exploración espacial de la nación (el Chandrayaan-1, un orbitador, fue lanzado en 2008). Se esperaba que la misión fuera lanzada el año pasado, pero tuvo retrasos.

Esta actividad lunar podría servir de preparación para el quincuagésimo aniversario de la misión Apolo 11, cuando el ser humano caminó por primera vez en la Luna. Además, China tiene la oportunidad de cerrar el 2019 con una segunda misión lunar, Chang’e-5, la cual podría alunizar a finales del año, recoger muestras y después traerlas a la Tierra para que sean estudiadas.

Los privados

Desde 2011, cuando el transbordador espacial Atlantis completó su última misión, los astronautas de Estados Unidos y otros países han dependido de las cápsulas Soyuz de Rusia para viajar hacia y desde la Estación Espacial Internacional. Esto podría cambiar el próximo año. SpaceX y Boeing construyeron, cada quien por su lado, nuevas cápsulas para llevar tripulaciones de la NASA y otras agencias espaciales. En 2018, las demoras fueron recurrentes, así que al parecer las cápsulas despegarán de la plataforma de lanzamiento en 2019.

La nave Crew Dragon de SpaceX tiene programada su primera prueba de lanzamiento sin tripulación para el 17 de enero. Si tiene éxito, en junio se realizará una prueba de lanzamiento con una tripulación a bordo. El Starliner de Boeing también podría volar sin tripulación en marzo, seguido de un vuelo de prueba en agosto con astronautas a bordo.

No obstante, si las dos cápsulas completan los vuelos de prueba, la NASA tendrá que evaluar la disposición y seguridad de estas antes de que la nave espacial lleve una tripulación a la estación espacial.

El año pasado fue ajetreado para los vuelos espaciales privados. Las pruebas del Falcon Heavy fueron exitosas; por lo tanto, en este momento SpaceX tiene el cohete más poderoso de la Tierra que esté disponible para un lanzamiento. Rocket Lab puso cargas útiles en órbita tres veces durante el año, así, dio a entender que prometía la presencia de cohetes pequeños en el negocio de los satélites. Además, la nave SpaceShipTwo de Virgin Galactic cruzó el umbral de los 80 kilómetros dentro de la atmósfera, y así se convirtió en el participante más avanzado del turismo espacial.

De la mano de Virgin

En 2019, otros pequeños fabricantes de cohetes podrían unirse a estas empresas. Una de las firmas que tal vez lleguen al espacio es Virgin Orbit, la cual está relacionada con Virgin Galactic. La empresa envía cohetes a la atmósfera a bordo de un avión de propulsión a chorro 747, desde donde los suelta y los pone en órbita. Hacia finales de 2018, dio la impresión de que sus preparativos para una prueba de lanzamiento iban progresando.

Otro contendiente, Vector, creado por uno de los fundadores de SpaceX, busca producir en masa cohetes pequeños a bajo costo. Este año, podría completar su primera prueba orbital, desde el Complejo del Puerto Espacial del Pacífico en Kodiak, Alaska.

Otros operadores privados también podrían materializar sus proyectos. Blue Origin de Jeff Bezos ha realizado pruebas constantes de su cohete New Shepard. Y, después de su emocionante lanzamiento de prueba en febrero pasado, Falcon Heavy podría llevar satélites a órbitas altas dos veces durante la primera mitad de este año.

En 2018, cuatro misiones partieron al espacio profundo o a otros planetas para avanzar en la investigación científica. La NASA lanzó las misiones de la Sonda Solar Parker para estudiar el Sol, InSight para escuchar la actividad tectónica de Marte y TESS para explorar nuestra galaxia, la Vía Láctea, en busca de planetas. Además, BepiColombo, la misión conjunta entre europeos y japoneses, empezó un largo viaje a Mercurio.

Este año, se espera que las transmisiones de los datos de estas misiones empiecen a llegar a los científicos de los planetarios y a los astrónomos en la Tierra. En septiembre, la información descargada de la nave espacial TESS ya insinuó la presencia de 73 posibles exoplanetas alrededor de otras estrellas, y la Sonda Solar Parker ha transmitido fotos impresionantes del Sol (y de Mercurio).

Al espacio profundo
La NASA también elegirá su próxima misión al espacio profundo. New Frontiers, un concurso que lleva a cabo la agencia, otorga financiamiento a misiones más pequeñas que van al espacio profundo, y algunos ganadores anteriores están viajando por el sistema solar.
La NASA escogerá entre dos finalistas: una misión al cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko (el cual fue estudiado primero por Rosetta, la nave espacial europea) para recolectar muestras y regresarlas a la Tierra, o un dron robótico a Titán, una luna de Saturno, para estudiar su terreno.
Asimismo, podríamos conocer el paradero del Opportunity, un vehículo de exploración espacial de la NASA. A mediados del año pasado, una gigantesca tormenta de polvo cubrió Marte y evitó que la luz del astro llegara a las baterías solares del explorador robótico; desde entonces, el róver ha estado en silencio. Sus controladores en la Tierra han intentado restablecer contacto durante meses y tal vez deban suspender su misión.

 

*Michael Roston es el editor sénior de Ciencia. Fue editor de redes sociales para The New York Times y productor de la página de inicio.

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