El pasado 7 de abril se cumplieron 20 años del genocidio de Ruanda. Fue muy poco lo que se dijo en ocasión de ese aniversario redondo y quizá se deba a que Ruanda es un país que no llama demasiado la atención. Todo comenzó cuando la tribu de los hutus asesinó a casi un millón de integrantes de la tribu de los tutsis, con quienes habían convivido hasta entonces pacíficamente aunque no sin cierta rivalidad tribal. Fue un verdadero holocausto y se completó en apenas tres meses ante la pasividad del mundo entero y sobre todo de los países más poderosos y con capacidad para detenerlo. La propia ONU se lavó las manos al retirar sus tropas luego de que los hutus mataran a 10 soldados belgas el primer día del genocidio. Recién al final de la matanza ingresaron soldados franceses que ayudaron a la pacifitutsis que venían de fuera tomaron la capital.
Historia de tragedia y perdón
El 7 de abril se cumplieron 20 años del genocidio de Ruanda. Lo que fue un verdadero holocausto fue contado en el libro Left to Tell, de la sobreviviente Immaculée Ilibagiza